El cementerio Vicente García, el principal de Las Tunas, dejó de recibir entierros en sus espacios estatales desde comienzos de esta semana. La medida llega después de años de sobrecarga y sin una salida efectiva por parte de las autoridades.
El problema no es nuevo. Según admitieron funcionarios del sector, la crisis arrastra al menos ocho años y empeoró a fines de 2025, cuando aumentó la cantidad de fallecidos en la ciudad.
El cementerio Vicente García ya no tiene capacidad
Dulce María Zayas Rodríguez, subdirectora de Servicios Necrológicos del municipio de Las Tunas, confirmó la suspensión al Periódico 26. Explicó que la situación se volvió más grave entre noviembre y diciembre del año pasado, cuando la ciudad registró más muertes que el promedio habitual de ocho o nueve diarias.
“La situación del Vicente García es muy compleja; no existen espacios en los que podamos hacer bóvedas nuevas, estamos ahora reparando la tapia para pasar para ahí los osarios de personas que llevan tiempo ya en nichos provisionales y, con todo y eso, no alcanza”, afirmó.
La funcionaria señaló además que ya comenzaron las exhumaciones de fallecidos en 2024. Aclaró que los restos permanecerán dentro del cementerio, aunque muchos seguirán en lugares provisionales por falta de espacio definitivo.
Trasladan los entierros al cementerio de Becerra
Ante el colapso del Vicente García, las autoridades optaron por mover los enterramientos al cementerio de Becerra. La intención, según explicaron, es ofrecer alguna alternativa a las familias en medio del duelo.
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Zayas Rodríguez dijo que buscan contactar a familiares para concretar exhumaciones pendientes. También dejó claro que pueden hacerlas de oficio, aunque prefieren evitarlo.
“En estos momentos nos ocupamos de localizar a muchos familiares para concretar exhumaciones que están pendientes todavía, porque está el que deja a un fallecido ahí y se olvida de todo. Nosotros tenemos autoridad legal para hacer exhumaciones de oficio, pero no nos parece justo”, añadió.
Las Tunas sigue sin crematorio propio
La presión sobre el sistema funerario empeora porque Las Tunas sigue siendo la única provincia cubana sin crematorio para cadáveres. Esa carencia deja a las familias sin una opción que podría aliviar parte de la saturación.
Danicely Velázquez Martínez, subdirectora provincial de Servicios Necrológicos, explicó que el incinerador debía levantarse cerca del lugar previsto para un futuro cementerio de la ciudad. La obra llegó a estar al 47 % de ejecución, pero terminó prácticamente paralizada.
“Ese es un tema complejo. El incinerador estará ubicado cerca del sitio en que se prevé que la ciudad tenga un día su nuevo cementerio; la ejecución de la obra estaba ya al 47 por ciento, pero se descuidó. Tenía instalado el equipamiento y fallaron los custodios y el control, de manera general”, dijo al mismo medio.
Según detalló, varios robos redujeron el avance real de la obra hasta cerca del 15 %. Entre las pérdidas mencionó partes de la obra civil y hasta la caldera. También aseguró que hay varias personas encarceladas por esos hechos.
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Otros cementerios de la provincia también están saturados
La crisis no se limita al Vicente García. Otros cementerios tuneros también enfrentan problemas similares, sobre todo en Puerto Padre y en Chaparra, en el municipio de Jesús Menéndez.
En Chaparra existen terrenos para una ampliación, pero no hay financiamiento. En Puerto Padre ocurre algo parecido: ya hay nuevas tierras aprobadas, pero faltan recursos para ejecutar las obras.
Ese panorama confirma que el colapso funerario no responde a un caso aislado, sino a un deterioro más amplio de la infraestructura necrológica en la provincia.
Un deterioro que se repite en otras provincias de Cuba
La situación de Las Tunas se suma a escenas similares en otros territorios del país. En los últimos meses trascendieron imágenes de cementerios con ataúdes acumulados, nichos rotos y restos óseos expuestos a la intemperie.
También se han denunciado problemas durante los traslados funerarios y falta de ataúdes. Todo eso ocurre en un contexto marcado por una elevada mortalidad y por años de escasa inversión en servicios esenciales.
La combinación de más fallecimientos, falta de espacio y obras paralizadas ha dejado a muchas familias sin respuestas dignas en uno de los momentos más duros. El cierre parcial del principal cementerio de Las Tunas es otra señal de una crisis que ya no se puede disimular.
