Despierta Quisqueya

Muere Cristóbal Díaz Ayala: el hombre que rescató siglos de música cubana deja un legado irrepetible

Cristóbal Díaz Ayala
Su interés por la documentación musical surgió en la juventud. (Foto © Rosa Marquetti – Facebook)

El investigador y coleccionista cubano Cristóbal Díaz Ayala, considerado una referencia clave en la historia sonora de la isla, falleció este martes a los 96 años en San Juan, Puerto Rico, donde residía desde 1960 tras salir de Cuba. La noticia la confirmó el medio especializado Zona Cero.

Nacido el 20 de junio de 1930 en el municipio habanero del Cerro, Díaz Ayala desarrolló desde temprano una formación académica amplia. Ingresó en 1947 a la Universidad de La Habana, donde cursó simultáneamente Derecho y Ciencias Sociales, carreras que concluyó en 1953.

Más tarde amplió su perfil con estudios de periodismo. Esa base le permitió articular un trabajo investigativo riguroso que lo llevó a convertirse en una autoridad en música latinoamericana.

Su interés por la documentación musical surgió en la juventud. A los 18 años, la lectura de Le hot jazz, uno de los primeros estudios serios sobre ese género, marcó su rumbo. En una entrevista recordó que ese texto incluía resúmenes discográficos que despertaron su curiosidad.

“Las grabaciones le dan aceptación social a la música. El disco primero y luego la radio ayudaron a que la música popular cobrara importancia”, explicó.

Ya en Puerto Rico, impulsó el programa radial Cubanacán, transmitido por emisoras como WIPR, WEUC y WRTU. El espacio ganó audiencia mientras él ampliaba una colección que con el tiempo alcanzó dimensiones únicas. Reunió discos, casetes, partituras, fotografías y archivos que lo consolidaron como el mayor coleccionista de música cubana a nivel mundial.

Su producción escrita también resultó extensa. Publicó más de 40 títulos, entre ellos Música cubana: del Areyto a la Nueva Trova y Cuando salí de La Habana: Cien años de música cubana por el mundo. En 2001, decidió donar su archivo a la Biblioteca Green de la Universidad de Florida.

La entrega incluyó más de 150.000 piezas, valoradas en dos millones de dólares, entre ellas 45.000 LP y miles de documentos sonoros y gráficos.

Sobre esa decisión, expresó en 2017: “He tenido la satisfacción de ver que sigue viva, que satisface a muchas personas, que ayuda a músicos, escritores, compositores”. Su objetivo fue garantizar el acceso público a un patrimonio que consideraba esencial para entender la cultura cubana.

La reacción de especialistas no tardó. La investigadora Rosa Marquetti afirmó que “la tristeza es demasiado grande” y subrayó que su deuda con Díaz Ayala “será siempre eterna”. Añadió que las instituciones culturales cubanas también mantienen un compromiso pendiente con su legado.

En su valoración, destacó que “nadie antes que él acometió y concluyó el titánico esfuerzo de documentar la música a través de su materialización sonora”.

Por su parte, el investigador Sergio Santana, discípulo cercano, expresó: “Se fue mi maestro, mi padre, mi hermano, mi amigo, mi tutor”. Resaltó que su obra seguirá guiando a quienes estudian la música cubana.

Díaz Ayala participó en conferencias en universidades de Estados Unidos, América Latina y Europa, y colaboró con publicaciones especializadas. Su trabajo dejó una base documental que continúa en uso. Con su fallecimiento, la música cubana pierde a uno de sus principales cronistas, mientras su archivo permanece como testimonio de una historia que él se empeñó en preservar.

source

Exit mobile version