Despierta Quisqueya

La NASA ordena a tripulantes de la Estación Espacial Internacional que aborden nave de SpaceX mientras se repara una fuga


CNN — 

Cinco astronautas tuvieron que refugiarse este viernes a bordo de una nave espacial acoplada a la Estación Espacial Internacional (EEI) mientras sus compañeros trabajaban para abordar una fuga de aire en el segmento de la estación controlado por Rusia.

En un comunicado difundido la noche del viernes, la NASA indicó que sus homólogos de la agencia espacial rusa, Roscosmos, diseñaron un plan para cortar un soporte con el fin de “acceder mejor a un área identificada como una posible fuente de la fuga para realizar una inspección más detallada”.

La agencia espacial estadounidense señaló que ese procedimiento “podría haber elevado el riesgo para la estructura en esa zona”. Por ello, la NASA ordenó a los astronautas refugiarse y prepararse para una posible evacuación de emergencia.

Los astronautas que abordaron la nave incluían a los cuatro integrantes de la misión SpaceX Crew-12, que llegaron al laboratorio orbital a bordo de la cápsula Dragon: los astronautas de la NASA Jessica Meir y Jack Hathaway, Sophie Adenot, de la Agencia Espacial Europea, y el cosmonauta de Roscosmos Andrey Fedyaev. Chris Williams, de la NASA, quien llegó a la EEI a bordo de una nave rusa Soyuz, también se refugió junto con los integrantes de la Crew-12.

Sin embargo, el plan de Roscosmos para cortar el soporte y abordar la fuga finalmente no siguió adelante.

La NASA levantó la orden de refugio poco después de emitirla, ya que la agencia espacial rusa “suspendió este viernes los trabajos de reparación estructural mientras se evalúan más mediciones y datos”.

La agencia estadounidense añadió en su comunicado que respaldaba “firmemente” el cambio de planes de Roscosmos.

Las grietas y fugas localizadas en una sección de la estación operada por Rusia, dentro de un túnel de transferencia entre un módulo llamado Zvezda y una escotilla de acoplamiento, son motivo de preocupación desde al menos 2019. El episodio más reciente comenzó cuando Roscosmos realizó nuevas mediciones de la presión de aire del módulo tras la llegada de una nave de carga en abril, según la NASA.

Por ahora no está claro cuándo se reanudarán los trabajos de reparación.

Los cosmonautas detectaron dos posibles fugas de aire durante una inspección, según informó este viernes la prensa estatal rusa. Roscosmos insistió en que la situación no representaba una amenaza para la seguridad de la tripulación.

La primera fuga fue sellada rápidamente, informó el medio ruso Zvezda, mientras continuaban las labores en otra zona problemática.

Los cinco astronautas que buscaron refugio permanecieron dentro de la misma cápsula SpaceX Crew Dragon, de unos cuatro metros de diámetro, que transportó al grupo Crew-12 hasta la estación en febrero.

Una medida de este tipo busca preparar a los astronautas para una evacuación de emergencia en caso de desastre. Los astronautas suelen refugiarse, por ejemplo, cuando la EEI pasa cerca de desechos espaciales o cuando la estación enfrenta algún riesgo catastrófico.

Las fugas problemáticas fueron identificadas por primera vez en la Estación Espacial Internacional (EEI), específicamente en el túnel de transferencia conocido como PrK, que conecta el módulo Zvezda, controlado por Rusia, con un puerto de acoplamiento, en 2019. Desde entonces han representado un problema serio y persistente, mientras la tasa de pérdida de aire del módulo ha aumentado y disminuido con el paso del tiempo.

El módulo ha permanecido en gran medida aislado del resto de la estación espacial para contener el problema.

La situación alcanzó un punto crítico en 2024, cuando la tasa de fuga empeoró y la NASA y Roscosmos, la agencia espacial rusa, parecían discrepar sobre la gravedad del problema.

En ese momento, la NASA indicó que la tasa de fuga “oscila entre 0,9 y 1,1 litros (de aire) por día por encima de la línea base de la estación espacial”.

Desde la perspectiva de la NASA, las fugas han sido señaladas como una posible fuente de una “falla catastrófica”.

Durante los últimos años, los esfuerzos para reparar las fugas han incluido intentos de sellar grietas microscópicas. En 2024, la NASA explicó a CNN que esa tarea era complicada porque las presuntas grietas son “muy pequeñas, no son visibles a simple vista y tienen soportes y tuberías cerca, lo que dificulta introducir herramientas de diagnóstico en esas áreas”.

Sin embargo, antes de que el problema reapareciera este año, habían pasado varios meses sin que las fugas generaran una preocupación importante.

En su comunicado de este viernes, la NASA indicó que “Roscosmos observó un aumento de la tasa de fuga previa hasta dos libras por día e identificó nuevas áreas sospechosas de fuga en el PrK”.

Eso desembocó en la orden emitida este viernes para que todos los tripulantes, excepto los cosmonautas rusos Sergey Kud-Sverchkov y Sergey Mikayev, adoptaran medidas de emergencia a bordo de la cápsula SpaceX Dragon mientras Roscosmos seguía estudiando el problema antes de suspender finalmente el intento de reparación.

Las fugas en la EEI están aumentando la presión y el escrutinio sobre los planes de la NASA para el final de la vida útil de la estación espacial, que ya tiene más de 25 años y ha estado ocupada de forma continua desde 2000.

Aunque la NASA se ha comprometido a mantener las operaciones de la EEI al menos hasta 2030, Rusia, el principal socio de Estados Unidos en la estación espacial, no se ha comprometido a seguir operando su segmento más allá de 2028.

No está claro cómo una eventual retirada rusa podría afectar las operaciones de Estados Unidos ni los recursos necesarios para mantener la estación.

Funcionarios de la NASA y del Gobierno de Estados Unidos han afirmado repetidamente que mantener una estación espacial en la órbita terrestre baja —la región del espacio más cercana a la Tierra y mucho más próxima que la Luna— es un imperativo de seguridad nacional. Esto se debe a que China, rival de Estados Unidos en la nueva carrera espacial, opera actualmente una estación espacial en esa misma región. La EEI, o una futura estación espacial en órbita baja, serviría además como plataforma esencial para probar la tecnología que la NASA necesita para enviar seres humanos más lejos en el espacio, como prevé hacer con su programa Artemis.

El plan actual contempla que la EEI sea reemplazada por una alternativa desarrollada por el sector privado. Sin embargo, a comienzos de este año la NASA abandonó temporalmente esa estrategia para encargar un nuevo módulo para la estación, aparentemente con el objetivo de prolongar la vida útil del laboratorio orbital, de tamaño similar a un campo de fútbol americano. No obstante, apenas unos meses después, la agencia revirtió esa decisión tras recibir comentarios de sus socios comerciales.

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