Lo de ella es componer desde el amor por Colombia y reinventar las formas en que se escuchan y entienden los géneros tradicionales de nuestro país. Juliana Velásquez, o ‘Juliana, la colombiana’, como se da a conocer actualmente, es una artista joven y una promesa para la música nacional. Aunque Colombia la conoció en 2005 siendo una niña en el programa Club 10, fue en 2020 cuando trazó su propio destino sonoro con su primer EP, Dos y veintidós.
En 2021 lanzó Juliana, su álbum debut homónimo que la consagró internacionalmente con el Latin Grammy a mejor artista nuevo y, a partir de ahí, ha creado su propio universo musical: en 2022 entregó su segundo álbum, Dos Dos Dos, y en 2023, Mar adentro, una obra que acompañó con la publicación de su primer libro.
Su madurez artística se ve respaldada por el éxito de La pista (2025), su cuarto álbum, con el que realizó una gira nacional y recibió el galardón a mejor artista pop femenina en los Premios Nuestra Tierra.
A esto se suma su versatilidad para conectar con las tendencias digitales, posicionándose en los rankings con el reciente remix de "Va uno a ver y ve", en colaboración con Emyl Rusev y Juan Duque. En entrevista con EL TIEMPO, habla de sus recientes lanzamientos y los proyectos en camino.
Estamos entrando oficialmente en la era del ‘AchanTado’ y ahora ‘PorquE Si Te QuedAs’, para quienes han seguido su evolución desde la balada y el pop más tradicional, ¿qué define tanto estéticamente como emocionalmente este trabajo?
JULIANA: Lo que la define —sin duda— y llevando también la línea de lo que ya venía haciendo, pero transformándose, es la colombianidad. El achantado, por ejemplo, es una expresión cien por ciento colombiana desde su parte estética y música que, si se le quita toda la producción, es una composición vallenata.
El videoclip del ‘Achantado’ fue rodado en Barichara, y en él yo bailo con una máscara de bronce que, además, es una de las artesanías más tradicionales que tenemos en nuestro país. Es poder seguir llevando esa bandera de “Juliana, la colombiana” desde otra estética diferente al “criollo glam” que ya vimos en “La Pista”, mi anterior álbum.
Creo que lo que viene con estas dos canciones y en esta nueva era de Juliana —que todavía no sé si será un álbum, EP o lo que sea—, es seguir bajo el discurso de una colombiana que hace música, pero en el año 2026. Por eso llamo yo a mi primer tema de este trabajo un “afro-nato”. Una composición vallenata que viene con una producción afro. Busca un poco colindar con lo antiguo, pero también lo contemporáneo.
¿En quiénes encuentra inspiración hoy en día? No solamente hablando de la exploración que está teniendo a través de los géneros, también de nombres o artistas que son sus referentes actuales para construir este nuevo universo.
Muchísimos. Siento que este proyecto ha sido de todos los anteriores, en el que más me he sentado a oír música, y música atemporal: música de ahora y música de antes. Artistas como Cabas en los 2000, que es de mis artistas favoritos. Toto la Momposina, incluso, Celia Cruz, pero también más contemporáneos como Beéle, también ha sido un referente como lo es Hamilton, toda esta nueva onda de la música del afro.
También composiciones y canciones de artistas como Omar Geles, el Binomio de Oro, el mismo Diomedes Díaz. Pero en todo su centro, Kaleth Morales, sin duda, diría que es la principal inspiración.
Para mí él era una de las promesas del vallenato porque mantenía este lado romántico y capacidad de composición al tiempo. Siento que yo estoy en un momento de mi carrera muy similar en el que han pasado cosas grandes, pero todavía la gente lo ve a uno con proyección.
¿Cómo planea seguir profundizando este nuevo concepto de “la colombiana” edición 2026 y cómo se refleja esa identidad en las nuevas composiciones?
Usando Colombia como una propuesta. Uno habla de Colombia y piensa en muchas regiones siendo folclor; pero la gente poco lo relaciona con Bogotá. Es como si los bogotanos tuviéramos un paréntesis: el bogotano no baila, no tiene su folclor ni tiene sabor.
Tenemos una ciudad en la que además recibimos a personas de todo el país, lo que quiere decir que tenemos un poco de cada uno de esos lugares. Soy una mujer que nació en Colombia: viví en San Andrés, Bucaramanga, tuve mucha cercanía a lugares como el Valle, por el Club 10 cuando hacía giras […].
