El presidente Gustavo Petro insiste en la denuncia de posibles irregularidades en la primera vuelta presidencial de este domingo. En un mensaje en X, su principal red de comunicación, ha publicado este martes las “bases comprobadas del posible fraude”. Según dice, el programa informático Divipol, uno de los que se usan en el conteo, fue alterado en dos apartes. De un lado, la cantidad de votantes habilitados habría pasado de los 41.421.973 oficiales a 42.303.373. “La diferencia es de 885.409 nuevas cédulas que no se inscribieron en la fecha legal”. En la visualización de los resultados difundida el domingo, la cifra es la primera. Además, afirma Petro, el número de mesas de votación debía ser 120.527, pero aparecen 122.020. En la visualización, en efecto, aparecen las segundas.
Presento las bases comprobadas del posible fraude. Que puedo entregar a autoridad competente.
Dije que no reconocí los datos del preconteo del software de los hermanos Bautista es porque tengo datos.
Mi compromiso con mi pueblo y el amor a mi país por el que he luchado toda mi…
— Gustavo Petro (@petrogustavo) June 2, 2026
El presidente concluye que esas diferencias habrían producido un fraude a favor del ultraderechista Abelardo de la Espriella y en contra de su candidato, el senador Iván Cepeda. “En esas mesas es donde se ubica la ventaja de 635.000 con que Abelardo supera a Cepeda”. Menos de 24 horas antes, Cepeda había señalado que el dispositivo de verificación del partido de los dos políticos de izquierda, el Pacto Histórico, no había encontrado “irregularidades significativas” en las votaciones.
Minutos más tarde, Petro ahondó en la denuncia y afirmó que las autoridades electorales están buscando la manera de “cerrar rápidamente” los escrutinios para no verificar su denuncia. “El escrutinio sobre las 5.300 mesas atípicas no se hace contando los votos. Los votos ya fueron depositados en mesas de jurados homogéneos y las actas tienen las 885.400 cédulas adicionadas ilícitamente el 5 de mayo”, explicó. Luego afirmó que el día de las elecciones “muchísimos” jurados fueron cambiados, y expuso que el escrutinio tiene la función de examinar si los votantes están en el censo oficial de dos meses antes de la elección. “Si no están, es porque no son sufragantes reales”, agregó. Y más adelante: “Le solicito al registrador que, por el principio de transparencia, se examinen las 5.300 mesas que publicaremos y le entregaremos”.
Intentan cerrar rápidamente los escrutinios para no verificar mi denuncia.
El escrutinio sobre las 5.300 mesas atípicas no se hace contando los votos. Los votos ya fueron depositados en mesas de jurados homogéneos y las actas tienen las 885.400 cédulas adicionadas ilícitamente…
— Gustavo Petro (@petrogustavo) June 2, 2026
En una publicación posterior, Petro adjuntó un documento de Excel donde estaba consignada la información de 5.300 mesas de votación. Con esos datos, sustentaba su afirmación de que en esos puestos había “muchos más sufragantes que los posibles físicamente”. Ese documento está alimentado con información de la Registraduría e incluye mesas con distintas cantidades de votantes potenciales (unas con 9.999, otras con 700 y otras con 360) y 300 votos reales o más. En alrededor de 4.000 mesas, De la Espriella obtiene el 40% o más de los votos. En las demás obtiene menos y en más de 200 está por debajo del 30%. La hoja de cálculo también valora si hubo lo que llama una variación súbita de participación en las mesas, que cataloga en una escala que va de mínima a muy alta, sin aclarar cuál es el punto de comparación.
Este mismo martes, más temprano, la Registraduría Nacional informó que el escrutinio, llevado a cabo por jueces de la República, ha avanzado en un 99,98% sin ninguna novedad de un posible fraude. “A la fecha restan por escrutar solo 33 mesas de las más de 122.000 instaladas para estos comicios, debido a condiciones climáticas que han impedido el traslado del material electoral a algunas cabeceras municipales”, dice el comunicado que emitió la entidad, que añadió que los resultados con respecto al preconteo del domingo coinciden en un 99,94%. Ese porcentaje, dice la Registraduría, “evidencia que las modificaciones fueron mínimas y que el proceso de consolidación y divulgación de resultados ha sido exitoso”.
Horas más tarde, el jefe de la Misión de Observación Europea, Esteban González Pons, descartó que hubiera habido irregularidades en las votaciones. Se dirigió además a Petro, a quien le dijo: “Con todo el respeto para el presidente, quien ha facilitado todos los encuentros necesarios con los miembros de su Gobierno, ningún candidato de ninguna candidatura nos ha indicado que exista ningún tipo de irregularidad”. González también dijo que su equipo ha elaborado las proyecciones estadísticas habituales en todo proceso electoral internacional para verificar las actas y los resultados del preconteo y escrutinio, pero no ha habido ninguna novedad. “El resultado que nos da es que podemos descartar cualquier manipulación de los datos”, dijo en una declaración a medios.
Petro ha repetido la idea de un fraude desde mucho antes de las elecciones, pero tomó relevancia y gravedad el domingo pasado, sobre las siete de la noche. En ese momento, cuando el conteo de votos estaba completado casi en su totalidad y se había definido que el ganador de la jornada era De la Espriella y que se iba a enfrentar en segunda vuelta con Cepeda, Petro escribió en sus redes sociales que no reconocía los resultados del preconteo. Ese mismo día, en la apertura de las mesas de votación, hizo énfasis en la necesidad de que la Registraduría controlara los programas de conteo de votos.
Las dudas que ha expuesto Petro han motivado, en la otra orilla, una reacción de De la Espriella en la que denuncia un supuesto plan del presidente para robarse las elecciones. El domingo, en el show que preparó para recibir los resultados en Barranquilla, el candidato ultraderechista, con su estilo violento, advirtió al jefe del Estado que defendería los resultados de la elección. Este martes, además, deslizó la posibilidad de que incluso las Fuerzas Militares intervinieran para ello. El ruido y las amenazas, una vez más, se apoderan de la campaña.
