Los equipos de rescate en Laos trabajan a contrarreloj mientras investigan una posible “respuesta a golpes” en las profundidades de una red de cuevas inundadas, donde se cree que dos hombres permanecen atrapados días después de que uno fuera rescatado y otros cuatro lograran escapar.
Este suceso podría indicar posibles señales de vida, pero los rescatistas recalcan que necesitan investigar más a fondo antes de poder afirmar con seguridad si los golpes provienen de los hombres atrapados.
Los sonidos de respuesta se produjeron cuando los rescatistas descendieron en rápel por un pozo vertical recién descubierto que podría proporcionar una entrada más segura a una cueva inundada y conducir a una cámara donde podrían encontrarse los hombres.
“Aún no podemos confirmar que los golpes provinieran de víctimas atrapadas. Sin embargo, sí podemos confirmar que se escucharon golpes en respuesta a las señales”, declaró este lunes a CNN por teléfono el buceador tailandés especializado en cuevas, Kengkard Bongkawong.
Posteriormente, Kengkard advirtió que cualquier plan de rescate en las próximas horas “sigue sin estar claro por ahora”. Un equipo de buzos está esperando a que las autoridades traigan equipos de escaneo avanzados que puedan generar un mapa preciso de la cueva, declaró a CNN.
Los rescatistas podrían utilizar ese equipo mientras descienden por el pozo, lo que proporcionaría una imagen clara de la distribución de la cueva, añadió Kengkard.
Los equipos de rescate informaron este lunes por la mañana que habían escuchado respuestas de golpes en la puerta en al menos dos ocasiones en las últimas 24 horas.
El técnico de rescate tailandés Manat Artmongkron publicó en Facebook que la respuesta se escuchó a 70 metros (230 pies) de profundidad en el pozo.
“La respuesta se escuchó a tan solo 5 metros de distancia, lo cual es una buena noticia. Pronto les informaremos”, escribió.
La odisea de los aldeanos comenzó el 20 de mayo cuando ocho hombres entraron en una cueva en el centro de Laos en busca de oro, pero quedaron atrapados cuando una fuerte lluvia bloqueó la salida.
Un sobreviviente logró dar la voz de alarma, lo que desencadenó una compleja operación que involucró a expertos convocados de todo el mundo a la provincia central de Xaisomboun del país.
Cinco hombres emergieron vivos del túnel el viernes y el sábado, dejando a los rescatistas en busca de los dos restantes, que entraron por separado a través de una ruta diferente.
Los buzos “no están del todo seguros” de cuáles serán los próximos pasos del plan de rescate, después de que “no pudieran identificar ninguna forma” de descender por un punto de entrada recién descubierto, según declaró Josh Richards, uno de los miembros del equipo.
La atención se centró este lunes en el pozo vertical que desciende más de 100 metros hasta una cámara oscura que los rescatistas esperan que proporcione una entrada más segura a una cueva inundada.
Pero Richards, advirtió que el pozo estaba “completamente lleno de desprendimientos de rocas y deslizamientos de tierra”. “No estamos del todo seguros de cuáles serán los próximos pasos”, dijo en un video el lunes.
Según Richards, el equipo de rescate tiene previsto reunirse esta tarde, hora local, para ultimar su plan de actuación.
Richards declaró en un vídeo el domingo: “Por lo que sabemos, hay una importante bolsa de aire bastante más adelante, a unos 100 metros más”. Aunque la bolsa de aire es un “hallazgo asombroso”, se trata de un “paso bastante letal”, añadió.
Describió este tramo como un pasaje “aún más estrecho y desagradable” que cualquiera de los que los buzos han atravesado hasta ahora, y el “único lugar” donde podrían estar los dos desaparecidos.
Las condiciones en la entrada de la cueva siguen siendo difíciles, ya que las lluvias más recientes han provocado inundaciones repentinas.
Bounkham Luanglath, presidente de la Asociación de Voluntarios del Pueblo Lao, dijo este lunes que continúan los trabajos para “bombear el agua y drenar la cueva lo más rápido posible”.
Otros métodos incluyen bloquear las fuentes de agua en la zona y construir más estanques de retención de agua, además del ya existente, para evitar más inundaciones.
De los sobrevivientes, uno fue guiado a un lugar seguro el viernes, mientras que los otros cuatro lograron escapar por sí mismos al día siguiente después de extensos esfuerzos para drenar el agua de la inundación en la zona.
Los cinco se están recuperando en el hospital después de sobrevivir más de una semana con agua y sueño para conservar sus fuerzas antes de que llegara la ayuda.
Este reporte fue actualizado con nueva información.
