DUBÁI, Emiratos Árabes Unidos (AP) — La ofensiva aérea encabezada por Estados Unidos contra los rebeldes hutíes de Yemen por sus ataques contra la navegación en el Mar Rojo volvió a centrar el viernes la atención internacional en la guerra que desde hace años asola la nación más pobre del mundo árabe, mientras continúan las amenazas al transporte marítimo en todo Oriente Medio.
De madrugada, los bombardeos iluminaron el cielo en varios lugares controlados por los rebeldes respaldados por Irán. Arabia Saudí trató de distanciarse rápidamente de los ataques en un intento de mantener una delicada distensión con Irán y un alto el fuego en la guerra en Yemen, de donde espera retirarse por fin.
La ofensiva dejó al menos cinco muertos y seis heridos, dijeron los hutíes, que no ofrecieron más detalles acerca de lo ocurrido.
El ataque amenazaba también con provocar un conflicto regional por la guerra de Israel contra Hamás en la Franja de Gaza, que tanto el gobierno estadounidense como sus aliados llevan semanas tratando de calmar.
Por su parte, la Armada de Estados Unidos reconoció un ataque ocurrido días antes contra un buque en los confines del océano Índico — que podría indicar la disposición de Irán a atacar embarcaciones dentro de una campaña marítima más amplia por el conflicto entre Israel y Hamás. Además, Teherán incautó el jueves un petrolero implicado en una crisis previa con Washington, que en su día confiscó su carga: crudo iraní afectado por las sanciones internacionales al programa nuclear de la República Islámica.
Aunque por el momento se desconocía la magnitud de los daños causados por la ofensiva estadounidense, los hutíes dijeron que al menos cinco lugares, incluyendo aeródromos, habían sido atacados. Reino Unido dijo que sus ataques alcanzaron un emplazamiento en Bani utilizado supuestamente por los rebeldes para disparar drones, y un aeródromo en Abbus desde el que se habrían lanzado misiles y aviones no tripulados.
Hussein al-Ezzi, un funcionario hutí de su Ministerio de Exteriores, reconoció “un ataque masivo con barcos, submarinos y aviones de guerra estadounidenses y británicos”.
“Estados Unidos y Reino Unido tendrán que prepararse sin duda para pagar un alto precio y sufrir las nefastas consecuencias de esta flagrante agresión”, escribió al-Ezzi en internet.
El principal negociador y vocero de los rebeldes, Mohammed Abdul-Salam, indicó que Washington y Londres “cometieron una estupidez con esta agresión traicionera”.
“Se equivocan si piensan que disuadirán a Yemen de apoyar a Palestina y Gaza”, dijo en un mensaje en internet, apuntando que los ataques hutíes “seguirán afectando a los barcos israelíes o a los que se dirigen a puertos en la Palestina ocupada”.
Desde el inicio de los ataques en noviembre, los hutíes han alcanzado buques con una vinculación escasa o dudosa con Israel, alterando la navegación en una ruta clave para el comercio mundial.
El portavoz militar de los rebeldes, el general de brigada Yahya Saree, indicó en un mensaje gravado que se registraron 73 ataques en cinco regiones de Yemen bajo su control, en los que fallecieron cinco personas y otras seis resultaron heridas, pero no ofreció más información.
“El enemigo estadounidense y británico es plenamente responsable de su agresión criminal contra nuestro pueblo yemení, que no quedará sin respuesta ni castigo”, afirmó Saree.
En Saada, el feudo hutí en el noroeste de Yemen, cientos de personas participaron en una protesta el viernes en la que, por momentos, se coreó el lema de los rebeldes: “Dios es grande; muerte a Estados Unidos; malditos sean los judíos; victoria para el islam”.
Yemen ha sido objetivo de acciones militares de Estados Unidos durante los gobiernos de sus últimos cuatro presidentes. Bajo el mandato de George W. Bush se inició una campaña de ataques con aviones no tripulados contra la filial local de Al Qaeda, una iniciativa que ha continuado durante el de Joe Biden. Por otra parte, Washington ha realizado incursiones y otras operaciones militares en medio del conflicto armado en curso en el país.
Esa guerra comenzó cuando los hutíes entraron en la capital, Saná, en 2014. Una coalición liderada por Arabia Saudí, en la que estaba Emiratos Árabes Unidos, lanzó una campaña para respaldar al gobierno yemení en el exilio en 2015, que transformó el conflicto en una confrontación regional ya que Irán proporciona armas y otra ayuda a los rebeldes.

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