Despierta Quisqueya

El panorama macroeconómico dominicano bajo presión: guerra en Medio Oriente, revisión de proyecciones y resiliencia

La economía dominicana enfrenta uno de los escenarios externos más complejos de los últimos años. La guerra en Medio Oriente, el riesgo de interrupciones en el suministro mundial de petróleo, el aumento de la inflación y las advertencias sobre una desaceleración global han obligado a las autoridades y analistas a revisar con cautela las perspectivas económicas para 2026.

Aunque el país mantiene indicadores que reflejan fortaleza y capacidad de adaptación, las señales de alerta comienzan a acumularse. El aumento de los costos energéticos, la presión sobre las finanzas públicas y el deterioro del entorno internacional amenazan con poner a prueba la resiliencia que la economía dominicana ha exhibido durante los últimos años.

Crecimiento bajo presión por petróleo, inflación y conflictos internacionales

La principal fuente de preocupación es el conflicto en Medio Oriente y sus efectos sobre los mercados energéticos. El Gobierno, el Banco Central y diversos economistas han advertido que una escalada de las tensiones podría provocar aumentos adicionales en el precio del petróleo, con repercusiones directas sobre la inflación, el transporte, la generación eléctrica y el gasto público.

Uno de los escenarios más sensibles es una eventual afectación del Estrecho de Ormuz, corredor marítimo por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo. Una crisis prolongada en esa ruta podría representar una factura energética adicional cercana a los US$ 900 millones para República Dominicana, debido al encarecimiento de los combustibles y los costos de importación.

El impacto ya comienza a reflejarse en los precios internos. Según datos del Banco Central, la inflación interanual se ubicó en 5.11 % en abril de 2026, por encima del límite superior del rango meta de la entidad monetaria. El incremento estuvo impulsado principalmente por las alzas en los combustibles y los costos asociados al transporte.

La presión inflacionaria se ha convertido en uno de los principales focos de atención para las autoridades económicas. Aunque el Banco Central decidió mantener su tasa de política monetaria en 5.25 %, la entidad reconoce que el contexto internacional continúa siendo incierto y requiere una vigilancia constante.

Las proyecciones económicas se vuelven más cautelosas

La incertidumbre geopolítica también ha comenzado a influir en las expectativas de crecimiento.

Economistas advierten que el conflicto internacional ya está afectando las proyecciones económicas para República Dominicana. Entre los elementos que generan preocupación figuran el aumento esperado de la inflación, el encarecimiento de las importaciones energéticas y una posible desaceleración del crecimiento mundial.

El Fondo Monetario Internacional redujo recientemente sus perspectivas de crecimiento para el país, reflejando un entorno internacional menos favorable que el previsto al inicio del año. A esto se suman los riesgos asociados a nuevas tensiones comerciales y arancelarias en las principales economías del mundo, que podrían afectar el comercio, las exportaciones y la inversión.

En paralelo, persiste el debate sobre la sostenibilidad fiscal. El aumento de los subsidios a los combustibles y las medidas anunciadas por el Gobierno para contener el impacto de la crisis energética han reabierto la discusión sobre el gasto público y la necesidad de ajustes presupuestarios.

Turismo y remesas sostienen la estabilidad económica

Pese a los riesgos, la economía dominicana mantiene varios motores que explican su capacidad de resistencia.

El Banco Central informó que la actividad económica acumuló un crecimiento de 4 % entre enero y abril de 2026, superando el desempeño registrado en igual período del año anterior. Sectores como minería, construcción, manufactura, servicios y turismo continúan aportando dinamismo a la economía.

El turismo sigue siendo uno de los principales pilares de estabilidad. Las autoridades proyectan ingresos por alrededor de US$ 12,500 millones durante este año, consolidando al sector como una de las mayores fuentes de divisas del país y un soporte clave para la estabilidad cambiaria.

Las remesas también mantienen un comportamiento favorable pese a los conflictos internacionales. Este flujo de recursos provenientes de los dominicanos en el exterior continúa sosteniendo el consumo de miles de hogares y aportando liquidez a la economía.

Junto a las zonas francas, las exportaciones y el sistema financiero, estos sectores han contribuido a amortiguar los efectos de la volatilidad global y a preservar la confianza en la economía dominicana.

Una economía resistente, pero no inmune

La República Dominicana ha demostrado en los últimos años una notable capacidad para enfrentar choques externos, desde la pandemia hasta la crisis inflacionaria global. Sin embargo, los riesgos que enfrenta actualmente son múltiples y simultáneos.

El comportamiento del petróleo, la evolución de la guerra en Medio Oriente, la inflación internacional y las tensiones comerciales seguirán marcando el rumbo de la economía durante el resto de 2026.

Por ahora, los indicadores muestran una economía que continúa creciendo y generando divisas. Pero la combinación de inflación, mayores costos energéticos y un entorno global cada vez más incierto plantea una pregunta que economistas y autoridades observan con atención: ¿hasta dónde llegará la resiliencia dominicana si la tormenta internacional se prolonga?






Katheryn Luna

Editora de Economía

Editora de Economía. Periodista. Comunicadora Social, con maestría en Comunicación Corporativa. Experiencia en temas educativos, salud, turismo, tránsito, transporte, gestión de desechos, agua y economía. Premios AIRD, Funglode, FIL, Indocal, Unicef, Juan Bosch, Raphy Durán y PEL.

Ver más



source

Exit mobile version