Internacional
Bedran Chiya Kurd ha negociado con los gobiernos occidentales la deportación de militantes del EI
Gina Tosas
Barcelona
Bedran Chiya Kurd (Afrín, 1979) es el representante ante la comunidad internacional de la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria (Aanes), la zona de mayoría kurda con un autogobierno de facto conocida como Rojava. El político kurdo visitó recientemente Barcelona invitado por el Govern, en un momento de gran dificultad para su entidad. Bajo constantes ataques turcos –él no usa móvil en Siria para evitar que lo mate un dron–, sus fuerzas tratan también de frenar el resurgimiento del Estado Islámico (EI). La Aanes, que tiene detenidos a más de 9.000 combatientes yihadistas de todo el mundo, además de 52.400 mujeres y niños, se propone juzgarlos ante las trabas de los gobiernos extranjeros para repatriar a sus ciudadanos.
¿Es Turquía la mayor amenaza para la Aanes?
Es la mayor amenaza estratégica. Le siguen el terrorismo del EI y el régimen sirio, que no reconoce a la Aanes como administración y tampoco hay perspectivas de negociación. Turquía es una amenaza para todo el pueblo kurdo, porque apoya a todos los que nos amenazan, como hizo con el EI y otros grupos terroristas.
¿Continúan los ataques turcos sobre su territorio?
Del 5 al 10 de octubre hubo una operación aérea contra nuestra infraestructura y contra objetivos civiles. Pero los ataques no han parado. Con la guerra de Gaza, Turquía ha aumentado sus ataques aprovechando que la atención mediática y de la opinión pública mundial está concentrada ahí.
¿Cuáles son las consecuencias de los ataques turcos?
Han destruido estaciones de agua, centrales eléctricas, campos de petróleo, colegios y hospitales. El 50% de nuestro presupuesto, que depende del petróleo, está dañado. Más de cinco millones de habitantes se han visto afectados por cortes de electricidad y agua. Estimamos las pérdidas en 1.270 millones de dólares. No podemos hacerles frente solos.
¿Temen que Turquía intente una nueva invasión terrestre?
De momento, no. Erdogan necesita el permiso de Rusia y de EE.UU., está negociando pero todavía no tiene luz verde.
La administración Trump retiró parte de sus tropas de Siria. ¿Les ha dado Joe Biden garantías que si Turquía intensifica los ataques les va a defender?
EE.UU. nos ha prometido que seguirán en la zona y que apoyará nuestras fuerzas, pero solo para seguir en la lucha contra el EI. Pero no sabemos qué pasará cuando acabe la legislatura de Biden.
¿Qué consecuencias ha tenido en la zona la guerra de Gaza, más allá de los ataques turcos?
Siria es uno de los países más afectados, porque los amigos de Hamas, como Hizbulah o Irán, están presentes. Grupos islamistas vinculados a Teherán han aumentado sus ataques contra las bases de la coalición internacional en nuestra zona y también contra nuestras fuerzas [Fuerzas Democráticas Sirias o FDS]. Estos ataques lógicamente debilitan la guerra contra el yihadismo.
¿Cómo de fuerte ve a Bashar el Asad? Es un régimen con el que tendrán que entenderse.
La solución para el conflicto tiene que salir de dentro de Siria y tiene que ser democrática, que todos los actores, sean la oposición, nuestra administración o los afines al régimen, acepten esta solución. Después de 12 años de guerra, el régimen es débil: hay problemas económicos y políticos. Nunca volverá a ser el régimen que fue antes de la guerra, por mucho que El Asad así lo piense. Ha habido muchos intentos de negociaciones entre la Aanes y el régimen, pero han sido en vano.
Los ataques perpetrados por el EI a las prisiones de Hasakeh y Raqa demostraron que el grupo yihadista aún permanece activo. ¿Está regresando?
Los ataques turcos del 2019, cuando ocupó las ciudades de Tel Abyad y Seri Kani [en árabe Ras al Ain], y también los ataques diarios contra nuestro territorio han sentado la base para que el EI aumente sus ataques en la zona. Estamos viendo un resurgimiento de sus células.
¿Cuántos combatientes hay?
No lo sabemos del cierto. Hay ataques suicidas en Deir Ezzor, Raqa y Hasakeh. Desde enero del 2023 ha habido 112 operaciones antiterroristas de las FDS y la coalición internacional. En ellas, 348 combatientes del EI fueron detenidos, frente a los 256 arrestados en el 2022, lo que indica un aumento.
En junio usted dijo que pronto empezarían los juicios de los prisioneros del EI.
La decisión es exclusivamente nuestra. Como los gobiernos occidentales no quieren su retorno, tenemos que hacer algo con ellos. Llevan cinco años en nuestras prisiones y las víctimas merecen que sean juzgados. Son de diferentes nacionalidades, pero la comunidad internacional no ha hecho nada y nos ha dejado esta carga inmensa.
Cuando se fundó Rojava, en el 2012, parecía un buen momento para la causa kurda, también en Irak. La situación hoy es mucho menos halagüeña. ¿Qué lecciones extrae?
Los regímenes que nos atacan tienen sus problemas internos, incluso más graves que la causa kurda. Yo diría que la situación ahora para los kurdos es mejor que hace diez años porque nuestra causa es ya internacional. Todo el mundo sabe quiénes son los kurdos, qué quieren y qué necesitan.
¿Las discordias de los últimos años entre los kurdos acaban con la idea de un Kurdistán unido?
Ahora mismo hay partidos políticos con distintas ideologías en las cuatro partes del Kurdistán. Nosotros intentamos siempre superar los problemas internos que tenemos con otros partidos kurdos para conseguir nuestro objetivo común. Es sano que haya diferentes ideologías y colores políticos. Dicho esto, tiene que haber una solución para la causa kurda dentro de la frontera de cada Estado, de Irak, Turquía, Irán y Siria. Y una constitución democrática que garantice las libertades y derechos del pueblo kurdo.
El Parlament de Catalunya es la única institución en el mundo que reconoció la Aanes, en el 2021. Fue “un paso histórico” para el pueblo kurdo, afirma Chiya Kurd. Durante su visita a Barcelona, el político kurdo fue recibido por el president de la Generalitat, Pere Aragonès. La reunión “muestra la amistad y la buena relación que hay entre el pueblo kurdo y catalán”, asegura. “Entre ambos pueblos hay elementos comunes: el sufrimiento durante su historia y una misma lucha por la libertad y por el reconocimiento de nuestros derechos. Esta relación especial es la que tiene que haber entre todos los pueblos del mundo que luchan por la libertad”, añade.
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