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Desde la captura de Nicolás Maduro a comienzos de enero, la pregunta de quién puede influir en Venezuela, además de Estados Unidos, ha estado sobre la mesa.
El primer mandatario que recibe en su país la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, da pistas sobre ello.
La mandataria venezolana se reunió este viernes en Caracas con su homólogo colombiano, Gustavo Petro, después de que un primer encuentro en marzo fuese cancelado por razones de seguridad en la frontera colombo-venezolana.
En una de las fotos compartidas por la Presidencia de Colombia se ve también reunidos a la canciller, Rosa Yolanda Villavicencio y el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, por el lado colombiano.
Diosdado Cabello e Yvan Gil, ministro de Interior y canciller venezolanos, respectivamente, completaron la cumbre.
Al término de la misma, Petro y Rodríguez anunciaron haber acordado planes socioeconómicos y de seguridad fronteriza, sin que se conociesen detalles inmediatamente.
Es común que expertos en relaciones internacionales repitan que Colombia y Venezuela son dos naciones condenadas a entenderse.
Comparten una frontera de 2.200 kilométros de la que dependen millones de personas a cada lado y por donde fluye un multimillonario comercio.
También es escenario donde proliferan negocios ilícitos manejados por grupos armados como el ELN, disidencias de las Farc y el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), que se disputan el control de vastos territorios.
Analistas consultados por BBC Mundo señalan que la cita Petro-Rodríguez servirá a la venezolana para mostrarse como cabeza de un gobierno estable cuya legitimidad va más allá de la interlocución constante que ha mantenido con Washington desde que asumió el poder.
Para Colombia podría suponer una oportunidad económica y comercial, además de robustecer la alianza en seguridad con su vecino.
En lo político, al menos de momento, el rol de Bogotá parece que será limitado.
Fuente de la imagen, Presidencia de Colombia
Un papel menor en lo político
Los expertos con los que habló BBC Mundo coinciden en que la posibilidad de una transición democrática en Venezuela depende sobre todo de EE.UU.
Colombia y otros países han promovido algunas acciones en la región para acompañar el proceso que atraviesa ese país tras la captura de Maduro.
Pero para Sandra Borda, profesora de Ciencia Política de la Universidad de los Andes, EE.UU. no tiene incentivos para dejar que eso pase y menos a cuenta de gobiernos que considera distantes en lo ideológico, como el de Colombia o Brasil.
A juzgar por la relación fluida que mantiene con Delcy Rodríguez, dice Borda, "EE.UU. no tienen un interés directo y explícito por que haya una transición democrática rápido".
Fuente de la imagen, Allison Robbert/For The Washington Post via Getty Images
"¿Para qué van a buscar un proceso de transformación política si tienen en sus manos una administración que les está permitiendo hacer todo lo que quieren?", reflexiona la analista.
"Sería justo decir que Colombia ha quedado marginada de la transición en Venezuela, si es que alguna vez tuvo un papel activo", añade Geoff Ramsey, experto del Atlantic Council.
"Petro nunca pudo logró mediar en un diálogo político entre Maduro y Trump", recuerda.
Rodríguez reveló tras acabar la reunión que Petro fue uno de las primeras personas en comunicarse con el gobierno de Venezuela tras la captura de Maduro "para expresar su solidaridad".
Descartado por el momento que Colombia vaya a tener una voz protagonista en un nuevo rumbo político en Caracas, la relación bilateral parece priorizar seguridad y lucha contra el narcotráfico, que le interesa a Washington, y el comercio bilateral, clave para Caracas y Bogotá.
Impulso al comercio bilateral
"El comercio entre Colombia y Venezuela es un gran negocio para ambos países", explica Ramsey.
Así lo reflejan datos del Observatorio de Complejidad Económica, según los cuales Colombia exportó bienes por más de US$1.000 millones a Venezuela en 2024.
"Cuando uno piensa en una recuperación de la economía de Venezuela, en una reconstrucción del aparato productivo venezolano, uno dice que Colombia tiene que jugar un papel fundamental", dice Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior de Colombia (Analdex).
"Cuando uno necesita abastecerse, va a la tienda de la esquina. Colombia juega ese papel para Venezuela", agrega.
Según Díaz, los empresarios colombianos tienen grandes expectativas sobre las oportunidades que pueden abrirse bajo el gobierno de Rodríguez y en una hipotética transición.
"Pero todo va a depender de lo que defina EE.UU. como reglas del juego", reconoce.