Conozco mi país de arriba a abajo, por eso mi propuesta de esta “colombiana” en el 2026 es poder juntar todas esas experiencias de vida que yo he tenido gracias a mi trabajo: desde Boyacá, pasando por la Guajira, hasta Tumaco y poderlas poner al servicio de la música.
No me estoy inspirando en canciones, en historias de alguien más, son 100% cosas que me han pasado a mí y creo que eso también hace parte del nuevo discurso de este trabajo.
Su propuesta entre otras cosas es también mostrar a Colombia en el exterior, ¿Cómo ha sido la acogida de los demás países con sus otros oyentes?
Ha sido hermoso. La gente cuando escucha “Colombia”, no quiere dejar de pertenecer a ella. Eso es lo que tiene este lugar. Es un encanto, como lo dice la película. Y con el “criollo glam”, que fue la estética que inventamos para “la pista”, la lentejuela, la camiseta de la selección y el pañuelo, logramos mostrar esa cara de Colombia. La más llamativa y extravagante.
Pero esa no es la única forma en la que uno puede ver Colombia. Por eso viene esta nueva estética, donde seguimos mostrando el país, su raíz, su cultura, su ancestralidad, pero desde un lugar quizás más traído a lo terrenal y lo manual.
Para mí fue maravilloso hacer esta primera gira y ver a tantos colombianos con su camiseta puesta, “boleando pañuelo” y mucha gente que ni siquiera hablaba español, gente de Suiza, de Francia en la gira conectando con algo que se siente como hogar.
En “La pista” la gente fue testigo de un ejercicio de exploración técnica y musical que pasaba del reggaetón, al merengue, a la salsa y a la balada con mucha naturalidad. Después de haber transitado todo este espectro de ritmos tropicales, urbanos y tradicionales, ¿cuál es el siguiente territorio sonoro que le falta por conquistar o qué géneros siente que aún están pendientes en su checklist creativo?
Géneros, muchos. Buscando ese sentir en la música, he estado en diferentes festivales y lugares de Colombia conociendo un poco más de la música del país. Entonces cuando uno se pone a revisar, este es uno de los países más diversos. Por lo tanto, es uno de los que trae más propuestas entre géneros musicales que no tienen nada que ver y que nacen de regiones vecinas. Particularmente, para mí el vallenato es hermoso porque que el que es tradicional, antiguo y romántico parece poesía cantada.
Ahora, el cómo se hace es justamente con lo que estoy jugando, con estas exploraciones. Volviendo al “afro-nato”, la gente en redes dice “¡Esta canción parece un vallenato, le falta un acordeón, le falta una caja!” Justamente lo que no quiero hacer es caer en el lugar obvio del género musical. En “La pista” el merengue era un merengue, la cumbia era una cumbia y la salsa era una salsa. Tenía la estructura, instrumentación y la naturaleza del género. Ahora lo que viene es, ¿cómo lo interpretaría Juliana?
Sobre los Movistar Arena que tuvo y fueron exitosos, llegando incluso al sold out, ¿qué sintió al ver una propuesta tan local y honesta como la suya convocando a miles de personas en un escenario tan importante en Bogotá y en el país?, ¿hubo un antes y un después de esos dos Movistar Arena?
Sentí una emoción y gratitud gigante. Nunca he sentido que se la música se trate de quién lo logra primero, se trate de quién lo logra con más verdad, honestidad y siendo feliz en el proceso. Pero ser la primera mujer bogotana en la historia, en hacer no solo uno, sino dos Movistar Arena a este nivel es un regalo muy grande de la vida y una cosa que uno como artista nunca debería dar por sentado.
Que, si hubo un antes y un después, completamente. Yo siento que me bajé del primer Movistar Arena y literalmente fue la confirmación de “¡Wow!”. Uno tiene mucho el síndrome del impostor visitándolo. Al bajarme del Movistar confirmé que podemos entre colombianos hacer un show de este nivel —porque además mi equipo está conformado enteramente por colombianos—, podemos entregar el arte de una forma sensata, poderosa y no para tres personas: llenamos el lugar.
Bajo el nombre de Juliana se puede componer lo que sea que se le antoje el corazón." y lo más importante, la gente salió del concierto tan inspirada. Es como este pensamiento de: “si a ella le pasa, a mí también me puede pasar”. Espero que no sea la única mujer bogotana. Espero que de aquí a 5 años sean otras cinco que estén llenando este lugar porque nos lo merecemos y porque es nuestra ciudad y nos pertenece.
