domingo, junio 7, 2026

La NASA revisa su hoja de ruta lunar tras la explosión del cohete de Jeff Bezos y el impacto en Artemis

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La explosión del cohete New Glenn en Cabo Cañaveral dejó a la NASA con SpaceX como única alternativa para los lanzamientos lunares de gran capacidad, según expertos (Reuters)
La explosión del cohete New Glenn en Cabo Cañaveral dejó a la NASA con SpaceX como única alternativa para los lanzamientos lunares de gran capacidad, según expertos (Reuters)

La explosión del cohete New Glenn en Cabo Cañaveral el pasado 28 de mayo podría transformar la hoja de ruta de la NASA y sus planes de llegar a la Luna en 2028 con el programa Artemis.

La destrucción de la nave y la plataforma de lanzamiento de la compañía Blue Origin, durante una prueba de encendido estático -se prueban los motores sin que haya despegue- no solo significó un revés técnico para la empresa fundada por Jeff Bezos, sino que amenaza con demorar los planes estadounidenses por llegar primeros nuevamente a la Luna, luego de que China anunciara su arribo a nuestro satélite natural para 2030.

El hecho, que tiñó el cielo nocturno de naranja y blanco y fue calificado por el ex astronauta de la NASA Garrett Reisman como “probablemente la mayor explosión de un cohete en plataforma”, dejó al gobierno estadounidense y a los consumidores más dependientes de los servicios privados de SpaceX justo antes de la esperada salida a bolsa de la compañía de Elon Musk, prevista para esta semana.

Tras la explosión, la reconstrucción de la plataforma llevará tiempo y la NASA enfrenta la presión de mantener el calendario del programa Artemis (REUTERS/Joe Skipper)
Tras la explosión, la reconstrucción de la plataforma llevará tiempo y la NASA enfrenta la presión de mantener el calendario del programa Artemis (REUTERS/Joe Skipper)

La magnitud del accidente recuerda al fallo del misil soviético N1 en 1969, una de las mayores explosiones no militares de la historia. Reisman, profesor de ingeniería astronáutica en la Universidad del Sur de California, explicó: “Los cohetes que explotan en pleno vuelo suelen producir una explosión mucho menor porque han consumido combustible. La única otra explosión de cohete en la plataforma que habría sido mayor fue la del N1 soviético. Esta es probablemente la mayor que hemos tenido”.

La detonación destruyó el transportador-erector y una torre pararrayos, pero, según Blue Origin, los tanques de combustible y el sistema de agua permanecieron intactos.

Imagen de una infografía que muestra el cohete New Glenn explotando durante su lanzamiento, con grandes llamas y escombros dispersándose.

Dave Limp, director ejecutivo de la compañía, admitió: “Es una pequeña buena noticia, volveremos a volar antes de que termine este año”. La empresa, sin embargo, reconoció que parte de la reconstrucción llevará un tiempo considerable y pidió a la población no manipular posibles restos que pudieran llegar a las costas.

El accidente se produjo apenas dos días después de que la NASA adjudicara a Blue Origin un contrato por cientos de millones de dólares para lanzar dos vehículos exploradores destinados a futuras misiones lunares del programa Artemis.

El New Glenn también estaba llamado a desempeñar un papel fundamental en el despliegue del módulo de alunizaje Blue Moon y en los planes de la agencia espacial estadounidense para establecer una presencia permanente en la Luna. Por ello, el accidente podría tener repercusiones sobre el calendario de varios proyectos lunares.

Un cohete New Glenn de Blue Origin listo para su lanzamiento en la Estación de la Fuerza Espacial de EEUU en Cabo Cañaveral, Florida, el 18 de abril de 2026 (AP Foto/John Raoux/Archivo)
Un cohete New Glenn de Blue Origin listo para su lanzamiento en la Estación de la Fuerza Espacial de EEUU en Cabo Cañaveral, Florida, el 18 de abril de 2026 (AP Foto/John Raoux/Archivo)

El gigante New Glenn -bautizado en honor a John Glenn, el primer estadounidense en orbitar la Tierra- es el mayor cohete desarrollado por Blue Origin. Con 98 metros de altura y siete metros de diámetro, puede transportar más de 13 toneladas a órbita de transferencia geoestacionaria y hasta 45 toneladas a órbita terrestre baja, capacidades clave para las misiones de exploración lunar y despliegue de infraestructura espacial a gran escala.