Colombia exporta a Venezuela sobre todo alimentos, productos químicos, medicamentos, plásticos y algunos tipos de máquinas.
Importa de Venezuela hierro, fertilizantes, baterías eléctricas, entre otros productos, pero estos representan una pequeña fracción.
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La relación comercial entre los dos países se ha recuperado desde que el gobierno de Petro reabrió la frontera y restableció relaciones con Maduro en 2022, pero sigue lejos de lo que llegó a ser en 2008, antes de la crisis económica venezolana.
Si la economía venezolana se recupera, es probable que aumente su capacidad de compra y el volumen de las exportaciones colombianas hacia este país.
En materia de gas, por ejemplo, Rodríguez anunció en marzo que se iniciaría un suministro de este recurso hacia territorio colombiano a través de la frontera terrestre.
Geoff Ramsey señala que, tras la intervención estadounidense, ambos gobiernos están interesados en restablecer y normalizar la relación comercial para sacar el mayor provecho.
Desde la captura de Maduro también se ha especulado sobre si parte del petróleo venezolano que las empresas estadounidenses están volviendo a explotar se podría refinar en Colombia.
"En la conversación que tuvo Petro con Trump en la Casa Blanca en febrero se incluyó el tema energético. Trump le pidió entonces a Petro que de alguna forma facilitara la infraestructura colombiana para que contribuya con la reactivación del sector", señala Borda.
Está por ver qué rumbo tomará esto último, dadas los repetidos pronunciamientos de Petro contra la dependencia del petróleo, gas y carbón de la economía colombiana.
Cooperación en seguridad
La seguridad fronteriza es vital en las relaciones bilaterales.
Días antes del encuentro de este viernes, el presidente colombiano insistió en la importancia de la cooperación entre ambos países para lidiar con retos conjuntos.
Entre Colombia y Venezuela varios grupos se enfrentan con violencia para dominar rentas como el narcotráfico, la minería ilegal y el contrabando.
La situación es especialmente crítica en el Catatumbo, una amplia región rica en recursos naturales con una notoria presencia de actores armados que desde enero de 2025 vive una crisis de seguridad alarmante.
Controlar la seguridad y el tráfico de drogas transfronterizo se alinea también con las prioridades de Washington en la región.
"EE.UU. le está pidiendo a ambos gobiernos un compromiso más irrestricto contra el narcotráfico y las organizaciones criminales. El teatro fundamental de esa lucha es la frontera", señala Borda.
"Washington quiere sacar a las guerrillas como el ELN de territorio venezolano y saben que Petro puede ser muy útil para ello", dice Ramsey.
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"Quieren reducir la influencia del tráfico ilícito a lo largo de toda la frontera" y "asegurar que los bienes y las personas están circulando por los pasos fronterizos formales y no por las trochas", agrega.
En el pasado, Petro ha sugerido la materialización de un acuerdo de cooperación que involucre la participación de las fuerzas públicas de ambos países en operaciones militares.
La pregunta es hasta qué punto Rodríguez abrirá la puerta para esa alianza.
"No va a ser de la noche a la mañana que se convenza a las fuerzas armadas venezolanas, que a lo mínimo han practicado un nivel de convivencia grande con el ELN en unas zonas importantes de Venezuela", señala Borda.
Un encuentro poco transformador
El encuentro entre Rodríguez y Petro muestra cooperación, pero no implica que se traduzca en políticas transformadoras automáticamente.
Según Borda, "se trata de mandar el mensaje de que iniciarán negociaciones e intentarán hacer algo, pero siendo una presidenta interina y un presidente de salida, no aspiro a ver transformaciones enormes".
Ramsey coincide en que, dadas las actuales circunstancias en las que se encuentran ambos mandatarios, es poco probable que las medidas que anuncien "vayan a marcar la pauta de la relación por muchos años".
Incluso más que los anuncios o acuerdos, lo que podría tener implicaciones a largo plazo es la respuesta de Washington.
"Si el gobierno de Trump aprueba el encuentro, será una señal importante para la clase política colombiana y les indicará a los principales candidatos presidenciales que tienen la bendición estadounidense para continuar reestableciendo las relaciones económicas y diplomáticas en Venezuela", plantea Ramsey.
Para los expertos, a pesar del interés que pueda tener en influir para reconfigurar la relación con Venezuela, Petro no tiene la capacidad de impulsar grandes cambios durante esta recta final de su gobierno.
El rol de Colombia en el futuro de Venezuela dependerá también de quién resulte elegido como sucesor del colombiano en las elecciones presidenciales del 31 de mayo.
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