Hablando justamente de ese equipo, en el cierre de su anterior álbum llevó a la orquesta del maestro Lucho Bermúdez ¿Por qué lo invitó? ¿Qué la motivó?
No quería cerrar la pista sin darle una despedida porque fue un álbum muy especial en mi carrera, pero además fue un álbum muy especial para la gente que le abrió la puerta. Y como lo que venía era tan distinto, yo no quería simplemente pasar de era y ya, como si no hubiera significado lo que significó para todos.
Así que dijimos, "Bueno, con el riesgo de que no había pasado ni un año entero, vamos a hacer otro Movistar Arena”. Dije, "yo quiero que sea distinto". Lo primero que pasó en nuestra cabeza fue, "queremos hacer como un sinfónico." Y con Juancho Muñoz, quien es mi mánager y mis co-creativos de y Páramo dijimos, “pero es la colombiana. Eso es lo que haría un artista anglo. ¿Qué haría un artista colombiano?”.
No hay nada más tradicional y de más renombre y más admiración que la orquesta del maestro Lucho Bermúdez, que fue la primera orquesta que a nivel mundial dio a conocer la cumbia. En el mundo, en la historia del mundo, un género tan amplio como lo es la cumbia que está en todos los lugares de Latinoamérica con una naturaleza distinta: levantamos el teléfono y eso fue un sí inmediato.
Fue un abrazo generacional. Una forma bonita de mostrar que todos queremos hacer país desde lugares distintos.
¿Dentro de la propuesta en la que está trabajando tiene pensados otros artistas colombianos invitados?
Ese es el sueño y en eso estamos trabajando y seguramente va a pasar. Es un trabajo que estoy cuidando muchísimo y cada cosa va a pasar porque tiene un sentido. Pero sí, sin spoilearles mucho vamos a tener, si Dios quiere, grandes nombres colombianos haciendo parte.
Recientemente participó en la última temporada de la serie “la primera vez”, ¿cómo fue para usted habitar de nuevo esa Bogotá de los 70 y qué tanto de esa experiencia actoral permea su proceso como compositora?
Para mí eso fue literalmente el sueño hecho realidad. Yo como actriz siempre había soñado hacer la banda sonora de una serie. No solamente la hago para la primera, sino para la segunda, sino para la tercera y ahora la cierro en la cuarta temporada en una reversión de la primera vez trabajando con unos artistas increíbles a nivel mundial.
“La primera vez” me regala mi colaboración con Manuel Medrano que es un artista que amo, mi colaboración con el Grupo Niche que era el sueño más grande del mundo porque son mis artistas colombianos favoritos y fui la primera mujer en la historia en colaborar con el Grupo Niche. Entonces, es una cosa que uno no tiene cómo devolvérsela a la vida. También me trajo mi colaboración con OPA, que somos grandes amigos y representantes de la música de Bogotá.
Y luego me dicen, "Juli, no puede acabarse la primera vez sin que tú hagas un cameo." Entonces, además, después de 4 años de no actuar, vuelvo al set a trabajar con estos actores que amo porque he compartido con ellos la serie desde otro lugar como compositora y he estado en todos los lanzamientos y son grandes amigos míos, fue maravilloso habitar la Bogotá de los 70, pero no solo como actriz, sino como compositora meterme en los zapatos de esa Bogotá en la que creció mi mamá, mi papá, es maravilloso; ademá porque siento que esta producción cumple con el propósito que yo tengo como artista y es poder resignificar la historia de Colombia desde el amor. Todos son un elenco de artistas jóvenes que al igual que yo estamos buscando hacer lo mismo por nuestro país y es llenarlo de motivos para que la gente no quiera irse de acá.
Si pudiera cerrar los ojos y elegir un artista para crear ¿Cuál es su colaboración soñada hoy?
Rosalía. No tengo ni que pensarlo. La amo con mi alma. Siento que es una mujer muy tesa y si pudiera hablar de un artista nacional moriría por colaborar con una mujer como Karol G, siento que podríamos hacer algo espectacular juntas.
Y bueno, “La colombiana” existe gracias a Juanes. A que yo amaba estas canciones de él como La Paga y como La camisa Negra: canciones arrabaleras. Si ustedes escuchan “La colombiana” van a notar una gran influencia de la música de Juanes. Lo amo profundamente.
