Despierta Quisqueya

“La música es mi vida”: Baldomero Escribano

  • El músico veracruzano, galardonado con la Medalla al Mérito Universidad Veracruzana, compartió anécdotas de su trayectoria artística en conversatorio llevado a cabo en la FILU 2026 
  • La charla reunió al músico Leonardo Ortiz Chacón; Chriss Chaparro, promotora de la cultura salsera, y Rafael Figueroa, investigador de la UV 

 

Baldomero Escribano expresó “Si no hay música, no tiene caso esta vida”

 

Paola Cortés Pérez 

Fotos: Omar Portilla Palacios 

28/05/2026, Xalapa, Ver.- “Si no hay música, no tiene caso esta vida”, expresó Baldomero Escribano Nieves, declaración que describe su existencia marcada por los escenarios, las congas, los bailes populares y casi cinco décadas dentro de la Orquesta de Salsa de la Universidad Veracruzana (UV). 

En el Foro “Miguel Vélez Arceo” de la Casa del Lago, se llevó a cabo el conversatorio “La música es mi vida”, realizado en el marco de la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU) 2026, días después de que el músico recibiera la Medalla al Mérito Universidad Veracruzana, en la categoría Estatal, por su trayectoria y aportación a la música popular. 

La charla reunió al músico Leonardo Ortiz Chacón; Chriss Chaparro, promotora de la cultura salsera, y Rafael Figueroa, investigador de la UV —quien participó de manera virtual desde París—, para recorrer junto con Baldomero Escribano recuerdos, anécdotas y momentos clave de una carrera ligada a la historia musical de Xalapa. 

“Pocas veces tenemos la oportunidad de ver el reconocimiento de una institución tan importante como la Universidad Veracruzana hacia un personaje de la música popular”, expresó Leonardo Ortiz. 

También recordó que Baldomero pertenece a la generación fundadora de la salsa en Xalapa, cuando todavía se hablaba de “música tropical” y comenzaban a llegar los primeros discos del género al estado.

 

Como parte de las actividades de la FILU 2026, se llevó a cabo el conversatorio con el músico Baldomero Escribano

 

La historia musical de Escribano Nieves comenzó en el municipio Juan Díaz Covarrubias, donde primero acompañó a agrupaciones locales como espectador, ayudante y bailarín, hasta que una ausencia inesperada lo llevó a tomar el micrófono durante un baile popular. Solo conocía una canción completa, pero aquella improvisación terminó cambiando el rumbo de su vida, “Yo nací del pueblo, para el pueblo y con el pueblo”, recordó. 

Entre risas, el galardonado narró cómo viajaba en camiones, tocaba en fiestas y recorría distintas ciudades “picando piedra”, antes de llegar a Xalapa, ciudad que le abrió las puertas cuando buscaba oportunidades para desarrollarse como músico. 

En contraste con el ambiente competitivo que existe en el puerto de Veracruz, recordó que en la capital veracruzana encontró apoyo, amistades y una comunidad musical que terminó convirtiéndose en familia; lo más importante es que comenzó una de las etapas más significativas de su carrera: su incorporación a la Orquesta de Salsa de la UV. 

Lo que inició como una “prueba piloto”, con apenas siete músicos, terminó transformándose en una historia de 47 años sobre los escenarios universitarios. 

 

La charla cerró con la interpretación de Lágrimas negras por Baldomero Escribano acompañado de amigos músicos

 

Leonardo Ortiz recordó que Baldomero Escribano ya llegaba con una forma particular de tocar y cantar, ligada a las raíces musicales veracruzanas, en una época en la que pocos músicos interpretaban salsa en la ciudad. “Baldo estuvo en el inicio de esta historia musical en Xalapa”, comentó. 

En su intervención, Rafael Figueroa dijo que es importante reconocer desde las instituciones educativas y culturales a músicos populares que han construido identidad y memoria colectiva a través de la música. “Todos hemos bailado con Baldomero Escribano”, afirmó. 

En la conversación también se mostró el lado más íntimo del músico. Entre recuerdos familiares y evocaciones de largas jornadas musicales, habló del orgullo que siente al ver que hijos y nietos heredaron el gusto por la música, combinándolo con sus propias profesiones. 

Aunque reconoció que la salud le ha obligado a disminuir el ritmo de trabajo, aseguró que la música sigue siendo parte esencial de su vida. “Por eso, a esta conversación le puse con mis hijos el título de ‘La música es mi vida’ ”, compartió. 

La charla concluyó con la interpretación de Lágrimas negras por parte de Baldomero Escribano, acompañado por músicos y asistentes, quienes corearon el tema en un cierre emotivo que resumió el espíritu de la tarde: celebrar la vida de un músico que convirtió la salsa en memoria compartida, amistad y pertenencia, porque para él la música no fue solo un oficio, ha sido una manera de habitar en este mundo. 


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