Despierta Quisqueya

Gratitud y Justicia: El Legado de Manolete Cáceres

​"La historia del deporte dominicano suele recordar los números y las hazañas, pero tras más de dos décadas de su partida, mi familia y yo seguimos recordando con claridad los corazones que se mantuvieron firmes cuando el Estado nos dio la espalda.

​Hoy, con la perspectiva que da el tiempo,
quiero hacer público un agradecimiento que nace del alma. Cuando mi padre, Manolete Cáceres, libraba su última batalla en la habitación 406, no estuvo solo.

Él siempre decía, con esa sabiduría amarga que le dio la vida y el play, que 'este país recuerda a sus grandes héroes después que son grandes muertos'. Por eso, para nosotros es vital agradecer hoy a quienes lo valoraron en vida, cuando el tiempo se le agotaba.

​Debo ser claro: los momentos de mayor abandono ocurrieron durante el gobierno de Hipólito Mejía. Y aunque el presidente no fuera el culpable directo, el entonces administrador de Bienes Nacionales tuvo una responsabilidad innegable y mucho que ver con el sufrimiento y la posterior partida de mi padre.

Fue una barrera de indolencia en un momento donde cada día contaba.

​En contraste, mi reconocimiento y gratitud eterna para el presidente Leonel Fernández, quien hizo justicia al entregarle su casa a mi padre, dándole la estabilidad que merecía como gloria nacional.

Asimismo, a Felipe "Jay" Payano, cuyo apoyo y solidaridad constante fueron fundamentales y han quedado grabados en nuestra memoria familiar.

​Mi gratitud se extiende a quienes rompieron el cerco del olvido: al Dr. Cruz Jiminián, un hombre que no solo le brindó salud, sino que levantó su voz con valentía para denunciar la injusticia que vivíamos.

Él fue el médico del cuerpo, pero también un defensor de la dignidad de mi padre.

​A Juan Lamur, por su sensibilidad y por ayudarnos a que el nombre de Manolete no se borrara entre la burocracia.

​A esa mujer valiente, Milagros García, esposa de Mundito Espinal, quien entrevistó a mi padre para la televisión y cuyo apoyo en esos momentos críticos fue un bálsamo para nosotros.

​A ellos, gracias por ser la mano amiga cuando otras puertas se cerraban. Mi padre fue un grande en el play, pero ustedes fueron los grandes en la vida.

Han pasado los años, pero el nombre de Manolete Cáceres sigue vivo gracias a gestos como los suyos."

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