Mientras los líderes de la OTAN se reúnen este martes en Ankara con Ucrania como punto central de la agenda. Rusia continúa su campaña contra la infraestructura de la vida cotidiana ucraniana, atacando gasolineras, destruyendo centros postales y lanzando misiles contra bloques de apartamentos en plena noche.
Según Andriy Pivovarsky, director general de WOG, una de las mayores cadenas de gasolineras de Ucrania, más de 150 estaciones de servicio se han incendiado en dos meses, y los depósitos de petróleo y otras instalaciones de infraestructura de combustible son atacadas casi todas las semanas.
En Cherníhiv, los bombardeos rusos contra gasolineras se han vuelto casi diarios, según las autoridades locales, que afirman que solo en junio y julio se registraron 25 incidentes de este tipo.
El lunes, en Zaporiyia, una mujer y un niño de 11 años resultaron heridos cuando una gasolinera fue atacada, informaron las autoridades.
Y el domingo, en Izyum, un joven de 19 años murió y cuatro mujeres resultaron heridas, según las autoridades, cuando las fuerzas rusas atacaron una gasolinera con un sistema de misiles Tornado-S.
Rusia también ha bombardeado repetidamente a Nova Post, la mayor empresa privada de correos y mensajería de Ucrania.
El martes, la terminal del servicio postal en Kryvyi Rih, en el centro de Ucrania, fue atacada, según informó la compañía, y en junio, un misil destruyó su principal terminal de clasificación en Kyiv.
Según Sergiy Beskrestnov, asesor del ministro de Defensa de Ucrania, unos 200 drones atacan diariamente territorios fronterizos y ciudades, y las fuerzas rusas están recurriendo cada vez más a los drones Shahed, propulsados por reactores, que son más difíciles de interceptar que otros modelos.
Mientras tanto, los ataques contra Kyiv y sus alrededores siguen afectando la vida civil.
Al menos 27 personas murieron en los bombardeos contra la región de Kyiv el lunes, según informaron hoy las autoridades.
Este fue el segundo ataque a gran escala en apenas una semana. El jueves pasado, 30 personas perdieron la vida en el tercer bombardeo más mortífero contra la capital ucraniana desde el inicio de la guerra.