La onda expansiva de la explosión se sintió a kilómetros de distancia y, según testigos, hizo temblar ventanas y otras estructuras en viviendas cercanas. Vecinos de la zona grabaron la escena y la compartieron en redes sociales, sorprendidos por la magnitud de la bola de fuego que tiñó el cielo nocturno de naranja y blanco.

La NASA busca alternativas para el lanzamiento del alunizador Blue Moon Mark 1, mientras SpaceX refuerza su liderazgo con la nave Starship (REUTERS/Carlos Barria)
La NASA busca alternativas para el lanzamiento del alunizador Blue Moon Mark 1, mientras SpaceX refuerza su liderazgo con la nave Starship (REUTERS/Carlos Barria)

El accidente del New Glenn provocó reacciones inmediatas en la comunidad espacial internacional. Josef Aschbacher, director general de la Agencia Espacial Europea (ESA), expresó su consternación por las imágenes y el alcance del daño: “Es sin duda un enorme revés, no es bueno para nadie en la comunidad espacial”.

Aschbacher remarcó el esfuerzo que supone desarrollar un cohete y el golpe que representa ver destruido un vehículo en las primeras fases del programa: “Este era solo uno de los primeros vuelos, así que estamos realmente en la fase de despegue del programa, y esto es sin duda algo que me preocupa”.

Aschbacher también subrayó: “Han visto la explosión, creo que la base de lanzamiento está prácticamente destruida, algo que llevará bastante tiempo reconstruir, pero también investigar por qué se produjo esta explosión. Y sé que esto lleva bastante tiempo”.

Blue Origin informó que los tanques de combustible y parte de la estructura principal sobrevivieron al accidente en la plataforma de Cabo Cañaveral (REUTERS/Isaiah J. Downing/File Photo)
Blue Origin informó que los tanques de combustible y parte de la estructura principal sobrevivieron al accidente en la plataforma de Cabo Cañaveral (REUTERS/Isaiah J. Downing/File Photo)

Hasta la semana pasada, Blue Origin era considerada la mejor posicionada para liderar la siguiente etapa del programa Artemis, que prevé devolver astronautas a la superficie lunar y construir una base permanente. La propia NASA esperaba que este tipo de cohete fuera clave en el programa Artemis, estructurado en varias fases, para devolver astronautas a la superficie de la Luna.

En abril de este año, la NASA lanzó la misión Artemis II, una histórica misión tripulada de diez días de sobrevuelo lunar. La siguiente misión, Artemis III, contempla un vuelo en órbita baja terrestre de dos módulos lunares comerciales a fines de 2027, construidos por SpaceX y Blue Origin, dándoles tiempo para probar los sistemas de lanzamiento necesarios para un futuro alunizaje con la misión Artemis IV, en 2028.

El propio Jared Isaacman, administrador de la NASA, insistió en que la agencia mantendrá el calendario y buscará alternativas para los lanzamientos de los módulos lunares.

En esta imagen proporcionada por Blue Origin, compañía de Jeff Bezos, se muestra el módulo de alunizaje Blue MooN (Blue Origin vía AP)
En esta imagen proporcionada por Blue Origin, compañía de Jeff Bezos, se muestra el módulo de alunizaje Blue MooN (Blue Origin vía AP)

“La NASA está muy enfocada en el alunizador porque en eso se basa nuestra misión para llevar astronautas de regreso a la superficie de la Luna antes de 2029, y podremos seguir desarrollando ese alunizador y avanzando para que esté disponible en 2027 para nuestra misión de prueba Artemis 3, potencialmente también para nuestros objetivos de alunizaje de 2028”, remarcó.

