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Economía dominicana ante retos externos: economista advierte presiones en inflación y tipo de cambio

Santo Domingo.– El economista y director de la Escuela de Economía de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), Raúl Ovalle, advirtió que la economía dominicana enfrenta un escenario de alta incertidumbre ante el impacto de factores externos, como el conflicto en el Oriente Medio, que podrían presionar la inflación, alterar el comportamiento del tipo de cambio y obligar al Gobierno a tomar medidas más agresivas para evitar una desaceleración mayor.

Ovalle explicó que, aunque la inflación se mantiene dentro del rango meta del Banco Central de la República Dominicana actualmente alrededor de 4.6 % interanual, existen señales de presión que podrían llevarla temporalmente por encima del límite establecido, debido al incremento en los precios de los combustibles y a la liberalización de políticas que anteriormente contribuían a mantener esos costos estables.

El economista y director de la Escuela de Economía de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), advirtió que la economía dominicana enfrenta un escenario de alta incertidumbre ante el impacto de factores externos, como el conflicto en el Oriente Medio, que podrían presionar la inflación, alterar el comportamiento del tipo de cambio y obligar al Gobierno a tomar medidas más agresivas para evitar una desaceleración mayor.

Economista Raúl Ovalles

El especialista recordó que la inflación ya venía afectada por factores internos, como los efectos rezagados de la tormenta Melissa, que impactó la producción agrícola y elevó los precios de los alimentos. A esto se suma ahora un nuevo choque externo que complica el panorama económico en el corto plazo.

A pesar de este contexto, Ovalle consideró que no se prevé una pérdida de credibilidad de las autoridades monetarias.

“Las autoridades monetarias que tienen una credibilidad ganada van a implementar medidas de modo que las expectativas… sean que este shock sea transitorio”, sostuvo al ser entrevistado en el programa Hoy Mismo, al tiempo que proyectó que la inflación podría retornar gradualmente a su nivel objetivo cercano al 4 %.

Dólar a la baja y efectos del mercado

En cuanto al comportamiento del dólar, el economista habló de su reciente baja frente al peso dominicano a factores de mercado, principalmente a una alta disponibilidad de divisas en la economía. Explicó que la combinación de récords en turismo, remesas, inversión extranjera y exportaciones, junto a una desaceleración en las importaciones, ha generado una sobreoferta de dólares.

Este escenario, según indicó, ha sido aprovechado por el Banco Central para contener presiones inflacionarias sin recurrir a aumentos en las tasas de interés. Sin embargo, advirtió que esta tendencia no será permanente, ya que un eventual incremento en la factura petrolera podría revertir la apreciación del peso en el mediano plazo.

Subsidios, presion fiscal y protección social

Uno de los puntos más sensibles abordados por Ovalle fue el tema de los subsidios. Frente a propuestas que sugieren su focalización para reducir el gasto público, el economista alertó sobre los riesgos de dejar fuera a sectores vulnerables de la clase media. En ese sentido, insistió en que cualquier ajuste debe considerar el impacto social del contexto actual.

Hay que proteger a los hogares más vulnerables”, afirmó, al plantear la necesidad de que el Gobierno diseñe un protocolo de respuesta ante un posible escenario más adverso, en el que los precios del petróleo aumenten de manera sostenida.

En ese escenario, el economista reveló el peso que ya representa el subsidio a los combustibles para las finanzas públicas. Indicó que antes de la crisis se destinaban unos 130 millones de pesos semanales, pero que esa cifra se ha multiplicado considerablemente. “Si quisiéramos blindar al país… tendríamos que aumentar el subsidio anual de los combustibles… a más de 120,000 millones”, explicó.

Medidas para mitigar el impacto externo

Ante esta situación, Ovalle propuso una estrategia integral que combine mejor comunicación gubernamental, focalización eficiente del gasto y medidas para mitigar el impacto externo. Entre ellas, sugirió transparentar de forma periódica el costo real de los subsidios y los precios internacionales del petróleo, como se hizo durante la pandemia con los reportes sanitarios.

Asimismo, planteó la implementación de políticas que reduzcan el impacto de los costos logísticos, como la fijación de tarifas de flete a niveles previos al conflicto para el cálculo de impuestos, una medida aplicada en otras economías durante crisis recientes.

