MIAMI. – En un entorno donde la experiencia se convierte en lenguaje de marca, Tesoro Azul, el tequila de Marco Antonio Solís, despliega en el parque temático EPCOT, en el complejo Walt Disney World Resort, una propuesta que trasciende la degustación para situarse en el terreno de la identidad cultural.
La iniciativa toma forma en el pabellón de México, específicamente en el restaurante La Hacienda de San Ángel, donde se desarrolla la Cava Experience, una sesión estructurada de degustación y formación que introduce al público en los procesos, perfiles y matices del tequila desde una perspectiva técnica y sensorial.
Guiada por el maestro tequilero Humberto Soto, la experiencia, disponible diariamente a las 11:00 de la mañana y 1:00 de la tarde, articula un recorrido que no solo explica el producto, sino que construye relato en torno a su origen. En ese trayecto, el tequila blanco, identificado como el preferido de Solís, se posiciona como una declaración de principios: pureza, carácter y conexión directa con la raíz.
Ese recorrido encuentra respaldo en su origen. Desde Guadalajara, cuna de la tradición tequilera, se articula la producción de Tesoro Azul, un elemento que refuerza la autenticidad del proyecto. Hasta allí se conecta también el trabajo de Alejandro Warren Patterson, quien viajó desde esa ciudad para acompañar la presentación y ofrecer contexto sobre el desarrollo de la marca junto al artista.
La propuesta se expande en La Cava del Tequila, donde se presentó el cóctel exclusivo Tricolor, elaborado con tequila Tesoro Azul e inspirado en los colores de la bandera mexicana, en el contexto de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se celebrará del 11 de junio al 19 de julio en Estados Unidos, México y Canadá.
En ese cruce entre identidad, celebración y memoria, la experiencia encuentra un eco natural en la obra de Solís. Como en “Si no te hubieras ido”, donde la ausencia se convierte en presencia constante, aquí el tequila aparece como ese elemento que acompaña, reúne y permanece en la memoria colectiva.
Más allá de la activación puntual, la experiencia evidencia una tendencia clara: la construcción de propuestas que no solo se consumen, sino que se viven. En este caso, a través de una combinación de formación, narrativa y puesta en escena dentro de uno de los espacios más visitados del mundo.
La invitación queda abierta a quienes buscan algo más que una degustación. Tesoro Azul propone una inmersión donde cada sorbo dialoga con una historia, y donde la música de Marco Antonio Solís encuentra un nuevo canal de expresión desde la tradición mexicana.


