Internacional
Sahra Wagenknecht, copresidenta del nuevo partido BSW, saludando a los participantes en el primer congreso de la formación, el 27 de enero en Berlín 
María-Paz López
Berlín. Corresponsal
El nuevo partido de izquierda creado en Alemania por Sahra Wagenknecht, carismática figura política y mediática en el ámbito izquierdista y con gran tirón en el este del país, echó a andar en un congreso fundacional en Berlín, en el que la aludida subrayó puntos clave de un programa que, en algunos aspectos, coincide con postulados de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).
La nueva formación, llamada provisionalmente Alianza Sahra Wagenknecht (BSW, sus siglas en alemán) y subtitulada Razón y Justicia, es una escisión del partido izquierdista Die Linke, que la fundadora y otros nueve diputados abandonaron el pasado octubre. El nuevo partido BSW tiene una postura antiinmigración, prorrusa, eurófoba y de defensa de los combustibles fósiles.
La recién nacida BSW parece llamada a sacudir el sistema de partidos de Alemania si, como sugieren los sondeos, se sitúa en el 7% de apoyos en el ámbito federal. Su fundación asesta un golpe probablemente mortal a Die Linke, que en sondeos puntúa ahora al 4%, es decir, por debajo del umbral mínimo del 5% para obtener representación parlamentaria, lo cual expulsaría al partido del Bundestag en las elecciones generales de otoño del 2025.
Sin embargo, los analistas alertan de que el mordisco afectaría también al socialdemócrata SPD y a los verdes, y contribuiría por fragmentación del espectro a dificultar más las coaliciones de gobierno, como ya ha ocurrido desde la entrada de la AfD en el Bundestag en el 2017.
Wagenknecht, copresidenta de la BSW, llamó ayer a negociar con Moscú el fin de la guerra en Ucrania, y a que Alemania deje de suministrar armamento a Kyiv. “Estamos entregando armas a Ucrania para una victoria en la que por desgracia ya no creen ni los generales ucranianos; esta guerra debe terminar de modo rápido mediante negociaciones”, dijo entre aplausos de los primeros 450 afiliados, congregados significativamente en el Kosmos, un antiguo cine de la RDA comunista que se ubica en la Karl-Marx-Allee, la gran avenida de Berlín Este. Más guiños: la líder eligió vestir de rojo para la ocasión.
Sahra Wagenknecht (de rojo) y Amira Mohamed Ali, copresidentas de la BSW; en una votación en el primer congreso del partido en Berlín el 27 de enero 
Wagenknecht acusó al Gobierno de coalición de socialdemócratas, verdes y liberales del canciller Olaf Scholz de fomentar el auge de la AfD, segundo partido en preferencias en los sondeos, por no abordar las cuestiones que, a su juicio, preocupan realmente a la ciudadanía. 
“Promover la paz, eso es ser de extrema derecha. La defensa de las granjas, extrema derecha. La crítica al cierre de escuelas y a la presión para conformarse durante la pandemia, extrema derecha. La demanda de limitaciones a la inmigración y la preocupación por sociedades paralelas islamistas, extrema derecha –enumeró–. Y tras años de martillear a la gente con que todo lo razonable es de extrema derecha, entonces se maravillan de que un partido que sí es de extrema derecha salga vencedor del debate”. Según Wagenknecht, “esto no es resultado de una política particularmente genial de la AfD, sino de la política equivocada del Gobierno en Berlín”.
El discurso, que en efecto contiene temas defendidos por la AfD, busca claramente pescar votos entre electores que piensan así y se sienten por ello atraídos por la AfD, sobre todo en el este del país, donde Wagenkencht –nacida hace 54 años en Jena– y la izquierda poscomunista conservan predicamento, y donde la ultraderecha tiene su feudo.
El nuevo partido BSW mira a las citas con las urnas de este año: en junio, elecciones europeas, y en septiembre, comicios regionales en Brandemburgo, Sajonia y Turingia, tres länder del este en los que, según las encuestas, la AfD sería el partido más votado, con porcentajes de más del 30%.
En el congreso se adoptó también el programa para las europeas. El texto carga contra “la obsesión de la tecnocracia de la UE por la regulación” y contra su política climática. La BSW –cuya otra colíder es Amira Mohamed Ali– quiere el uso indefinido de motores de combustión y que Alemania vuelva a importar petróleo y gas de Rusia. Los dos cabezas de lista son: Fabio de Masi, uno de los que abandonaron Die Linke, y Thomas Geisel, exsocialdemócrata.
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