Despierta Quisqueya

Salud Pública y la Carga Global por Enfermedad

El estudio de la Carga Global de Enfermedad (Global Burden of Disease o GBD, por sus siglas en inglés) es el esfuerzo científico más robusto del mundo para medir qué nos enferma y de qué morimos.  Dirigido por el Instituto para la Métrica y la Evaluación de la Salud (IHME) de la Universidad de Washington, se ha consolidado como el mayor programa de investigación epidemiológica a nivel mundial.

En lugar de limitarse a contar cuántas personas fallecen, este sistema mide el impacto real de las enfermedades, las lesiones y los factores de riesgo en la vida diaria de las personas, desglosado por país, edad y género a lo largo del tiempo.

Al organizarse con base en métricas multidimensionales, el GBD deja atrás las tradicionales y limitadas “tasas de mortalidad”, partiendo del hecho de que la muerte no cuenta la historia completa de la salud pública. Por ejemplo, la depresión casi nunca mata directamente, pero incapacita a millones de personas durante décadas; por el contrario, un infarto fulminante  interrumpe la vida de inmediato. ¿Cómo comparar el impacto de ambos eventos?

Para solucionar este dilema, el GBD creó una unidad de medida estandarizada: los  AVAD (Años de Vida Ajustados por Discapacidad). Los AVAD se calculan sumando dos componentes matemáticos claros:

-Los Años de Vida Perdidos por Muerte Prematura (AVP): Miden el tiempo que una persona debió haber vivido si no hubiera fallecido antes de tiempo, tomando como referencia una esperanza de vida real. Por ejemplo, si la esperanza  de vida para los hombres en el país es de 72 años y un joven fallece en un accidente de tránsito a los 22, se han perdido 50 años de vida.

Los Años Vividos con Discapacidad (AVD): Miden el tiempo que una persona pasa viviendo con una salud mermada por culpa de una enfermedad, secuela o lesión, ponderando la gravedad de dicha  condición. Por  ejemplo: Si  alguien vive con diabetes severa durante 10 años, el modelo calcula a cuántos años de salud perfecta equivalen esos 10 años de limitación (estimando, por caso, que equivaldría  a perder 3 años de vida completamente saludable).

Este enfoque permite a los gobiernos visibilizar patologías ocultas  pero devastadoras, como la pérdida de audición, la ansiedad o el dolor de espalda crónico, que no siempre son letales, pero destruyen la productividad y la calidad de vida. De igual manera, el modelo identifica con precisión  matemática cuáles son los verdaderos factores de riesgo detrás de los diagnósticos, determinando cuántas muertes y discapacidades son atribuibles a la hipertensión, al tabaquismo o a una  mala alimentación.

Con esta radiografía, los Estado pueden optimizar la inversión pública. Si un ministro de salud detecta que el 30% de la carga de enfermedad de su país se debe a la diabetes y al sedentarismo, sabrá con certeza que el  presupuesto  debe orientarse prioritariamente hacia  la prevención y la atención primaria.

El Contexto Local: La Transición Epidemiológica en República Dominicana

Según se desprende en el estudio GBD, el panorama para nuestro país evidencia una transición epidemiológica acelerada.  En los últimos 20 años, el perfil de salud nacional ha migrado drásticamente de un dominio de enfermedades transmisibles y materno-infantiles hacia una abrumadora prevalencia de Enfermedades No Transmisibles (ENT) y causas externas, como los siniestros viales.

El comportamiento estadístico del país consolida la siguiente realidad:

-Para el año 2000, el panorama estaba fragmentado (Datos de la Oficina Panamericana de la Salud OPS): Las enfermedades no transmisibles (crónicas) representaban el 51.5% de la carga; las transmisibles y maternos infantiles el 34.9%; y las causas externas el 13.6%.

-En la actualidad (datos del GBD): Las enfermedades no transmisibles se han disparado hasta acaparar el 79.6% de la carga total de enfermedad, reduciendo las transmisibles a  apenas un 12.6%.

Cuando se desglosan las principales causas de pérdida de salud y muerte prematura en el país -es decir, lo que nos roba Años de Vida Saludable (AVAD)-, los datos  muestran una marcada diferencia de género:

En mujeres:

1-Cardiopatía isquémica (infartos y problemas coronarios).

2-Complicaciones por parto prematuro.

3-Depresion Mayor (la salud mental lidera significativamente la carga)

4-Diabetes mellitus (prevalencia adulta  superior al 10%)

5-Trastornos de Ansiedad (refuerza la crisis de salud mental)

En Hombres:

1-Cardiopatía isquémica.

2-Accidentes de tránsito (causa externa crítica)

3-Complicaciones por parto prematuro.

4-Infecciones respiratorias bajas.

5-Diabetes mellitus.

Alertas críticas del Perfil Dominicano:

-La crisis silenciosa de la salud mental: Entre los países de Centroamérica y el Caribe, república Dominicana registra la mayor tasa de AVAD por trastornos mentales por cada 100,000 personas. La ansiedad y la depresión se han convertido en los principales componentes de la discapacidad vivida en el día a día por los dominicanos, un factor que en repetidas ocasiones hemos señalado en escritos anteriores, como históricamente subestimado en los presupuestos  de salud.

-Siniestralidad vial alarmante: Si bien es una causa externa, impacta de manera aterradora en la sociedad y en el sistema sanitario. El país arrastra una de las tasas de mortalidad por accidentes de tránsito más elevadas de la región de las Américas (estimada cerca de 43 muertes por cada 100,000 habitantes, concentrada drásticamente en usuarios de motocicletas). Esto genera un pico masivo de Años de Vida Perdidos (AVP) en hombres jóvenes en edad productiva.

-Barreras económicas y determinantes sociales: Los analistas del sistema de salud argumentan que, aunque el país ha experimentado crecimiento económico, la carga de enfermedad se ve agravada por la desigualdad social. El gasto de bolsillo en salud sigue rondando el 23.5% del gasto total. Lo que significa que las familias vulnerables absorben directamente el costo de estas enfermedades crónicas, perpetuando barreras de acceso al diagnóstico oportuno.

El perfil de la Carga Global de Enfermedades demuestra de manera irrefutable que el país ya  no padece principalmente de “enfermedades de la pobreza” (infecciosas), sino de “enfermedades del desarrollo y la urbanización” (cardiovasculares, diabetes, salud mental y traumas viales). El desafío  urgente del sistema radica en migrar de un modelo puramente curativo hacia estrategias agresivas de prevención y atención primaria para contener esta insostenible carga financiera y social.






Angel Almánzar

Trabaja Salud Mental

Trabaja Salud Mental. Pasado presidente de la Sociedad de Psiquiatría y pasado director de Salud Mental.

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