
El turismo en la República Dominicana consolidó su posición como motor de crecimiento económico durante 2025, con un aporte de USD 25.000 millones en valor agregado y una participación del 18 % del producto interno bruto.
Este resultado se atribuye al dinamismo de la inversión extranjera y a la expansión del crédito local, que han permitido sostener una rápida y diversificada expansión del sector turístico.
El flujo de recursos hacia la industria provino de diversas fuentes. La banca múltiple canalizó USD 3.293,4 millones al turismo, mientras que el sistema financiero nacional destinó el 0,7 % del PIB exclusivamente a proyectos turísticos.
En el desglose de la cartera crediticia, la banca nacional mantuvo préstamos por USD 1.860 millones, el mercado de valores aportó USD 1.231 millones y los préstamos offshore sumaron USD 202,4 millones. Esta combinación financiera permitió impulsar desde grandes cadenas hoteleras hasta servicios complementarios y nuevas rutas aéreas.
El impacto económico del turismo no se limita a los hoteles. Según Jacqueline Mora, viceministra técnica de Turismo, la actividad generó el 76 % de la dinámica sectorial, pero extendió su influencia a otros ámbitos: 17 % en hoteles, 11 % en construcción, 10 % en pymes y transporte, 9 % en comercio y 6 % en inmobiliarias.
Un dato ilustrativo es que, de acuerdo con Mora, los hoteles adquirieron cada año 98,000 millones de pesos en bienes y servicios de los sectores comercio, transporte y manufactura.
La llegada de visitantes extranjeros fue el principal motor de generación de divisas. El 65 % de los ingresos provinieron de turistas no residentes, el 25 % de dominicanos residentes en el exterior, el 8 % del turismo interno y el 2 % del segmento de cruceros. Estos datos reflejan la diversidad de los flujos turísticos y la relevancia del país como destino internacional.
Durante el foro “Capital, confianza y crecimiento”, el ministro de Turismo, David Collado, destacó que el avance del sector ha sido posible gracias al trabajo conjunto entre el sector público y privado, la conectividad aérea y la promoción internacional, factores que han blindado la competitividad nacional frente a otros mercados.
Según indicó Diario Libre, la presidenta de la Asociación de Bancos de la República Dominicana, Rosanna Ruiz, subrayó que la gestión de Collado contribuyó a “fortalecer la confianza de los inversionistas y promover iniciativas que generan bienestar y desarrollo para el país”.
El crecimiento turístico dominicano se apoya en una estructura de financiamiento que integra la banca múltiple, el mercado de valores y préstamos offshore. Cada vía responde a necesidades específicas de expansión hotelera, conectividad y servicios complementarios, lo que ha permitido mantener el ritmo de crecimiento y garantizar la solvencia del sector.
De acuerdo con Ruiz, la confianza de los inversionistas privados se ha consolidado gracias al posicionamiento internacional del país y a la seguridad jurídica, lo que ha asegurado el flujo constante de capitales hacia proyectos turísticos. Este entorno ha sido determinante para que la República Dominicana se mantenga como uno de los destinos preferidos de la región.
El turismo, en 2025, no solo aportó cifras récord al producto interno bruto, sino que también generó un efecto multiplicador sobre el empleo y la cadena productiva nacional, confirmando su papel como columna vertebral de la economía dominicana.