Despierta Quisqueya

Adultos mayores que siguen haciendo música

Ya sea que hayan sobrepasado los ochenta o estén próximos a cumplir setenta, artistas con carreras que llevan entre cinco y seis décadas siguen creando, tocando en vivo y desafiando esa idea de que los adultos mayores ya no aportan nada.

El 29 de mayo de 2026 el gran músico inglés —e integrante de esa pequeña banda, que quizás alguien ha escuchado, llamada The Beatles— Paul McCartney, lanzó su disco solista número veinte, The Boys of Dungeon Lane. Un par de semanas después, otros músicos ingleses, The Rolling Stones, lanzaron su disco de estudio número veinticinco, Foreign Tongues. McCartney tiene 84 años, y las dos cabezas y corazones de los Stones, Mick Jagger y Keith Richards, tienen 82.

¿En algún momento alguien pensó que esos jovencitos que cambiaron la música universal y horrorizaron a padres y madres en los años sesenta iban a seguir haciendo discos a los ochenta años? Pues ni ellos lo pensaron. En 1964, en una de sus entrevistas tempranas, John Lennon dejó en claro que, si tenían suerte, durarían diez años. Bueno, tuvieron suerte y mucha. Veinte años después, en 1984, ya en sus cuarenta, en una conversación con Barbara Frum, de la Canadian Broadcasting Corporation, McCartney aclaró lo que ya era obvio para él: “El dinero ya no es lo que me motiva. La verdad es que sigo disfrutando hacerlo hoy tanto como siempre. Pero lo que estoy entendiendo es que hay que sobrevivir, que hay que aguantar (…) Con el fin de The Beatles, mucha gente decía: ‘Bueno, ya lo has logrado’. No hay problema, solo descansa por el resto de tu vida. (La música) Es simplemente algo que sé hacer. Me siento cómodo con ello. Pienso en un carpintero que se jubila; eso no significa que deje de amar la madera”.

Hoy Paul sigue componiendo, haciendo discos que miran al pasado, como The Boys of Dungeon Lane está plagado de recuerdos de su vida como adolescente en Liverpool. Y lo hace a pesar de tener una fortuna estimada en 1200 millones de dólares. Entonces no es por dinero. Es porque es inevitable.

En 2023, durante una entrevista promocional del disco Hackney Diamonds, que los Stones lanzaron ese año, Keith Richards no dejó de hablar del futuro, como lo hizo para Yahoo News. “Siempre habrá un nuevo disco hasta que nos caigamos de cansancio. Podemos descansar un rato, pero estamos metidos en esto de lleno. Esto es lo que hacemos, tenemos que llevar a los Rolling Stones hasta el final”. Cuando dijo esto, el guitarrista tenía ochenta años. Además, entre él y Jagger suman una fortuna estimada en mil millones de dólares.

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Los Rolling Stones siguen siendo los reyes del rock and roll luego de 64 años. Fotografia: ® ALAMY PHOTO STOCK.

Al momento de escribir esta nota, existe la posibilidad de que McCartney anuncie una nueva gira para 2026, aunque no ha sido confirmada todavía. En mayo pasado Richards señaló que no habrá tour de los Stones este año, pero no se lo descarta para 2027.

Forever young

McCartney y los Stones no son los únicos casos, pero sí los más emblemáticos. No solo por la actividad que mantienen o porque son capaces de seguir componiendo obra que todavía resuena; sino porque han entendido que la permanencia tiene que ver con saber con quién colaborar y con mantener su cuerpo en el mejor estado posible. Es un tema de resistencia, de estar en el presente.

Resistir desde el estado físico con una rutina de ejercicios a la medida es uno de los pilares de esta presencia. Hasta hace un par de años, Mick Jagger podía jactarse de aguantar un show de casi dos horas, cantando y sin dejar de mover su cintura a la vez. Pero también está la selección de colaboradores como, por ejemplo, el productor Andrew Watt, de 35 años, que parece estar en la cruzada de volver actual el sonido de roqueros que podrían ser sus padres y abuelos. Watt ha producido los nuevos trabajos de los Rolling Stones y McCartney, así como discos de Pearl Jam y Ozzy Osbourne. El camino es hacer sonar las canciones con el sonido de hoy, sin perder identidad.

Pero estos no son los únicos nombres en la lista. Bruce Springsteen cumplirá 77 años en septiembre de 2026 y está activo como nunca. Es más, si hay una característica que impresiona sobre su trabajo —más allá de su veintena de discos de estudio— es que sus conciertos suelen ser largos, de más de dos horas y media. El más extenso lo dio en Helsinki, en 2012, duró poco más de cuatro horas, cuando él estaba en sus sesenta.

De marzo a mayo de 2026 decidió salir de gira con su banda, la E Street Band, compuesta por músicos contemporáneos y hacer veinte shows en los que, en promedio, sonaron veintisiete canciones por noche. En 2024, en una intervención en el show de Graham Norton, Springsteen dijo que hacerlos tan largos es un acto de “psicosis” y que “apunta siempre para las tres horas”, pero que a veces se alargan.

