Un dron ruso impactó contra la sede central del Servicio de Inteligencia de Ucrania (SBU) en Kiev, informó el presidente Volodimir Zelensky este viernes, mientras un periodista de la agencia AFP observó ambulancias estacionadas cerca del lugar.
Una imagen publicada por el medio Ukrainska Pravda mostró lo que parecía ser humo negro que salía de al menos dos ventanas de la fachada del edificio, mientras un camión de bomberos permanecía estacionado en el exterior.
Al menos cinco personas resultaron heridas en el ataque contra el centro de la ciudad, según precisó el alcalde de Kiev, Vitali Klitschko.
Rusia intensificó en las últimas semanas sus ataques diurnos contra Ucrania, en ocasiones con drones propulsados a reacción, más difíciles de neutralizar para las defensas antiaéreas. AFP no pudo verificar de inmediato qué tipo de munición se utilizó en el ataque.

Zelensky señaló que habló “con el jefe del SBU, Oleksandr Poklad”, tras el hecho.
“Lamentablemente, un dron ruso impactó contra el edificio central del SBU en la calle Volodymyrska de Kiev, frente a la Catedral de Santa Sofía”, escribió Zelensky en Telegram y en X.
“El dron apuntaba directamente a la oficina del jefe del Servicio de Seguridad en ese edificio”, agregó.
El mandatario ucraniano indicó que instruyó al titular del SBU a “dar una respuesta adecuada, tangible y, en la medida de lo posible, equivalente a este ataque, contra los rusos una vez que todo esté preparado”.
En otro orden, Alemania, Francia y Polonia advirtieron el jueves que responderán a la escalada de Rusia contra Europa tras el intento de ataque con drones en el aeropuerto de Leipzig, un episodio que Berlín atribuyó a Moscú y que los tres gobiernos situaron dentro de una ofensiva más amplia contra la seguridad europea, la infraestructura crítica y los procesos democráticos del continente.
La advertencia surgió durante la reunión del llamado Triángulo de Weimar, el mecanismo de diálogo que reúne a los tres países desde 1991. En esa cita, los ministros de Exteriores Johann Wadephul, Jean-Noël Barrot y Radosław Sikorski exhibieron una posición común frente a un escenario que, según plantearon, combina la guerra en Ucrania con acciones dirigidas contra territorio e intereses europeos.
El ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, agradeció el respaldo recibido por su país después de que el Gobierno alemán señalara a Rusia por el intento de ataque en Leipzig. El funcionario sostuvo que ese episodio confirmó que la agresión rusa no quedó contenida en el frente ucraniano y alcanzó de manera directa a los países europeos.
Además, dejó abierta, en términos políticos, la posibilidad de un diálogo con Moscú, aunque subordinó cualquier avance a un cambio de conducta del Kremlin. Según explicó, una normalización de las relaciones aparecía lejana mientras continuara la guerra contra Ucrania y persistieran ataques de cualquier tipo contra países europeos.
Por su parte, el ministro de Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot, expresó la solidaridad plena de París con Alemania y Polonia y enmarcó el episodio de Leipzig dentro de una secuencia de agresiones que, a su juicio, apuntó al centro de las democracias europeas.
