Despierta Quisqueya

El Análisis de la "Espuma y el Chocolate"

​¡Qué desfachatez, Lo que acabamos de escuchar no es un discurso de rendición de cuentas, es una pieza de ficción digna de un premio de literatura fantástica.

Mientras el pueblo llano, allá en Santo Domingo Este, se está "comiendo un cable" con el precio del arroz y la habichuela, el Presidente nos viene a pintar un país que solo existe en su cabeza y en las pantallas de sus asesores de imagen.

​1. La "Macroeconomía de Vitrina"
​Dice el mandatario que el PIB crece y que somos el "faro de la región". ¡Por favor! Es una economía de burbuja.

Están gobernando para los "príncipes" — defienden su obra porque ellos mismos la malearon—. Han endeudado al país a niveles astronómicos y, ¿dónde está el dinero? No está en las calles, no está en los bolsillos de la gente. Es un crecimiento de papel, mientras la deuda externa es una soga al cuello de las futuras generaciones.

​2. El Show de las Obras Inconclusas
​Hablan de infraestructura como si hubieran refundado la República. Pero vamos a hablar claro: son maestros del "picazo" y aprendices del "terminazo". Mucha valla publicitaria, mucho render en 3D muy bonito, pero la realidad es que las obras que inauguran son, en su mayoría, proyectos que nuestra gestión dejó avanzados o planificados. Ellos solo saben poner la cinta y sonreír para la foto, mientras la ejecución real es una oda a la ineficiencia.

​3. Seguridad Ciudadana: Un Relato de Terror
​¿Cuál reforma policial? Lo que hay es un estado de zozobra. El ciudadano de a pie tiene miedo de salir de su casa. El Presidente nos habla de estadísticas maquilladas desde un podio con aire acondicionado, pero la realidad es que el país se les ha ido de las manos. No tienen plan, no tienen estrategia, solo tienen consignas vacías.

​4. El "Cambio" resultó ser un Retroceso
​En fin, lo que vimos hoy fue un ejercicio de arrogancia gubernamental. Se olvidaron de que el pueblo come tres veces al día, no tres veces al año cuando ellos dan un discurso, ellos nunca hablarán mal de su obra porque son sus propios arquitectos, pero el pueblo sabe que los cimientos están podridos.

​Conclusión: Un discurso lleno de espuma, pero nada de chocolate. Mucho ruido y pocas nueces.

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