Crecimiento economico y necesidad de inversion pública

En el plano del crecimiento económico, el economista se mostró más cauteloso que los organismos internacionales. Aunque entidades como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial proyectan un crecimiento cercano al 3.5 %, Ovalle estima que la economía dominicana podría expandirse en torno al 2.5 % este año, lo que la acerca peligrosamente a un escenario de desaceleración más pronunciada.

Ante este panorama, insistió en la necesidad de un impulso decidido desde el Estado. “Necesitamos un shock de inversión pública, pero agresivo, muy agresivo”, enfatizó, al considerar que esta es la vía más efectiva para sostener la actividad económica en medio de la incertidumbre.

Ovalle también puntualizó que el Gobierno cuenta con recursos disponibles para ejecutar este tipo de políticas, citando depósitos superiores a los 200,000 millones de pesos provenientes de financiamientos que no fueron ejecutados en años anteriores, los cuales podrían ser utilizados sin necesidad de recurrir a nuevas cargas fiscales.

Reformas estructurales y oportunidades perdidas

En ese contexto, Ovalle plantea que el debate sobre las reformas estructurales en República Dominicana ha estado marcado por una especie de parálisis constante.

“Siempre se dice que nunca es buen tiempo para reforma”, explicó, al señalar que en períodos de bonanza se teme que introducir cambios desacelere la economía, mientras que en momentos de crisis se evita actuar por el riesgo de profundizarla. A su juicio, esa lógica ha postergado decisiones clave durante años.

Yo creo que el timing hay que construirlo”, afirmó, sugiriendo que más que esperar el momento ideal, el liderazgo político debe generarlo a partir de consensos y planificación.

Legitimidad del gasto y la confianza ciudadana

El economista advierte que cualquier intento de reforma o ajuste especialmente si implica sacrificios para la población debe estar acompañado de una mayor transparencia en el uso de los recursos públicos. De lo contrario, se corre el riesgo de un rechazo social.

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La idea de pedirle más sacrificio a la población, si percibe que esos recursos no se están utilizando de un modo que les beneficia, puede generar un problema de legitimidad”, sostuvo. En ese sentido, también reconoció que hubo oportunidades en el pasado reciente para avanzar en reformas que no se aprovecharon, lo que hoy limita el margen de acción del Gobierno.

Uno de los ejemplos más claros, según explicó, es el pacto eléctrico, cuya aprobación en su momento habría reducido las presiones actuales sobre las finanzas públicas. Sin embargo, Ovalle amplía el análisis más allá de ese único punto específico y lo sitúa en una agenda más amplia de transformaciones pendientes como la reforma fiscal, laboral, de pensiones, mejoras en competitividad y atracción de inversiones. Todas, a su entender, forman parte de una hoja de ruta necesaria para elevar el crecimiento potencial del país. Aunque admite que se han perdido oportunidades.

Anticipación y respuesta ante la crisis

De cara al presente, el economista recomienda actuar con anticipación y evitar la improvisación. Advierte que existe una percepción de que la crisis internacional podría ser transitoria, lo que podría generar complacencia en la toma de decisiones. Sin embargo, insiste en la necesidad de prepararse para un escenario más adverso. “Debemos anticiparnos al peor de los escenarios”, subrayó, al tiempo que planteó como prioridad mejorar la comunicación oficial sobre la evolución de los precios energéticos y sus implicaciones para la economía local.

En términos concretos, Ovalle propone una respuesta basada en tres pilares: un programa agresivo de inversión pública para sostener la actividad económica, una focalización más eficiente de los subsidios para proteger a los sectores más vulnerables, y medidas que amortigüen los efectos externos, como el control de costos logísticos vinculados a importaciones. A su juicio, esta combinación permitiría al país “navegar la tormenta” sin trasladar de forma desproporcionada el impacto a la población.

Impacto internacional

En otro orden, el economista abordó el impacto de decisiones internacionales, como la devolución de aranceles en Estados Unidos, señalando que estas medidas podrían generar efectos positivos, aunque temporales, en la inversión y el dinamismo económico global.

Finalmente, al referirse a la calidad del gasto público, Ovalle reconoció que existen oportunidades de mejora, especialmente en la relación entre gasto corriente e inversión. Indicó que, aunque se han ampliado los programas sociales, estos no siempre se corresponden con los niveles reales de pobreza, lo que abre espacio para una mayor eficiencia.

En ese sentido, concluyó que mejorar el uso de los recursos públicos no solo es una necesidad económica, sino también un elemento clave para fortalecer la confianza entre el Gobierno y la ciudadanía, especialmente en un contexto donde podrían requerirse mayores sacrificios.

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