
Fuente de la imagen, Reuters
Un grupo de manifestantes enfurecidos incendió parte de un hospital en el epicentro del brote de ébola en el este de República Democrática del Congo.
El suceso ocurrió luego de que a los familiares y allegados de un joven, que se cree que murió a causa del virus, se les impidiera llevarse su cuerpo para enterrarlo.
"Comenzaron a lanzar proyectiles contra el hospital. Incluso prendieron fuego a tiendas de campaña que se utilizaban como salas de aislamiento", relató a la BBC el político local Luc Malembe sobre la escena que presenció en el Hospital General de Rwampara.
En medio del caos, la policía realizó disparos de advertencia para dispersar a la multitud.
El cuerpo de una persona fallecida por ébola es altamente infeccioso y las autoridades necesitan garantizar un entierro seguro para impedir la propagación del virus.
El personal médico del hospital de Rwampara —ubicado en la provincia de Ituri, donde se han producido casi todos los casos conocidos—, quedó bajo protección militar mientras la policía intervenía para restablecer el orden.
Un trabajador de la salud resultó herido por los manifestantes que lanzaban piedras antes de que intervinieran las fuerzas de seguridad, señaló un empleado del hospital a la agencia de noticias AFP.
El hombre fallecido era una figura popular en la comunidad local y quienes se indignaron por su muerte no "comprenden la realidad de la enfermedad", dijo a Associated Press Jean Claude Mukendi, quien coordina la respuesta de seguridad al ébola en Ituri.
Testigos indicaron a Reuters que el joven era futbolista y había jugado en varios equipos locales. Su madre declaró a la agencia que creía que su hijo había muerto de fiebre tifoidea, no de ébola.
Malembe expresó que la multitud no creía que el virus, que hasta este jueves había causado la muerte de más de 130 personas en el este de República Democrática del Congo, fuera real.
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"La población no está bien informada ni concientizada de lo que está ocurriendo. Para un sector de la población, especialmente en zonas remotas, el ébola es una invención de personas externas: no existe", afirmó el político.
"Creen que son las ONG y los hospitales los que crean esto para ganar dinero, y eso es trágico", agregó.
Malembe detalló que dos tiendas de campaña fueron incendiadas, junto con un cuerpo que debía ser enterrado.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda "entierros seguros y dignos" para las víctimas de ébola, con personal capacitado que utiliza equipos de protección para manipular los cuerpos.
Seis pacientes estaban recibiendo tratamiento en las tiendas del recinto hospitalario, y puede que hayan huido en el caos, según reportaron los medios.
Según la organización médica Alima, que se dice que operaba las tiendas de campaña, todos están localizados "recibiendo atención en el hospital".
Emergencia de salud pública
La violencia se produjo cuando se anunció que la selección nacional de fútbol de República Democrática del Congo canceló su concentración previa al Mundial en la capital, Kinsasa, debido al brote.
La OMS ha calificado la situación como una "emergencia de salud pública de importancia internacional", pero ha dicho que no alcanza el nivel de pandemia.
La organización sanitaria señaló el miércoles que creen que 139 personas en República Democrática del Congo murieron por ébola, de un total de 600 casos sospechosos.
Sin embargo, el ministro de Salud congoleño, Samuel Roger Kamba, informó ese mismo día a la cadena estatal RTNC TV que las autoridades registraron 159 muertes.
Otros dos casos del virus se detectaron en Uganda, país vecino de República Democrática del Congo.
Las autoridades allí suspendieron temporalmente vuelos, autobuses y todo el transporte público que cruza la frontera a causa del brote.
También se prohibió la circulación de ferris de pasajeros en el río Semliki, que forma parte de la frontera entre República Democrática del Congo y Uganda.
El brote ha sido causado por una rara variante de ébola conocida como Bundibugyo.
No existe vacuna para esta variante y la OMS ha señalado que podría tardar hasta nueve meses en desarrollarse.
El M23, un grupo rebelde que controla partes del este de República Democrática del Congo, informó este jueves que había confirmado el primer caso de ébola en la provincia de Kivu del Sur, situada a cientos de kilómetros del epicentro en Ituri.
La persona, de 28 años, que había viajado desde Kisangani, murió antes de que se confirmara el diagnóstico, según un comunicado del grupo.
Kisangani es una gran ciudad en la provincia de Tshopo, en el norte del país, donde no se reportaron infecciones por ébola.
Existen crecientes preocupaciones sobre el acceso a zonas bajo control del M23.
El grupo nunca ha gestionado una crisis como el ébola, pero ha afirmado que trabajará con socios internacionales para contener el virus.
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