
Sonny Rollins, una de las figuras más influyentes en la historia del jazz moderno, murió a los 95 años, según informó su familia a través de un comunicado en redes sociales. No se especificó la causa del fallecimiento.
“Con profunda tristeza y gran amor anunciamos el fallecimiento de Sonny Rollins”, decía una publicación en su página de redes sociales, añadiendo que “falleció esta tarde en su casa en Woodstock, Nueva York”.
Conocido como el “coloso del saxofón”, el músico fue una de las voces más reconocidas del jazz del siglo XX. Su estilo se caracterizó por un tono robusto, una fuerte inventiva melódica y armónica, y una capacidad de improvisación que lo situó entre los grandes referentes del género.

A lo largo de su carrera, fue comparado frecuentemente con su contemporáneo John Coltrane, con quien grabó el tema “Tenor Madness” en 1956.
Nacido en el barrio de Harlem, Nueva York, Rollins comenzó su formación musical en el piano antes de pasar al saxofón alto y finalmente al tenor, instrumento con el que desarrolló su identidad artística.
Sus primeros trabajos profesionales comenzaron a finales de la década de 1940. A los 18 años realizó su primera grabación con el sello Prestige, en una banda liderada por el trombonista J.J. Johnson.
Poco después, colaboró con figuras como Bud Powell, el Modern Jazz Quartet, Thelonious Monk y Miles Davis, consolidando su presencia en la escena del bebop y el hard bop.
En los primeros años de su carrera, su actividad discográfica se vio interrumpida por problemas de adicción a la heroína, lo que lo llevó a periodos de inactividad, arrestos y una estancia en un centro de rehabilitación en Lexington, Kentucky, en 1954.
Tras superar esta etapa, retomó su carrera con mayor fuerza a mediados de la década de 1950. En 1955 se integró al quinteto del trompetista Clifford Brown y el baterista Max Roach, lo que marcó un punto de inflexión en su trayectoria.
Un año después, en 1956, lanzó trabajos fundamentales como el álbum Saxophone Colossus, que incluyó la composición “Blue 7”, considerada una de sus improvisaciones más importantes. Ese mismo periodo también produjo el encuentro musical con Coltrane en “Tenor Madness”.
Durante los años siguientes, Sonny Rollins amplió su repertorio con composiciones que se convirtieron en estándares del jazz, entre ellas “Airegin”, “Doxy”, “Oleo” y “St. Thomas”, esta última influenciada por ritmos caribeños vinculados a sus orígenes familiares.
A finales de la década de 1950, decidió alejarse temporalmente de los escenarios en dos ocasiones para dedicarse al estudio, la práctica musical y la meditación. Uno de los episodios más conocidos de este periodo fue su práctica diaria en el puente Williamsburg de Nueva York, desde donde ensayaba al aire libre.
En 2008 fundó su propio sello discográfico, Doxy Records, con el que publicó grabaciones en vivo. Su última presentación pública tuvo lugar en 2012 en el Detroit Jazz Festival. En 2014 se retiró oficialmente de los escenarios debido a problemas respiratorios derivados de fibrosis pulmonar.
En 1986 fue objeto de un documental titulado Saxophone Colossus, dirigido por Robert Mugge. A lo largo de las décadas siguientes recibió múltiples reconocimientos, incluidos premios Grammy, el Kennedy Center Honors y la Medalla Nacional de las Artes en Estados Unidos.
En sus últimos años recibió homenajes institucionales, entre ellos reconocimientos de la Universidad de Juilliard y la inclusión de su álbum The Bridge en el Salón de la Fama de los Grammy. En 2023 vendió los derechos de su catálogo musical a Reservoir Media.
En una entrevista con AFP, Rollins atribuyó su longevidad al yoga, que le ayudó a concentrarse y a mantenerse alejado de las drogas y el alcohol, pero sobre todo a su sed creativa. “Sigo vivo porque sigo aprendiendo”, dijo en la entrevista de 2016.