La urgencia de encontrar soluciones deriva de que el alunizador Blue Moon fue diseñado a medida para las dimensiones del New Glenn. Isaacman señaló que las opciones para lanzar los módulos lunares son limitadas y que, tras el accidente, la NASA se encuentra “únicamente con la Starship de SpaceX”.

El dominio de SpaceX en el sector, justo cuando la compañía se prepara para una salida a bolsa que podría ser la mayor de la historia, añade presión sobre la agencia estadounidense y plantea interrogantes sobre la soberanía tecnológica y la competitividad futura del sector. La exclusividad de SpaceX en los lanzamientos de gran capacidad obliga a la NASA a replantear su estrategia de proveedores y refuerza el liderazgo de Elon Musk en la industria espacial privada.

Jeff Bezos al presentar el módulo de aterrizaje lunar de su compañía espacial Blue Origin, llamado Blue Moon, durante un evento en Washington, en 2019 (REUTERS/Clodagh Kilcoyne)
Jeff Bezos al presentar el módulo de aterrizaje lunar de su compañía espacial Blue Origin, llamado Blue Moon, durante un evento en Washington, en 2019 (REUTERS/Clodagh Kilcoyne)

A pesar del desastre, Blue Origin reportó que los tanques de combustible y el sistema de agua de la plataforma permanecieron en buen estado, mientras que el propulsor “Never Tell Me The Odds” y varias etapas superiores GS-2 no resultaron dañados. La empresa destacó que estos componentes requieren largos tiempos de fabricación, por lo que su conservación facilitará la reconstrucción de la plataforma.

El accidente también postergó el despliegue de la constelación Kuiper de Amazon, que esperaba lanzar 48 satélites en la misión accidentada. El proyecto, clave para competir con Starlink, deberá esperar a que Blue Origin recupere capacidad operativa.

El incidente dejó en duda la posibilidad de cumplir con el alunizaje tripulado de la misión Artemis IV previsto para 2028. La destrucción de la base de lanzamiento y la necesidad de investigar las causas del accidente posponen el regreso del New Glenn al menos hasta 2027, según estimaciones de especialistas.

Un prototipo a escala real de la cabina de la tripulación del módulo de aterrizaje Blue Moon Mark 2 de Blue Origin (EFE/NASA)
Un prototipo a escala real de la cabina de la tripulación del módulo de aterrizaje Blue Moon Mark 2 de Blue Origin (EFE/NASA)

El contexto obliga a la NASA a potenciar la redundancia tecnológica y a mantener abiertas varias líneas de desarrollo para asegurar el cumplimiento de sus objetivos estratégicos.

En 2025, el New Glenn completó un aterrizaje controlado de su primera etapa sobre una plataforma marítima y reutilizó por primera vez uno de sus propulsores, demostrando avances en reutilización y eficiencia que la industria considera clave para el futuro de la exploración espacial. Sin embargo, la magnitud de la explosión y la destrucción parcial de la plataforma exigen inversiones y tiempo para la recuperación total de la capacidad operativa.

Mientras las tareas de limpieza avanzan y la investigación continúa, Blue Origin pidió a la población no manipular posibles restos que pudieran llegar a las costas. El accidente, que fue comparado con el fallo del misil soviético N1 por la magnitud de la energía liberada, marcó un hito negativo en la historia de la empresa y de la industria espacial estadounidense.

La explosión del New Glenn fue comparada por especialistas con el fallo del misil soviético N1 en 1969 por la magnitud de la energía liberada (Reuters)
La explosión del New Glenn fue comparada por especialistas con el fallo del misil soviético N1 en 1969 por la magnitud de la energía liberada (Reuters)

La explosión del New Glenn reconfigura el tablero global y coloca a la NASA ante la necesidad de diversificar proveedores y acelerar la innovación para no depender de un solo actor. El desafío es técnico, económico y geopolítico: el sector espacial privado nunca fue tan determinante para el futuro de la exploración lunar estadounidense.

El programa Artemis, pieza central de la estrategia estadounidense para volver a la Luna, continúa en marcha, pero la incertidumbre tecnológica y la presión internacional marcan el ritmo de los próximos años para la agencia y sus socios industriales.


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