Estuvo hace poco en “Con Cora Land” junto a Greeicy y Karol G, ¿cómo fue esa experiencia? ¿qué tan importante es seguir fortaleciendo la presencia de las mujeres en la música a nivel internacional?
Fue un sueño, porque siempre nos han metido en la cabeza que las mujeres tienen que competir entre ellas y estos son clarísimos casos de mujeres que no están pensando en eso, que incluso invitan a las nuevas. Estaba yo, estaba Ela Taubert, que somos nuevos talentos de nuestro país y nos recibieron con un amor gigante. A Greeicy la amo, la conozco de toda la vida, hemos vivido los procesos de cada una de forma muy distintas, grabamos novelas juntas, chiquitas. Y luego, estar con Karol G y todo su equipo de trabajo lo recuerdo como uno de los días más hermosos como cantante, más allá de por lo que sea que se haya hablado o pasado, es porque es hermoso reconfirmar que las flores no van a competir entre ellas.
El mundo necesitaría muchas más Karol G, muchas más Greeicy, muchas más Elena Rose, muchas más mujeres que ayuden a brillar a las otras y que no tengan miedo de poderlas ayudar a crecer.
¿Cree que le falta algo a la industria musical para seguir fortaleciendo ese trabajo con las mujeres y entre mujeres?
Nos falta a nosotras como mujeres. Desaprender eso que nos ha entregado la sociedad de que las competencia es entre nosotras. Hay espacio para todas.
Foto:en Instagram. @julianaaa
Por supuesto, a la industria musical le faltan más mujeres en encabezando muchas cosas: lineups, sin ir tan lejos. Incluso más productoras, más ingenieras de sonido, más instrumentistas, más espacio para las mujeres, pero creo que también justamente es no tener miedo de que solo va a haber espacio para una, hay espacio para todas y lo demuestra la industria de Estados Unidos donde hay una Chappell Roan, pero también hay una Ariana, pero hay una Sabrina, pero hay una Olivia Rodrigo, pero hay una Billie Eilish…
Anunció que Juliana en el 2026 no se iba a presentar en las tarimas. Entonces, ¿para cuándo se puede esperar nueva música y qué nos puede adelantar de lo que viene después de PorquE Si Te QuedAs?
La música más honesta, no porque la otra no lo haya sido, pero por lo que les decía, la más personal, la más íntima. Una exploración increíble. En efecto, luego de “La pista”, me despedí de los escenarios grandes por un tiempo porque quiero dedicar toda mi energía, mi corazón, mi cabeza y mi sentir a esta nueva faceta, a explorar, a vivir a escribir, a reencontrar también con esas cosas que no he sido capaz de contar por pudor y ahora quiero hablar desde el lugar más humano que he hablado hasta el día de hoy.
Mar Adentro, por ejemplo, es un álbum muy humano, pero no era algo que me perteneciera, fue una historia que yo quise enaltecer de los habitantes de San Andrés. Esto es la experiencia de Juliana como ser humano.
Vendrán shows, por supuesto, no en el 2026, pero por ahora estaré igual haciendo mi primera gira por Estados Unidos, que me tiene muy feliz después de 5 años, por fin lo estoy logrando. Estar en el Tecate Emblema, uno de los festivales más importantes en México, seguir llevando la música de Juliana por el mundo y lo que es PorquE Si Te QuedAs, que es una canción tremendamente íntima y tiene muchas notas de los artistas que nombré referencia, tremendamente colombiana en su puesta en escena, en el vestuario, en absolutamente todo.
Foto:
¿Qué le han dejado estos 5 años de ser cantante, explorar esos ritmos colombianos y apropiarse de la cultura para resaltarla?
La confirmación de cuál es mi propósito en la vida. Conectar mis raíces mientras muestro una cara de la música que a veces se siente perdida y es la que tiene contenido, la música que tiene historias lindas, la música que cuenta historias, la música que habla que tiene una temática.
A mí me encanta que la lírica y que las letras que se dejen en las canciones sean un manifiesto, sobre todo en estas nuevas generaciones: uno piensa, actúa, ama y se comporta también dependiendo de la música que escucha. Como eres, lo que comes, eres con quien andas, eres la música que escuchas:
El respeto hacia la mujer, hacia el amor, hacia hacer las cosas de corazón, el crecimiento espiritual, la empatía, para mí eso es muy importante y es mi herencia. La confirmación de que yo siempre quiero construir a través de mis canciones.
