Una ciudadana belga que llegó a Cuba con una importante donación destinada a un hospital infantil fue víctima de un robo cuando se trasladaba en automóvil desde el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana.
Desconocidos forzaron el maletero del vehículo y sustrajeron su mochila con pertenencias personales, en un tramo de carretera donde otros viajeros y conductores han denunciado incidentes similares.
El suceso ocurrió el jueves 15 de octubre, alrededor de las 9:40 de la noche, según denunció en Facebook Oliver De Armas, anfitrión de hospedaje turístico en El Vedado, quien había acudido a la Terminal 3 para recoger a la visitante extranjera.
De Armas explicó que ambos viajaban acompañados de un conductor cuando llegaron a la carretera de la CUJAE, cerca de la línea ferroviaria y a pocos metros de la salida hacia la avenida de Boyeros. En ese punto, un bache obligó al chofer a reducir la velocidad.
Fue entonces cuando escucharon un fuerte golpe en la parte posterior del vehículo.
«NOS asaltaron», escribió De Armas, quien relató que el conductor, con el motor todavía encendido, gritó «ladrones» y salió del automóvil.
Según su testimonio, los responsables habrían utilizado una herramienta similar a una pata de cabra para violentar la puerta del maletero y acceder al equipaje.
«La hierba era más alta que yo en ambos lados del camino», describió el denunciante, al explicar las condiciones de oscuridad y vegetación que rodeaban el lugar.
Los ocupantes no lograron identificar a los asaltantes. Cuando revisaron la parte posterior del automóvil encontraron una maleta fuera del maletero, que consiguieron recuperar antes de abandonar el sitio.
Sin embargo, los delincuentes lograron llevarse la mochila personal de la visitante belga. De Armas aclaró que ninguno de los ocupantes sufrió lesiones físicas.
El denunciante no precisó el contenido ni el valor de los objetos sustraídos. Tampoco indicó que los ladrones hubieran conseguido llevarse los artículos de la donación destinada al hospital infantil.
«Todo muy oscuro, sin un solo policía en ningún lugar», lamentó el anfitrión, quien aseguró que continuaron hasta Boyeros, a escasa distancia del lugar del incidente.
La mujer había llegado a La Habana con una importante donación para un hospital infantil, una iniciativa solidaria que quedó empañada por el robo ocurrido apenas abandonó el aeropuerto.
De Armas la describió como una «embajadora de buena voluntad», en referencia a su labor de ayuda, aunque no identificó el hospital beneficiario ni detalló los materiales que transportaba.
«Si estamos vivos de milagro», expresó el anfitrión, preocupado por las consecuencias que pudo tener el incidente.
«No acostumbro a estos comentarios pero la situación de asaltos y robos es crítica», añadió.
El denunciante aclaró que ha viajado por distintos países latinoamericanos y conoce que este tipo de delitos ocurre en otras naciones, pero subrayó que nunca había vivido una experiencia semejante en Cuba.
«Mi publicación es un llamado de alerta», puntualizó, con la esperanza de que la divulgación del incidente contribuya a que se adopten medidas de seguridad.
La publicación generó numerosos comentarios de personas que aseguraron conocer o haber sufrido robos similares en las inmediaciones de la línea ferroviaria de la CUJAE.
Varios testimonios describen un procedimiento prácticamente idéntico: los delincuentes aprovechan que los vehículos reducen la velocidad para abrir los maleteros y escapar con el equipaje entre la vegetación.
Uno de los comentaristas relató que circulaba hacia el aeropuerto alrededor de las tres de la madrugada en un Peugeot 405 cuando desconocidos consiguieron abrirle el maletero. Según su versión, perdió un gato hidráulico, un arrancador de automóviles y varias herramientas.
Una mujer contó que unos amigos llegados de España también fueron víctimas de un robo mientras viajaban en taxi. Al disminuir la velocidad junto a la línea del tren, los ladrones abrieron las puertas traseras del vehículo, sacaron los maletines y desaparecieron en la oscuridad.
Otra comentarista aseguró que a su cuñada, procedente de Canadá, le sustrajeron una maleta del maletero en el mismo punto, incluso con el automóvil en movimiento.
Los relatos incluyen incidentes de años anteriores. Una mujer afirmó que su esposo sufrió un robo en esa zona en 2016 y que, al llegar al restaurante El Conejito, encontraron a otras personas que acababan de vivir una experiencia semejante.
Otra usuaria describió el caso de un amigo que viajó desde Estados Unidos para visitar a su madre enferma. Según contó, fue despojado de sus pertenencias y pasó la noche realizando declaraciones en una estación policial. Durante el resto de su estancia tuvo que utilizar ropa prestada.
También hubo referencias a un incidente ocurrido en julio de este año, alrededor de las cuatro de la madrugada. Una persona que se identificó como taxista del aeropuerto aseguró que los conductores experimentados evitan transitar por ese punto debido a los robos y que muchos incidentes no llegan a divulgarse en redes sociales.
Una mujer recordó incluso haber presenciado, aproximadamente quince años atrás y a plena luz del día, cómo varias personas que circulaban en bicicletas BMX sacaban maletas de un automóvil y escapaban por la vía ferroviaria.
Sobre la presencia policial, otro conductor afirmó que, al pasar por el lugar cerca de la una de la madrugada, observó una patrulla y varios agentes iluminando los matorrales.
Las denuncias sobre robos a viajeros en las inmediaciones de la CUJAE y el aeropuerto habanero no son nuevas. Desde hace años se han publicado incidentes que comparten elementos con el relatado por De Armas: escasa iluminación, vegetación que facilita esconderse y vehículos obligados a disminuir la velocidad.
Uno de los antecedentes más recientes ocurrió en julio último, cuando una cubana residente en el exterior denunció el asalto sufrido por su madre al salir del aeropuerto de La Habana, procedente de Alemania.
Según aquel testimonio, varios delincuentes aprovecharon una parada del automóvil en la zona de Boyeros para intentar sustraer el equipaje. Cuando el conductor y un acompañante trataron de recuperar la maleta, los asaltantes habrían disparado contra ellos con pistolas de balines.
En junio de 2023, el taxista privado Elvis Pablo Piñón Lora contó cómo consiguió escapar de un intento de robo en la intersección del semáforo de la CUJAE con la avenida de Boyeros.
El conductor explicó entonces que los individuos estaban escondidos entre la hierba y aprovecharon el momento en que tuvo que reducir la velocidad para intentar subirse a la parte posterior del vehículo. Logró acelerar y evitar el asalto.
Otro incidente fue denunciado en febrero de 2024, cuando desconocidos lanzaron piedras contra un taxi en la carretera de la CUJAE hacia el aeropuerto y le rompieron el parabrisas. El ataque no provocó lesiones, pero puso en peligro a sus ocupantes.
Ya en julio de 2022, varios choferes habían advertido sobre los robos de maletas en las carreteras próximas al aeropuerto, especialmente en Boyeros, la CUJAE y la zona de las Seis Vías.
Los conductores describieron casos en los que los ladrones lograban extraer equipajes del maletero sin que sus ocupantes advirtieran inmediatamente lo ocurrido.
La reiteración de estas denuncias durante años plantea interrogantes sobre las condiciones de seguridad de una de las rutas utilizadas por turistas, viajeros cubanos residentes en el exterior y familiares que acuden a recoger pasajeros al principal aeropuerto internacional del país.
