Ernesto Ramírez Ramos, de 23 años, fue asesinado el 1 de mayo en el municipio de San Luis, Santiago de Cuba, según denunció el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada en su página «Súbelo Mayeta».
El presunto responsable es Brayan Aguilera, señalado por vecinos como reincidente en hechos de violencia con armas blancas.
Quienes conocieron a Ernesto, nacido el 31 de agosto de 2002, lo describían como un muchacho tranquilo, sin historial de conflictos y querido en su barrio.
Lo que convierte este caso en una denuncia directa contra la impunidad es el historial del presunto agresor. En agosto de 2025, Brayan Aguilera —entonces menor de edad— fue apuñalado dentro del bar «Bajo 0» en San Luis y trasladado de urgencia al hospital Infantil «La Colonia».
Mayeta Labrada cubrió aquel incidente en su momento, pero el padre del joven «prefirió maltratarnos y luego el silencio», según relató el propio periodista.
Nueve meses después, ese menor, que resultó herido entonces, es hoy el presunto asesino de un joven de su mismo municipio.
«Eso no es casualidad. Es el resultado de años de impunidad, de violencia sin respuesta, de instituciones que miran para otro lado hasta que ya no pueden ignorar el cadáver», escribió Mayeta Labrada.
En medio del dolor, los mensajes de despedida han inundado las redes. Amigos y familiares evocan a Ernesto como un joven alegre, lleno de energía, apasionado por sus intereses y profundamente querido. “Nos dejaste un vacío imposible de llenar”, escribió una allegada. Otro amigo lo recordó entre risas, discusiones cotidianas y sueños compartidos que ya no podrán cumplirse.
Un amigo de Ernesto, Marcos Chong, publicó una carta de despedida en el grupo de Facebook «Revolico, San Luis» que revela un detalle estremecedor: «Es increíble que lo último que me hayas dicho fuese que me cuidara, que había muchachos de 15 y 16 años dando puñaladas porque sí. Y que a ti te llevaran así».
San Luis no es ajeno a este tipo de tragedias. En noviembre de 2024, la familia Peña Sablón fue asesinada y su casa incendiada en el barrio de Chamarreta, en ese mismo municipio, sin que las autoridades emitieran pronunciamiento oficial alguno.
En junio de 2025, un joven fue asesinado a puñaladas durante un asalto en Contramaestre, también en Santiago de Cuba, presuntamente por tres menores de 17 años.
El patrón se repite en toda la isla. Según el Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana, Cuba registró un aumento alarmante de delitos en 2025: 1,319 crímenes en el primer semestre, un incremento del 115% respecto a 2024 y del 336% frente a 2023, con 63 asesinatos y un promedio de 7,3 crímenes diarios.
La usuaria Julia Elena Jareno Varcárcel apuntó directamente al aparato represivo del régimen como parte del problema: «Mientras aumentan los asesinatos, los robos, los feminicidios, los asaltos y la violencia en los barrios, la Seguridad del Estado y buena parte del aparato policial parecen concentrar más recursos en perseguir opositores, vigilar activistas y reprimir a quien piense diferente, que en proteger verdaderamente al ciudadano común».
El mismo día del crimen, reclusos recién liberados en Santiago de Cuba fueron obligados a desfilar bajo amenaza de perder beneficios legales, una imagen que ilustra las prioridades reales del régimen.
En 2025 se documentaron además 48 feminicidios en toda Cuba, según los observatorios independientes Alas Tensas y Yo Sí Te Creo en Cuba.
Vecinos de San Luis se preguntan ahora si la impunidad volverá a imponerse. «¿Moverán dinero, influencias y contactos para sacar a Brayan de este problema, como del anterior? Porque en Cuba eso pasa. Y todos lo saben», advirtió Mayeta Labrada.
«Ernesto no regresa. Pero la justicia sí tiene que llegar. Y tiene que llegar ahora», concluyó el periodista.