Años antes trató de reducir la relevancia a este despliegue de fuerza en una entrevista en el programa de Charlie Rose, diciendo que esos tiempos de shows sucedían en los bares en los que ellos tocaban, solo que la E Street Band toca en estadios. Al final, la idea es que esta sea “una experiencia que no se la sienta casual, sino que sea llevada hasta el límite”.

No se trata únicamente de un tema de resistencia física. Springsteen sigue en el sendero de lucha y rebelión que ha marcado su trayectoria. Su última gira, Land of Hope and Dreams American Tour, refleja esa postura, con un eslogan que va en directo enfrentamiento con Donald Trump: “No kings”. Durante sus shows, el Jefe ha expresado críticas hacia el presidente y hacia figuras como Elon Musk. Así que no, la edad no ha calmado a Bruce.

Quien no se ha calmado tampoco, afortunadamente, es Madonna Louise Ciccone, quien en agosto cumplirá 68 años. En julio lanzó su más reciente disco, el número quince de su carrera, Confessions II, que es una secuela de su disco de 2005, Confessions on a Dance Floor. En otras palabras Madonna retorna a las pistas de baile, algo que no debería sorprender a nadie. Lo que sí llama la atención es la necesidad de hacer giras durante los últimos veinticinco años. De las doce giras que ha hecho, ocho de ellas las ha realizado de 2001 en adelante. Aunque todavía no hay confirmación de un nuevo tour, lo más seguro es que vuelva a emprender un recorrido mundial.

Exigir juventud

Bruce Springstee cargó con todo contra Trump en su concierto Land of Hope & Dreams. Fotografía: ® FACEBOOK BRUCE SPRINGSTEEN.

A Madonna se la ha criticado y mucho. Más que a sus colegas hombres. Durante su última gira, The Celebration Tour que, como su nombre lo indica, fue un repaso por sus cuarenta años de carrera, a Madonna le pasó de todo. Fue demandada por fanáticos por el retraso de casi dos horas para iniciar los conciertos y hasta terminó en terapia intensiva por una infección bacteriana que retrasó tres meses el cronograma de la gira.

Sin embargo, lo que más llamó la atención fue que, pese a que ella no dejó de bailar ni hacer coreografías en esos shows, sus movimientos eran más cuidados y se evidenciaba la protección que le brindaba su equipo de bailarines. Esto fue señalado por un grupo de personas que cuestionaron que una mujer de su edad continuara haciendo lo que ella hace.

Existe una constante en reclamar públicamente que haya artistas que siguieron girando a pesar de su estado de salud, como Chuck Berry que siguió tocando hasta poco antes de morir, a los 88 años, en 2014, cuando no podía casi cantar o tocar la guitarra. Sin embargo, Madonna todavía tiene el estado físico para hacerlo y por eso sigue haciendo lo que siempre hizo: un pop magnífico enfocado en el baile. No es un tema de edad, es un asunto de consistencia.

Y así como Paul McCartney ya no tiene la voz de hace quince años y cada vez que canta se la siente quebrada y temblorosa, Madonna continúa bailando, pero con algo más de recaudo. Nada más. No es como ver a Frankie Valli, a sus 92 años, cantando sobre un escenario, donde parece que se va a morir en cualquier segundo —por lo mal que se ve— y da la impresión de que ni siquiera está cantando, sino que hace playback.

David Lee Roth. Fotografía: ® ALAMY PHOTO STOCK.

Ni como ver y escuchar a un David Lee Roth, primer vocalista de Van Halen, la legendaria banda estadounidense de hard rock, cantando sin llegar a tono y moviéndose con lentitud sobre el escenario, a sus 71 años. Madonna, en su gira anterior, demostró que puede cantar en vivo sin renunciar al baile y, a mediados de abril, se subió al escenario en Coachella junto a Sabrina Carpenter para interpretar su éxito “Vogue” ante un público, nacido en el siglo XXI, que no dejó de gritar con rabia cuando la vio en escena.

Eso tiene un significado y tiene que ver con la permanencia, con la capacidad de vivir el presente. No con el sentido de no envejecer, sino con tener la conciencia de que se puede envejecer bajo los propios términos, sobre todo los artísticos.

No se trata de competir contra los más jóvenes ni de querer tener menos edad a la fuerza. Tampoco hay necesidad de repetir un éxito de hace cuatro o cinco décadas. Se trata de estar aquí y ahora, y hacer lo que más se ama: crear canciones que no tengan que competir con el pasado ni que deban tener millones de reproducciones en Spotify. Es simplemente continuar haciendo lo que han hecho por años.

Seguir siendo Bob Dylan y continuar dando conciertos a los 85 años, con una voz que nunca tuvo que ser mejor; o seguir siendo Willie Nelson y subirse a los escenarios con 93 años para maravillar al público que asiste con la conciencia de estar frente a una leyenda, quizás por última vez.


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