Despierta Quisqueya

Todo listo para el despegue de Starship, la nave de Elon Musk que sueña con llegar a la Luna

Un megacohete de color gris y blanco se eleva desde una plataforma de lanzamiento costera, propulsado por llamas intensas y una gran columna de humo al amanecer.
Starship V3 es el cohete más grande y potente construido hasta la fecha con 124 metros de altura y 33 motores Raptor en su propulsor Super Heavy SpaceX
(Imagen Ilustrativa Infobae)

El espacio iba a ser este viernes el escenario de una apuesta monumental. SpaceX, la compañía fundada por Elon Musk, había programado el lanzamiento inaugural de su megacohete Starship V3 desde la base Starbase en el sur de Texas. Sin embargo, se tuvo que suspender por una falla que, si logran solucionarla, habrá otro intento este viernes.

El despegue estaba programado dentro de una ventana de 90 minutos, que comenzaba a las 22:30 GMT (19.30 hora argentina, 17.30 hora de Colombia y Perú y 16.30 hora México), lo que incrementaba la expectativa sobre el debut de la versión más avanzada del cohete más potente creado hasta la fecha.

La expectativa era máxima: no solo se trataba del debut del cohete más avanzado jamás construido, sino de un paso decisivo para las misiones Artemis de la NASA que buscan llevar astronautas a la Luna y, en el futuro, a Marte.

Sin embargo, el propio Elon Musk comunicó en su cuenta de X: “El pasador hidráulico que mantiene el brazo de la torre en su lugar no se retrajo. Si eso puede repararse esta noche, habrá otro intento de lanzamiento mañana a las 5:30 CT”.

El vuelo prometía marcar un antes y un después en la historia de la tecnología aeroespacial y en la visión de una nave espacial realmente reutilizable, capaz de transformar la industria espacial y la exploración más allá de la órbita terrestre.

El vuelo número 12 de Starship se presentaba con un formato familiar: una trayectoria suborbital y amerizajes controlados tanto para el propulsor Super Heavy como para la etapa superior Ship. Sin embargo, el vehículo que iba a despegar en esta ocasión representaba una evolución sustancial.

Sus dimensiones imponen: la Starship V3 alcanza los 124,4 metros de altura, superando a sus predecesoras y reafirmando su título de cohete más grande y potente construido hasta el momento. Lo que está en juego, más allá de la magnitud técnica, es la validación de nuevas tecnologías y conceptos que definirán el futuro de las misiones tripuladas y la infraestructura espacial.

El vuelo inaugural de Starship V3 marca una prueba clave para el futuro alunizaje del programa Artemis de la NASA y la reutilización rápida de vehículos (REUTERS/Steve Nesius)

El desarrollo de Starship V3 lleva la ingeniería de SpaceX a un nuevo territorio. El vehículo incorpora una batería de 33 motores Raptor V3 en el propulsor Super Heavy y seis en la etapa superior Ship, ofreciendo mayor potencia y eficiencia que cualquier versión anterior.

El diseño del Super Heavy también cambió: ahora cuenta con tres aletas de rejilla en lugar de cuatro, lo que mejora la capacidad de recuperación y reutilización tras el vuelo. El anillo de la etapa caliente, que delimita el punto de encuentro entre ambas etapas, fue unido al propulsor para su reutilización, mientras que en versiones anteriores se desprendía y caía tras la separación.

La transferencia de combustible es otro punto central. El tubo que conecta el tanque principal del Super Heavy con los 33 motores fue completamente rediseñado.

La nave espacial SpaceX Starship pasa por encima de la Tierra durante su cuarto vuelo de prueba desde la plataforma de lanzamiento de la compañía en Boca Chica, cerca de Brownsville, Texas, Estados Unidos (SpaceX/Handout via REUTERS)

“Ha sido completamente rediseñado y ahora tiene aproximadamente el tamaño de la primera etapa de un Falcon 9”, describió SpaceX en una actualización reciente. Esta modificación permite que todos los motores arranquen al mismo tiempo, incrementando la fiabilidad y la velocidad de las maniobras tanto en el despegue como en vuelo.

