Despierta Quisqueya

Funeral vigilado por el DTI y regalos de 15.000 dólares a familia de víctima de JG Almeida

Funeral vigilado por el DTI y regalos de 15.000 dólares a familia de víctima de JG AlmeidaFuneral vigilado por el DTI y regalos de 15.000 dólares a familia de víctima de JG Almeida
Caso Almeida: DTI en el funeral y presuntos regalos a la familia desatan indignación en Chicharrones. (Foto © Juan Guillermo Almeida – Facebook)

La muerte de Agustín Maceo Perdomo, conocido en Santiago de Cuba como “Pacolo”, sigue generando indignación en el barrio de Chicharrones, donde vecinos aseguran que el caso se comenta en voz baja, entre miedo, tristeza y reclamos de justicia.

El hombre falleció tras permanecer varios días en estado crítico luego de un accidente ocurrido en la madrugada del 1 de mayo. Varias fuentes señalan como implicado a Juan Guillermo Almeida, conocido artísticamente como JG e hijo del fallecido Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, aunque hasta ahora no existe confirmación oficial sobre su responsabilidad directa.

Según una actualización publicada por el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada, quien ha dado seguimiento al caso desde las primeras denuncias, el velorio y entierro de Pacolo estuvieron marcados por una fuerte presencia de hombres vestidos de civil y personas presuntamente vinculadas al DTI.

Testimonios enviados a su página describen vigilancia constante en la funeraria, carros modernos a disposición de familiares y movimientos considerados poco habituales por vecinos de Chicharrones.

Denuncian vigilancia durante el funeral de Pacolo en Chicharrones

La presencia de personas vestidas de civil durante las honras fúnebres aumentó las sospechas entre residentes del barrio, donde el caso ha sido recibido como algo más que un accidente de tránsito. De acuerdo con los testimonios divulgados por Mayeta Labrada, muchos vecinos evitaron hablar en voz alta sobre el tema y prefirieron comentar lo ocurrido con cautela.

Ese ambiente contrasta con la imagen cotidiana que varios residentes conservan de Pacolo. Para quienes lo conocieron, no era solo la víctima de un hecho policial, sino un hombre humilde, cercano y popular en la comunidad.  Incluso una pequeña Mipyme ubicada en la parte exterior del mercado de Chicharrones llevaba el nombre de “Vacán”, una palabra que formaba parte de su manera de tratar a la gente.

Presuntas ayudas materiales elevan las sospechas

La actualización difundida por Mayeta Labrada también menciona versiones no confirmadas sobre supuestas ayudas materiales y económicas entregadas a la familia de Pacolo tras su muerte.

Entre los rumores recogidos por el periodista figuran una moto 125 cc nueva, apoyo económico, vehículos para el traslado de familiares durante el funeral y una suma que rondaría los 15.000 dólares.

Ninguno de esos datos ha sido verificado de manera oficial. Sin embargo, la circulación de esas versiones ha provocado indignación en parte del barrio, donde algunos interpretan esos presuntos gestos no como una reparación, sino como una posible forma de apagar el reclamo público.

“Al final el dinero vale más que la vida humana”, escribió una persona a la página de Mayeta Labrada, reflejando el sentimiento de quienes temen que el caso quede reducido a compensaciones privadas sin una investigación transparente.

Reclaman una investigación transparente sobre el caso

La muerte de Pacolo ha abierto una pregunta sensible para muchos cubanos: si una persona señalada en un accidente mortal está vinculada a una familia con peso histórico dentro del poder, ¿habrá un proceso igual para todos?

Por ahora, lo único confirmado públicamente es que Agustín Maceo Perdomo murió después del accidente y que varias fuentes independientes señalan a Juan Guillermo Almeida como el conductor implicado. Lo demás (las supuestas ayudas, la vigilancia, los posibles intentos de presión o silenciamiento) sigue en el terreno de las denuncias ciudadanas y requiere verificación.

Para Chicharrones, el caso ya dejó una herida profunda. Pacolo era uno de los suyos, un hombre reconocido en el barrio, y sus vecinos temen que su nombre termine enterrado entre influencias, dinero y silencio.

La exigencia central sigue siendo la misma: que se investigue lo ocurrido con transparencia, que se informe públicamente sobre el proceso y que la muerte de Agustín Maceo Perdomo no quede impune.

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