Despierta Quisqueya

Música hecha con IA deja a los cantantes humanos sin ganancias y obsoletos

Música hecha con IA deja a los cantantes humanos sin ganancias y obsoletos
Hay registros de que Suno, un software para generar música con IA, se entrenó usando millones de canciones con derechos de autor. (Archivo)

La forma de crear y escuchar música cambió con la aparición de la inteligencia artificial. Por eso no es extraño cruzarse con una canción hecha con IA por recomendaciones que Spotify hace con base en el algoritmo. La apuesta es tan grande que Suno, un software de generación de música, alcanzó una valoración de 2450 millones de dólares, según datos de Forbes, tras el apoyo de firmas de inversión de primer nivel como Menlo Ventures y Lightspeed Venture Partners.

Más que números, es una señal clara de la expansión de la música generada por IA. Esto enciende las alarmas entre sellos discográficos, productores y artistas. Y es que en un sistema como el de Spotify –donde los ingresos se reparten según la cantidad de reproducciones– la música generada por IA implica una disolución de las regalías humanas. Cada día se crean más de siete millones de canciones en Suno. Tal como reporta la mencionada revista, esto provocó que en abril esta herramienta alcanzara la cima de las aplicaciones de música más descargadas de la App Store de Apple, por encima de Spotify.

Como resultado, la música generada con IA comienza a pisar el terreno de la competencia desleal, no por los avances tecnológicos, sino porque la industria todavía no define reglas claras para determinar quién gana y quién pierde. Aunque Spotify habilitó la etiqueta ‘Verified by Spotify’ para diferenciar que el creador de un tema es humano, al igual que Apple Music con sus ‘Transparency Tags’, hay registros de que Suno se entrenó usando millones de canciones con derechos de autor. Tampoco está resuelto el asunto de cómo se distribuyen las ganancias para los artistas que dependen de una bolsa de ingresos por reproducciones, y de la que reciben un porcentaje.

El caso de fraude musical por 10 millones de dólares

Existe un caso judicial que expuso cómo la creación de música con IA puede convertirse en un crimen. El veredicto se conoció en marzo de este año, y fue contra Michael Smith, de 52 años, residente de Carolina del Norte, en Estados Unidos, quien creó un sistema operativo de inteligencia artificial que entre 2017 y 2024 generó «miles de pistas musicales y bots automatizados» para simular hasta 661.440 reproducciones diarias. Obtuvo regalías superiores al millón de dólares cada año. Exactamente 1.027.128 dólares anuales.

Es decir, todo era ficticio. Tanto las canciones como los oyentes. La Justicia lo halló culpable de «delito federal por fraude asistido por IA”. Todavía está por conocerse su condena, que podría llegar a cinco años de cárcel y confiscación de casi todo el dinero que obtuvo. La declaración de culpabilidad explica que «millones de dólares en regalías fueron sustraídos de artistas y titulares de derechos legítimos y merecedores».

Cantantes preocupados por competir contra la IA

Los artistas de carne y hueso no se quedan de brazos cruzados. Cantantes como Katy Perry, Nicki Minaj y Sam Smith exigieron a desarrolladores dejar de usar la IA «para infringir y devaluar los derechos de los artistas humanos». En aquel momento, el tema Heart on My Sleeve, que supuestamente cantaban Drake y The Weeknd, fue eliminado de YouTube porque fue creado falsificando con IA las voces de los artistas, pero dejó encendida la alarma en la industria.

Desde entonces la preocupación evolucionó: la IA no solo compite con los músicos, sino que puede volverlos prescindibles dentro del modelo de negocio de las plataformas. Algunos «artistas» ficticios que hoy tienen presencia en Spotify son The Velvet Sundown con más de 125.000 oyentes mensuales. Otro es Breaking Rust con más de un millón de oyentes al mes. Probablemente quien lo escuche ni se dará cuenta en el primer momento de que se trata de música generada por una inteligencia avanzada. La pregunta ya no es si la música creada con IA puede convivir con los artistas reales, sino cuánto espacio económico les va a dejar.

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