En la etapa superior, el Ship V3 muestra un rediseño completo de sus sistemas de propulsión. “Estos cambios permiten un nuevo método de arranque del Raptor, aumentan el volumen del tanque de propulsor y mejoran el sistema de control de reacción utilizado para la dirección en vuelo. Las mejoras en la propulsión también reducen los volúmenes contenidos en la parte trasera del vehículo que podrían provocar fugas de propulsor”, explicó SpaceX.

La nave tiene 33 nuevos motores Raptor (REUTERS/Steve Nesius)

El mecanismo para desplegar cargas útiles, inspirado en los dispensadores de caramelos PEZ, fue mejorado para una eyección más rápida y eficiente. En este vuelo, la nave iba a desplegar 22 réplicas de satélites Starlink, de tamaño similar a los satélites de próxima generación. Además, dos satélites reales iban a ir equipados con cámaras especiales para escanear el escudo térmico de la nave después del vuelo.

El Ship V3 suma otras innovaciones técnicas: sistemas de control de reacción más eficientes, válvulas de aislamiento para gases a alta presión, alimentación del colector con revestimiento de vacío y sistemas de recirculación criogénica eléctrica.

Cada uno de estos cambios apunta al objetivo final de SpaceX: un vehículo totalmente reutilizable, capaz de despegar y regresar varias veces en una sola jornada, con mínimos requerimientos de mantenimiento.

El lanzamiento estaba programado para el 21 de mayo desde la base Starbase en Texas con una ventana de 90 minutos y máxima expectativa global (SpaceX)

El vuelo 12 de Starship V3 no solo busca repetir la secuencia de lanzamientos y amerizajes controlados, sino que estrena un ejercicio inédito: la inspección en vuelo del escudo térmico. Los dos últimos satélites desplegados por la nave escanearán el escudo térmico de Starship y enviarán imágenes a los operadores en Tierra.

“Varias losetas de Starship se han pintado de blanco para simular losetas faltantes y servir como objetivos de imagen en la prueba”, señaló SpaceX. Este procedimiento es clave debido a la importancia del escudo térmico en la reutilización del vehículo.

El escudo térmico de Starship, formado por unas 40.000 losetas hexagonales, representa el mayor obstáculo técnico actual.

Elon Musk considera que lograr un escudo térmico orbital reutilizable es el mayor reto pendiente para la nave Starship y su futuro operativo (REUTERS/Evelyn Hockstein)

Elon Musk lo definió como el mayor reto restante: “¿El mayor problema que le queda a Starship? Que el escudo térmico sea reutilizable”. “Nadie ha fabricado jamás un escudo térmico orbital reutilizable”, añadió. El desafío es doble: el escudo debe resistir el ascenso sin desprender piezas y garantizar la integridad de la nave al regresar a la atmósfera, una y otra vez.

La cápsula Orion de la NASA, por ejemplo, solo utiliza su escudo una vez, mientras que Starship debe sobrevivir a múltiples ciclos sin inspecciones exhaustivas entre vuelos. “Si quieres poder aterrizarlo, recargar el combustible y volver a volar, no puedes realizar una inspección tan laboriosa de 40.000 losetas”, declaró Musk.

En vuelos previos, el escudo cumplió su función y permitió sobrevivir a la nave en la reentrada, pero perdió muchas losetas, lo que obligó a trabajos de reparación intensivos. El vuelo de hoy buscaba validar las soluciones implementadas en el V3, con la expectativa de que las nuevas técnicas permitan reducir el desgaste y asegurar una reutilización efectiva.

El vuelo 12 también representa una prueba para las ambiciones de la NASA con el programa Artemis. Starship está llamada a convertirse en el vehículo de alunizaje para las futuras misiones tripuladas.

Cada avance en Starship V3 acerca a SpaceX a la meta de vuelos frecuentes seguros y la transformación de la exploración espacial global (AP Photo/Eric Gay)

La integración de sistemas de monitoreo en vuelo, la mejora en la robustez estructural y la capacidad de desplegar cargas útiles en órbita son todos pasos fundamentales para cumplir con los exigentes requerimientos del programa lunar y, a largo plazo, para establecer una presencia humana en Marte.

Si finalmente la misión transcurre como está planeado -este viernes- el propulsor Super Heavy amerizará en el Golfo de México unos siete minutos después del despegue, mientras que la nave caerá en el Océano Índico unos 65 minutos después. Antes de esto, el escudo térmico será observado desde el espacio, brindando información en tiempo real sobre su desempeño.


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