El debate sobre los gustos musicales y cuál género puede ser superior a otro es una constante en las conversaciones cotidianas. Entre el rock, el pop, el rap, el metal y la música clásica, las opiniones siempre están divididas. Sin embargo, el análisis desde la perspectiva de la ciencia ofrece una mirada distinta basada en el comportamiento del cuerpo humano y, más exactamente, en la respuesta cerebral ante los estímulos auditivos.
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Manuela del Caño Espinel, neurocientífica y profesora del Área de Música de la Universidad de Burgos, expuso en una charla académica los hallazgos que existen en torno a la música urbana, un estilo que suele recibir constantes críticas por sus estructuras. Durante su intervención, la experta abordó los efectos de este ritmo en la actividad cerebral y cómo se compara con obras de alta complejidad técnica.
Escuchar música Foto:iStock
Lo que ocurre en el cerebro al escuchar reguetón
A pesar de los prejuicios culturales que rodean al género, los estudios clínicos muestran un panorama diferente en términos de estimulación neurológica. De acuerdo con la investigadora, las pruebas médicas con tecnología de imágenes han permitido registrar de forma exacta la intensidad de las reacciones de los individuos ante diversas melodías.
“Los científicos cogimos a personas, les pusimos en una resonancia magnética, les pusimos distintos tipos de música, y nos sorprendió que el reguetón es la música que más partes del cerebro activa”, explicó Manuela del Caño Espinel en declaraciones recogidas por el medio ‘HuffPost’.
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La docente aclaró que su análisis se centra exclusivamente en el componente sonoro y rítmico, dejando de lado los mensajes de las canciones. “No es tan malo”, comenzó señalando la científica, quien además advierte que “la letra no la voy a defender de ninguna manera, pero la música sí”.
La predictibilidad rítmica frente a la complejidad clásica
La razón por la cual este tipo de ritmo genera una respuesta tan amplia en el cerebro está ligada a un mecanismo evolutivo de supervivencia: la capacidad de anticipación.
cerebro Foto:cerebro
El órgano rector del sistema nervioso busca patrones constantes para trabajar de manera más eficiente y prepararse para los estímulos futuros.
En ese sentido, la especialista estableció un paralelo directo entre la estructura de la música urbana y la producción de compositores clásicos de la historia: la música del reguetón se puede predecir. En las obras de Johann Sebastian Bach, la predicción es imposible.
Al profundizar en la comparación de las partituras, la experta detalló que la complejidad de la música clásica rompe de manera constante las expectativas del oyente. “Puedes pensar que el ritmo no puede ser muy interesante para el cerebro. Ves la diferencia entre la partitura del reguetón y la partitura de una sonata de Bach, y uno tiende a pensar: ‘No, lo de Bach tiene que ser buenísimo para el cerebro, es muy complejo…’”, añadió la experta.
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Sin embargo, las variaciones extremas de la música clásica pueden generar un efecto contrario en la atención de las personas que no están habituadas a estas dinámicas sonoras. “Cuando crees que estás en una tonalidad, se va a otra tonalidad, se va al menor, del menor al mayor, cambia totalmente el ritmo, y es imposible”, argumentó la científica sobre la obra de Bach, concluyendo que “cuando el cerebro ve que no puede predecir lo que viene después, se desconecta”.
*Artículo desarrollado con apoyo de IA y revisado por un periodista.
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