Despierta Quisqueya

Los drones por cable, el arma “mas fácil que un videojuego” con el que Hezbolá ataca a Israel

La milicia libanesa Hezbolá ha encontrado una grieta en el muro defensivo israelí para la que el Estado judío todavía no tiene una solución definitiva. Tras más de dos años de conflicto en los que la Cúpula de Hierro, el sistema de defensa antiaéreo israelí, ha frenado la mayoría de cohetes del grupo proiraní, Hezbolá ha puesto en práctica durante la última escalada un tipo de dron que burla ese sistema tradicional. Estos aparatos no tripulados, empleados ya desde tiempo atrás por rusos y ucranios, se manufacturan por pocos centenares de euros con productos disponibles en el mercado civil y han causado ya, al menos, cuatro muertos -el último, anunciado el lunes- y varios heridos graves entre los soldados y los contratistas israelíes. “Su uso es incluso más fácil que un videojuego”, afirma Yehoshua Kalisky, investigador sénior del Instituto Nacional de Estudios de Seguridad de Israel (INSS).

Los drones FPV (visión en primera persona, en inglés), conocidos por llevar una cámara que emite señal en directo al operador, permiten a los combatientes libaneses dirigir el dispositivo cargado con explosivos de manera precisa, y desde un lugar en el que las tropas invasoras no estén presentes, hasta los uniformados israelíes, que ocupan una franja fronteriza en el sur de Líbano.

En un giro que convierte lo rudimentario en revolucionario, el cable de fibra óptica de la envergadura del hilo dental que conecta el piloto con el dron hace que estos pequeños aparatos vuelen sin señales de radio electrónicas. No hay por tanto una frecuencia que inhibir, lo que desarbola los sistemas de defensa israelíes empleados contra los drones convencionales.

Las imágenes de drones persiguiendo a soldados israelíes en el sur de Líbano o cayendo cerca de un helicóptero durante una evacuación médica (sucedió el 26 de abril) añaden un nuevo frente para Israel. Hezbolá cuenta con un centenar de milicianos dedicados al envío de drones desde entornos civiles en el sur del país, según estimaciones del ejército citadas por el canal 12 de la televisión israelí. Se calcula que esa red ha disparado unos 160 dispositivos contra las tropas -90 de ellos, conectados al piloto por cable- hasta el pasado jueves, a menudo tras mandar un primer dron de reconocimiento.

Esta arma se ha incorporado al conflicto entre Israel y Hezbolá durante el reinicio de la guerra abierta en marzo, después de que su uso haya sido común en el pulso entre Rusia y Ucrania, donde se estima que los drones están detrás de tres cuartas partes de los muertos y heridos en ambos lados. Irán, sostén financiero y militar de la milicia libanesa, ha impulsado su uso de drones en la actual guerra regional, especialmente contra los países del Golfo, mientras que algunas milicias proiraníes han empleado los drones FPV para atacar a las tropas estadounidenses en Iraq.

Desde la entrada en vigor de una tregua el 17 de abril que solo existe sobre el papel, y durante la que Israel ha matado a cerca de 500 personas en Líbano, Hezbolá viene incrementando el uso de esta herramienta ante la frustración en el Estado judío, donde muchos ven a las autoridades incapaces de responder a la nueva amenaza.

Algunos analistas acusan al Estado Mayor de desatender a quienes advertían que Hezbolá terminaría tomando ideas de Ucrania. El asunto precisó la intervención pública del Gobierno: el ministerio de Defensa pidió abiertamente “propuestas” para abordar los drones FPV, y el primer ministro, Benjamín Netanyahu, afirmó el 3 de mayo haber “dado instrucciones” para terminar con esa “amenaza”.

Los “drones explosivos” han herido a 37 de los 39 soldados israelíes que se han lesionado en Líbano durante tres semanas de cese teórico de las hostilidades, según la radio del ejército israelí declaró el jueves. Esas pequeñas aeronaves golpean también el norte de Israel, donde un comunicado castrense reflejó el lunes que un soldado murió la víspera “cerca de la frontera con Líbano”, en un incidente que la prensa israelí vincula con los aviones teledirigidos de Hezbolá. Antes, los drones FPV habían matado durante la tregua al menos a dos uniformados israelíes y a un contratista privado, que engrosaba la operación israelí para destruir aldeas en los 600 kilómetros cuadrados que Israel ocupa en Líbano.

