Andy Burnham se encamina a convertirse en el próximo primer ministro del Reino Unido tras asegurar el jueves el respaldo mayoritario de los legisladores laboristas, cuando se abrió formalmente el proceso de nominaciones para reemplazar a Keir Starmer.
El exalcalde del Gran Mánchester reunió el apoyo de 322 de los 403 diputados laboristas. Esa cifra supera el umbral de 81 avales necesarios para postularse y deja sin espacio a cualquier otro aspirante.
Durante toda la jornada, los diputados subieron en fila por una estrecha escalera hacia las oficinas del Grupo Parlamentario Laborista en Westminster para estampar su firma. El último rival posible, el exministro de Defensa Al Carns, se había descartado el miércoles. “Meses de política interna laborista no es lo que el país necesita ahora mismo. Andy Burnham se ha ganado esto”, señaló en un comunicado.
Las nominaciones permanecen abiertas hasta el 16 de julio. Al día siguiente, Burnham sería proclamado líder en una conferencia especial y asumiría como primer ministro el 20 de julio, tras una reunión con el rey Carlos III. La democracia parlamentaria británica permite cambiar de jefe de gobierno sin convocar elecciones generales; la próxima cita nacional no está prevista hasta 2029.
Starmer anunció su renuncia el mes pasado tras dos años de gestión que erosionaron su respaldo interno, y avaló públicamente a su probable sucesor. Al ser consultado por periodistas sobre si este sería un buen primer ministro, respondió: “Sí, lo creo”.
Ambos tienen una trayectoria compartida que se remonta a 2015, cuando colaboraron en el proyecto de ley de Poderes de Investigación. Desde 2024 trabajaron juntos en el proyecto Northern Powerhouse Rail, al que Starmer describió como “un ejemplo de descentralización en su máxima expresión”.
Burnham pasó casi una década al frente del Gran Mánchester antes de regresar a la Cámara de los Comunes al ganar una elección especial por Makerfield. Su propuesta central, el “manchesterismo”, apunta a revertir casi dos décadas de bajo crecimiento desde la crisis financiera de 2008 combinando inversión pública y privada en transporte, vivienda e infraestructura. Afrontará, no obstante, los mismos desafíos estructurales que el actual gobierno: una economía lenta, sistemas de salud, protección social bajo tensión y una fuerte presión sobre el costo de vida.
En un artículo publicado en The Times de Londres, se comprometió a mantener el “compromiso del gobierno con la OTAN y con el disuasivo nuclear del Reino Unido”, a sostener el respaldo a Ucrania y a estrechar vínculos con la Unión Europea. Confirmó además que el asesor de seguridad nacional Jonathan Powell continuará en su cargo. Los fondos de defensa, añadió, deberían canalizarse hacia empresas británicas y atracción de capital extranjero.
Sobre el conflicto en Medio Oriente, señaló que el Partido Laborista “no lo hizo bien” al inicio de la guerra de Israel contra Hamas y calificó de “demasiado lenta” la posición de Londres para pedir un alto el fuego. Condenó los ataques del 7 de octubre de 2023, que dejaron alrededor de 1.200 muertos en el sur de Israel y 251 rehenes.
El enfrentamiento ha causado 73.110 palestinos muertos según el Ministerio de Salud de Gaza, cifra considerada fiable por agencias de la ONU y expertos independientes. Burnham anunció que su gobierno evaluará sanciones adicionales y medidas para prohibir el comercio con asentamientos ilegales.
(Con información de AP y DPA)