Despierta Quisqueya

Un ensayo de historia de las ideas (con música y novelas) para describir el desajuste contemporáneo

El futuro se cuida solo es “una exploración para husmear en el espíritu de nuestro tiempo, en el Zeitgeist, esa nebulosa en la que pataleamos y que nos conforma”, en palabras de su autor, José Andrés Rojo (La Paz, Bolivia, 1958). Periodista de EL PAÍS —donde ha sido jefe de la sección de Cultura y redactor jefe de Opinión—, Rojo ha publicado, entre otras obras, la sólida biografía Vicente Rojo. Retrato de un general republicano, la admirable novela naipauliana Camino a Trinidad y la gozosa celebración de la lectura Las diabluras del lápiz. El tono de El futuro se cuida solo recuerda al de sus columnas: la reflexión de un lector atento y original, culto y modesto, obsesionado por los traumas de la historia y un tanto perplejo ante el presente.

Describir el desasosiego contemporáneo y trazar su genealogía es el objetivo de este ensayo histórico compuesto por cuatro capítulos que se centran en “momentos” separados por medio siglo. ‘La nada’ habla de la mitad del siglo XIX y las revoluciones: según Rojo, parece que sigamos “empujados por los vientos que entonces se produjeron”. ‘El grito’ observa el comienzo del XX, y las formas que la sensación de vacío adoptó en la política y en el arte. ‘El vals’ trata de la segunda mitad del siglo XX: la reconstrucción europea tras la catástrofe, la prosperidad y el conformismo estadounidense. ‘La fractura’ se centra en el presente, un tiempo que para Rojo empezó el 11 de septiembre de 2001. (Su personaje, el hombre del siglo XXI, sacude “el muro del mundo a base de comentarios en las redes sociales”, para inmediatamente después “partirse de risa con un chiste”).

El ensayo, escribe Rojo, pretende explorar un desajuste: “El que se produce cuando hay ruidos entre un mundo que está dejando de ser y el nuevo que empieza a existir”. El mundo antiguo, que toleraba la ambigüedad, se extingue, y no sabemos convivir con la incertidumbre, por lo que buscamos el refugio que supuestamente ofrecen distintos fundamentalismos. El libro funciona más a través de la asociación y de aproximaciones oblicuas a los temas que a través de una tesis fuerte. Con ironía melancólica, Rojo dibuja un recorrido peculiar, oscilante, a lo largo de los últimos 200 años, y da pinceladas sobre la transformación y las derivas del mundo moderno, el tránsito del sueño de la emancipación al nihilismo.

El futuro se cuida solo es un ensayo de historia de las ideas que a veces hace pensar en Nietzsche y a veces en Isaiah Berlin, una galería de personajes y un libro sobre libros. Sus guías son historiadores (Christopher Clark, Orlando Figes, Tony Judt, Keith Lowe, E. H. Carr) y ensayistas (de Benedict Anderson a Mishra o Gessen, pasando por Tocqueville o Fukuyama, tratados con cierto sarcasmo). Pero también da mucha importancia a las novelas: comienza con Flaubert (sus cartas, La educación sentimental, Bouvard y Pécuchet), y Los demonios de Dostoievski y El agente secreto de Conrad son piezas clave del ensayo, como también lo son Carpe diem de Bellow, La balada del café triste de Carson McCullers y Corre, Conejo de Updike. La música también es importante, de Miles Davis al vals, como asunto y como elemento estructural: este ensayo, que trata de los avatares de la idea del progreso, no avanza linealmente, sino que es una especie de baile, con figuras, temas y variaciones. Muchas veces los narradores y los artistas, piensa Rojo, detectan cosas que todavía no sabemos nombrar y retratan esa nebulosa que este libro aborda con brillantez, curiosidad y un fértil desconcierto.

El futuro se cuida solo

José Andrés Rojo
Nota al margen, 2026
152 páginas, 19 euros

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