Este 13 de mayo, Bogotá fue el escenario del gran cierre de Future of Music 2026, un espacio en el que artistas y distintas figuras de la industria musical se dieron cita para celebrar y reconocer a los artistas que están marcando el futuro de la música.
El encuentro, posible gracias al Cumbia House by Carlos Vives, Spot by Agencia social y Jägermeister, estuvo atravesado por momentos de intercambio y reflexión que sirvieron como antesala a las presentaciones de Joaquina, Kapo, nic, Timø y Ácido Pantera que, a través de pop, rock, electrónica y afrobeats lograron cautivar a los asistentes y cerraron por todo lo alto esta edición.
Future of Music de ROLLING STONE en Español analiza las temáticas y los nombres que están definiendo los sonidos actuales mediante la lista The Future 25, contenido editorial coyuntural y conversatorios que, en esta ocasión, giraron en torno al paso del underground al mainstream, los procesos creativos en tiempos de IA y la construcción de espacios para alzar la voz y defender causas sociales.
Te puede interesar:ROLLING STONE en Español presenta The Future 25
La velada comenzó con una alfombra roja por la que desfilaron artistas, productores y distintas figuras influyentes de la cultura, quienes aprovecharon el espacio para compartir sus ideas y reflexiones sobre temas como la importancia de la autenticidad dentro de la industria y el papel que juegan las nuevas tecnologías en esta.
Con el recinto a reventar, los primeros en salir al escenario fueron Ácido Pantera, el proyecto colombiano que ha convertido la electrónica tropical en una experiencia explosiva de baile y celebración. El trío, integrado por Juan Correal, Pablo Agudelo y Jesús Blanco, ha construido una propuesta que mezcla ritmos tradicionales latinoamericanos —como la cumbia, el vallenato, el merengue y la champeta— con sintetizadores, percusiones electrónicas y una energía de club que transforma sus shows en auténticas “altas pachangas”.
Con un sonido que ellos mismos definen como “música del futuro”, Ácido Pantera apuesta por reinterpretar las raíces colombianas desde la electrónica, manteniendo intacta la esencia festiva y popular de estos géneros mientras los lleva a terrenos mucho más modernos y experimentales. Esa mezcla salvaje y contagiosa fue precisamente la que encendió al público desde el primer minuto de su presentación.
Con toda la energía liberada en esta primera presentación, nic tuvo el objetivo de mantener los ánimos elevados. Integrante de la lista The Future 25, la cantante y compositora peruana ha construido una propuesta que se mueve entre el pop alternativo, la sensibilidad indie y una honestidad emocional que conecta de inmediato con su generación. Sobre el escenario, nic demostró por qué es una de las voces emergentes más interesantes del panorama actual, llevando al público por un recorrido íntimo y enérgico a través de varios temas de su más reciente álbum, (enamorada).
Además de la carga emocional de sus canciones, la artista destacó por una interpretación vocal impecable, pasando con naturalidad de momentos mucho más suaves y melancólicos a otros de gran potencia, dejando ver un rango vocal capaz de sostener tanto la vulnerabilidad como la intensidad de su propuesta. Esa dualidad entre fuerza y sensibilidad —la misma que ha convertido a nic y Nicole Zignago en dos facetas de una misma esencia artística— terminó conquistando a los asistentes durante una presentación cargada de emoción y cercanía.
Representando los sonidos de la capital colombiana, TIMØ fue el siguiente acto en el lineup. La banda conformada por Andrés Vásquez, Alejandro Ochoa y Felipe Galat se ha convertido en una de las propuestas más frescas del pop latino actual gracias a una fórmula que mezcla nostalgia dosmilera, sensibilidad generacional y letras profundamente emocionales. Con guitarras limpias, melodías directas y canciones que funcionan casi como confesiones abiertas, la banda ha logrado conectar con un público que encuentra refugio en su honestidad y cercanía. Durante su presentación, el grupo interpretó varios de sus temas más reconocidos, transformando el recinto en un coro colectivo donde la melancolía y la esperanza convivieron en la misma canción.
Uno de los momentos más especiales llegó cuando Andrés Vásquez tomó un espacio entre canciones para enviar un mensaje de ánimo tanto a los artistas presentes como a quienes apenas comienzan su camino en la música, recordando la importancia de mantenerse auténticos y confiar en su propuesta incluso en una industria que constantemente exige inmediatez.
En la recta final de la velada llegaron dos de las presentaciones más esperadas por el público: Joaquina y Kapo.
Joaquina, uno de los focos de esta edición de FoM y una de las tres portadas junto al ya mencionado Kapo y al puertorriqueño Omar Courtz, fue protagonista de uno de los momentos más especiales de la noche con una presentación que no dejó indiferente a nadie. La artista venezolana, reconocida por transformar las dudas generacionales en canciones íntimas y profundamente honestas, llevó al escenario la sensibilidad poética que ha definido su proyecto desde sus inicios.
Con una interpretación cargada de emoción, Joaquina convirtió el recinto en un espacio mucho más íntimo, apoyándose en una propuesta donde el pop, el folk y la vulnerabilidad emocional conviven de manera natural. Temas sobre el amor, el crecimiento, la incertidumbre y la adultez resonaron entre los asistentes, quienes acompañaron cada canción casi como si se tratara de una confesión colectiva. Su capacidad para transmitir fragilidad sin perder fuerza escénica terminó consolidando una de las actuaciones más memorables de toda la noche.
El encargado de cerrar la velada fue Kapo, marcando una presentación donde el baile y los sonidos tropicales hicieron que el público terminara la jornada con ganas de más fiesta. El artista colombiano, quien se ha convertido en una de las figuras clave para la expansión del afrobeats en la música latina, llevó al escenario esa mezcla de ritmos africanos y caribeños que lo ha posicionado como uno de los nombres más influyentes de la nueva ola urbana.
Con canciones que ya se han vuelto himnos virales y una presencia escénica cargada de carisma, Kapo transformó el recinto en una celebración colectiva donde era imposible quedarse quieto. Su propuesta, marcada por la frescura, el groove y una identidad sonora que se aleja de las fórmulas más tradicionales del urbano, terminó de sellar una noche que enseñó hacia dónde se están moviendo los sonidos del futuro.
Con esta edición de Future of Music queda claro que el futuro de la música está en buenas manos gracias a una nueva generación de artistas que no teme ser diferente y que busca la autenticidad antes que los números, la viralidad o la inmediatez.
En una industria cada vez más marcada por dinámicas que muchas veces parecen alejadas del talento y la esencia artística, estos músicos demuestran que todavía hay espacio para propuestas honestas, arriesgadas y profundamente personales. Ya sea desde la electrónica tropical de Ácido Pantera, la vulnerabilidad emocional de nic y Joaquina, la sensibilidad pop de Timø o el afrobeats de Kapo, todos los artistas presentes dejaron claro que el futuro no pertenece a quienes siguen fórmulas, sino a quienes se atreven a construir una identidad propia.
Por tercera vez consecutiva, Future of Music 2026 fue una celebración de la diversidad sonora, la autenticidad y la necesidad de seguir apostándole a artistas que entienden la música no solo como entretenimiento, sino también como una forma de expresión, conexión y resistencia cultural.
