Muchos no lo saben, pero Jorge Mejía, el ejecutivo que por años ha sido destacado por Billboard como un Power Player de la música latina, es también un consumado compositor y pianista nominado al Latin Grammy.
El presidente y CEO de Sony Music Publishing Latin America & U.S. Latin lanzó un nuevo álbum el 24 de abril exclusivamente bajo Apple Music y Apple Music Classical, If These Walls Could Talk, grabado en Abbey Road junto a la Orquesta Sinfónica de Londres bajo la dirección de Ricardo Jaramillo y la producción de Julio Reyes Copello. Dos días después, presentó la obra en vivo en el Centro de Artes Escénicas de Adrienne Arsht en Miami junto a la Frost Symphony Orchestra, con Gerard Schwarz como director.
If These Walls Could Talk es más que un concierto para piano; es un proyecto narrativo inspirado en un edificio histórico de Miami Beach construido en 1922, donde Mejía vivió años atrás.
“Es interesante, porque a mí me encanta escribir, y si tú miras los preludios tienen narrativas atadas a cada uno de ellos. Lo que estás oyendo no es en vano”, dice a Billboard Español, procediendo a explicarlas como haría en sus presentaciones, que no son típicos conciertos de música clásica.
Tal como lo hizo en el Centro Adrienne Arsht el domingo (26 de abril), Mejía va contando la historia que escribió para If These Walls Could Talk tras pasar días sentado en su viejo “apartamentico”, preguntándose “¿qué habrá pasado entre estas paredes?”. (El título del disco se traduce como “Si estas paredes pudieran hablar”).
“O sea, imagínate, en 1926 hubo un huracán que arrasó toda la ciudad, y se quedó parado creo que ese edificio y dos otros. Después, en los años 40, Miami Beach fue un lugar donde venían los soldados a entrenarse para la Segunda Guerra Mundial y venían a convalecer…”, señala el artista, mencionando también la época de inseguridad que se vivió ahí en los 60 y su transición a una boyante zona turística después de los 80.
Su historia comienza con el personaje de Irving Goldstein, que en el verano de 1926 compró el edificio sin haberlo visto. “Le pidió plata prestada al hermano, el papá le dijo que no lo debería hacer, la esposa no vino con él, llegó acá, se bajó del tren, miró el edificio y era exactamente como él se lo había imaginado… Se enamoró del edificio, y por primera vez en su vida sintió como que por fin había hecho algo bien. Tres días después, llegó el huracán de 1926, y ahí empieza la pieza”, cuenta con entusiasmo.
El segundo movimiento está centrado en Sofía, que era pianista antes de ser enfermera. “A sus hermanos los mandaron a la guerra y, como no volvieron, Sofía decidió enlistarse en la Cruz Roja y la mandan a Miami Beach, donde alquila un apartamento en el mismo edificio. Pronto se enamora de su vecino, un soldado convaleciente llamado Danny, pero éste es llamado al frente nuevamente y Sofía vuelve al silencio de su apartamento.
El tercer y último movimiento es protagonizado por Elena, que heredó el edificio de su padre, quien fue comprándolo apartamento por apartamento. “Cuando él llegó al edificio, Sofía llevaba 40 años en su apartamento”, dice Mejía. “En todo caso, el papá de Elena se muere y Elena hereda ese edificio. Ella venía a venderlo, pero le encantó la luz, se enamoró del edificio y se quedó. Ahora a Elena se le están empezando a borrar las cosas un poquito, está empezando a perder la memoria”.
Al final, a Elena intentan sacarla del edificio y ella, en un acto de defensa, pone la mano en la pared y dice “woo-hoo”, prosigue el autor apasionado, explicando que en ese momento pone al público a cantar a coro con la orquesta: “Whoo-hoo”. “A los pocos días la encontraron con el piano de Sofía, que se lo había traído a su apartamento, y dentro de la silla del piano había una partitura: ‘If These Walls Could Talk’”.
If These Walls Could Talk — que tendrá un lanzamiento más amplio el 8 de mayo a través de Infusion/The Orchard/Sony — está dividido en dos partes: un concierto para piano grabado en febrero de 2024, y seis sextetos para quinteto de cuerda y piano grabados en febrero de 2025.
Mejía, nacido en Bogotá y radicado en Miami, también ha publicado los álbumes Places for Piano & Strings (2021) y An Open Book: 25 Preludes for Piano and Orchestra (2018), cuyo “Preludio en fa mayor para piano y orquesta” le mereció una nominación al Latin Grammy en la categoría de mejor composición clásica contemporánea.
Mientras compagina su carrera como ejecutivo con su trabajo como músico, Mejía — quien estudió piano en la universidad e incursionó en la industria hace 30 años a través de una pasantía en Sony Music — dice que mantiene separadas ambas facetas, pero que su sensibilidad artística lo ayuda a entender a otros artistas: “Todo es parte de la misma vía, que es una vía dedicada realmente a la música”.