Hezbolá también lo explota como herramienta propagandística. Los canales afines a la milicia difunden a diario las imágenes que los drones captan cuando se acercan al impacto contra las tropas israelíes. Los vídeos, que terminan de forma abrupta con la colisión del dron sin desvelar las consecuencias del ataque, incorporan una tensa banda sonora y afirmaciones como “el hilo que cambia la ecuación”, en relación a la fibra óptica. Buscan impulsar la moral ante un conflicto que representa una hecatombe para Líbano, donde el gobierno libanés cuenta 2.869 víctimas mortales y más de un millón de desplazados forzosos desde que Hezbolá reabrió la guerra el 2 de marzo en defensa de Irán. La milicia ha matado dese entonces a 18 soldados israelíes.

Sin respuesta definitiva

Los versátiles drones FPV encajan en la guerra asimétrica y de desgaste que Hezbolá lanza contra Israel. En 2023, la milicia inició un conflicto de baja intensidad para desviar parte de la potencia militar israelí de su aliado Hamás en Gaza. La ofensiva con la que el ejército israelí responde desde entonces, que ha causado la muerte de miles de milicianos expuestos en la batalla e incluido la ocupación de parte del sur de Líbano, sume al grupo en un conflicto por la supervivencia, en el que persigue un goteo de muertes castrenses que provoque una retirada israelí como la del año 2000.

La falta de una respuesta definitiva contra los drones guiados por cable, que el domingo impactaron contra una batería del sistema defensivo de la Cúpula de Hierro, lleva a Israel a aplicar soluciones parciales empleadas en Ucrania. Cubrir los vehículos militares con una red o con una caja de metal está entre las alternativas “sin plena eficacia”, según Stanislav Ivanov, analista de la Revista De Re Militari (DRM), radicada en Bulgaria y donde han seguido el frente ucraniano. Según aseguró el domingo el diario israelí Yediot Ahronoth, el ejército ha recibido “miles de metros de redes de pesca” para proteger, como ocurre ya también en Ucrania, el movimiento de tropas. “Son formas de distanciar la explosión del dron del vehículo armado”, precisa Ivanov por teléfono desde Sofía.

En función del dron, que según Ivanov oscilan entre “centenares de gramos” y unos pocos kilos de peso, se pueden incorporar distintas cargas explosivas, incluyendo proyectiles RPG-7 con una ojiva de un kilo y medio. El analista búlgaro considera que un solo dron no puede dejar un tanque fuera de servicio si lo ataca de frente. Sí les atribuye “efectividad” si apuntan contra las escotillas abiertas de un tanque Merkava, contra los compartimentos en la parte trasera de los vehículos de transporte de personal Namer, o contra la cabina de las excavadoras D-9.

El disparo contra un blindado para transportar tropas en Shomera, en el norte israelí, dejó el 30 de abril 12 heridos (cuatro, graves). El mismo día, un dron en Líbano mató a un uniformado y demostró su capacidad mortal cuando impacta contra los soldados, algunos de los cuales declaran a la prensa que se encierran cuando un dron aparece hasta que se logra derribarlo.

Según Yehoshua Kalisky, el investigador israelí del INSS, ubicado en Tel Aviv, las tropas desplegadas en Líbano también emplean “métodos cinéticos”, como el disparo de balas o de pequeños cohetes contra los drones. El ejército israelí también estaría explorando sistemas de imágenes térmicas y de detección de ruido.

Kalisky descarta que estos drones sean un punto de inflexión en el conflicto. Los considera “inútiles” en una guerra abierta con las tropas en movimiento. Pero admite que resultan “un incordio” en un conflicto de baja intensidad como el actual, en el que las fuerzas israelíes “están estacionadas y a la defensiva”.

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