
Subirse a un bus de Transmilenio sin audífonos y poner la música a todo volumen puede salir muy caro, una práctica que supone una incomodad para algunos usuarios del servicio de transporte público de la capital del país.
Quienes perturben la tranquilidad de otros pasajeros en el sistema de transporte público de Bogotá se exponen a una multa de $233.456, equivalente a cuatro salarios mínimos diarios legales vigentes. Esa sanción no la inventó Transmilenio: está respaldada por el artículo 146 del Código Nacional de Policía y Convivencia.
La norma es clara, asegura que cualquier acto que genere molestia o incomodidad a otros usuarios en espacios públicos —como peleas, actos sexuales indebidos o ruido excesivo— puede ser sancionado con una multa tipo 1. Y escuchar música a todo volumen en un bus cerrado, con decenas de personas alrededor, entra perfectamente en esa categoría.
El propio sistema tiene reglas escritas al respecto. En el apartado de restricciones del Manual de la Comunidad Usuaria de Transmilenio se lee: “Evite usar sus dispositivos electrónicos con alto volumen; haga uso de audífonos para escuchar música, por su comodidad y la de los demás usuarios”. Eso aplica también para llamadas en altavoz y videos reproducidos sin auriculares.
La Alcaldía Mayor de Bogotá reforzó este mensaje con un comunicado reciente: “Las canciones, las llamadas y contenidos multimedia en tu celular son tuyos: usa audífonos. No todos quieren oír lo mismo que tú”. El texto también anticipó que esta norma de convivencia regirá próximamente en el Metro de Bogotá, además de en Transmilenio y TransMiCable.
Millones de personas usan el sistema de transporte masivo de la ciudad cada día. Esa cifra convierte cada bus en un espacio compartido donde los hábitos de uno afectan directamente a todos los demás. Por eso las autoridades distritales han impulsado campañas de pedagogía y control para reducir los comportamientos que alteran la paz dentro de los vehículos.
La sanción la impone la Policía Metropolitana de Bogotá, que es la autoridad competente para aplicar el Código de Policía dentro del sistema de transporte.
Un agente puede levantar un comparendo si considera que alguien está perturbando la convivencia, y para eso se apoya tanto en la ley como en las propias normas internas de Transmilenio, que piden explícitamente el uso de audífonos.

Ahora bien, la multa de $233.456 no es necesariamente el valor final que se paga. Quien reciba el comparendo tiene dos opciones para reducir o eliminar el costo:
La primera: pagar dentro de los primeros cinco días hábiles desde que se impone la sanción. Ese pago anticipado da derecho a un descuento del 50%, con lo que la multa quedaría en aproximadamente $116.728.
La segunda: dentro de ese mismo plazo de cinco días hábiles, el infractor puede solicitar participar en una actividad pedagógica o en un programa comunitario. Si un inspector de Policía aprueba esa solicitud, el pago de la multa queda conmutado, es decir, se reemplaza por esa actividad y no hay que pagar nada en dinero.
Estas dos alternativas aplican para multas tipo 1 y tipo 2, según lo establecido en el propio Código Nacional de Policía y Convivencia.
– crédito @TransMilenio / X
Por otro lado, si usted desea denunciar a alguien que esté perturbando la tranquilidad en el espacio público de Bogotá, tiene varios mecanismos. El primero es la línea de emergencias 123: es el canal principal para reportar ruidos o fiestas en el momento en que están ocurriendo. Adicionalmente puede llamar directamente al número del policía del cuadrante de su zona o acudir al CAI más cercano para solicitar la intervención.
También puede informar a la Policía o al personal de seguridad presentes en las estaciones o portales del sistema articulado de Transmilenio.
Un par de audífonos básicos cuesta entre $10.000 y $30.000 en cualquier tienda de Colombia. La multa por no usarlos puede llegar a $233.456. La diferencia habla por sí sola.
Las campañas de la Alcaldía no buscan solo recaudar dinero con sanciones: el objetivo declarado es reducir los conflictos y riñas dentro del sistema, que en muchos casos arrancan precisamente por disputas sobre el ruido. Usar audífonos es, en ese sentido, una medida que protege tanto el bolsillo como la integridad física de los pasajeros.
