El ex director de Protección Civil (PC), Ángel Rangel, considera que la ausencia de liderazgo y de planificación está afectando la atención a las víctimas de los terremotos que sacudieron a Venezuela el miércoles 24 de junio, al tiempo que calificó de “inexplicable” la falta de un mayor despliegue por parte de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).
“La FANB ha estado ausente”, sentenció Rangel, quien desde PC tuvo que hacer frente al deslave que asoló en 1999 a La Guaira, estado que ahora ha sido declarado zona de desastre.
“Eso es inconcebible, porque los militares tienen el recurso humano y los equipos, pero extrañamente eso no ha funcionado porque no hay una unidad de mando que haya previsto qué hacer en casos de desastres”, expuso.
Rangel dice que el régimen chavista “desmontó todas las estructuras y planes que existían para la emergencia, y enfocó a la FANB solo hacia el tema político, para reprimir las manifestaciones y perseguir al ‘enemigo interno’”.
“¿Cómo es posible que ese recurso humano que está en los cuarteles con vehículos y equipos no lo tengas dedicado a responder a la emergencia?”, cuestionó el ingeniero.
El experto advierte “impericia” y la conducción de “un liderazgo sin trayectoria”, señalando que la presidenta encargada Delcy Rodríguez, y los ministros de Interior y Defensa, Diosdado Cabello y Gustavo González López, respectivamente, no han actuado con la coordinación y celeridad que exige un evento de esta magnitud.
Inventando
Rangel sostiene que la “escasa movilización de recursos” confirma que las autoridades venezolanas no cuentan con la orientación necesaria para actuar de forma eficiente.
“No hay una planificación y un comando único para dirigir operaciones, mientras se perciben serias limitaciones para establecer mecanismos de información y comunicación para los ciudadanos”, manifiesta el antiguo jefe de PC.
Apunta que en los últimos 20 años el presupuesto de la Nación ha dedicado partidas para compras militares y policiales, pero no ha brindado la misma importancia a las tareas de protección civil. Indica que bajo el sesgo político de la revolución, “se han identificado amenazas distintas a las que realmente tiene el país”.
Rangel censura la “improvisación” del chavismo. “El sistema nacional de Protección Civil no es una persona, allí se convocan instituciones públicas, privadas, ONG, comunidades, academias, y tienes que construirlo en tiempos de ‘paz’, dando responsabilidades, identificando actores y definiendo planes. Eso no se ha hecho”.
El ex director de PC enfatiza que esa ausencia de planificación y liderazgo puede terminar disminuyendo el alcance que debería tener la participación de los equipos internacionales que están aterrizando en el país para colaborar en las labores de rescate.
“Cuando uno llega al terreno, se pone a la orden de las autoridades locales y a partir de allí comienza la coordinación. Si no tienes un plan, qué respuestas puedes dar. Sinceramente me preocupa que se pierda el apoyo”, alerta.
Rangel comenta que “si el recurso especializado que te envían no lo utilizas organizadamente, pierde eficiencia”, razón por la cual subraya que es fundamental que el trabajo sea dirigido por un ente venezolano que cuente con la mayor capacidad técnica e institucional. “Si no, esas comisiones internacionales harán lo que mejor se les ocurra”.
Para entender el impacto de lo ocurrido, Rangel analiza las condiciones de Venezuela. Ciertamente el doblete sísmico es un hecho poco frecuente y con un gran potencial destructivo, pero además todo esto ocurre en un país que “se encuentra en las peores condiciones de vulnerabilidad social, económica y política”, acota.
“Tenemos 12 años con una profunda emergencia humanitaria, con una crisis en los servicios públicos, donde los ciudadanos se han ido empobreciendo. Esa precariedad también alcanza a las instituciones y con una vulnerabilidad mayor, el impacto se potencia”, explica.
En una Venezuela fracturada, Rangel llama a todas las partes a dejar a un lado sus diferencias y trabajar unidos para socorrer a las víctimas y avanzar hacia la reconstrucción.