Barrieron a los Nets, 4-0, pero va a ser otra cosa contra los Bucks. Ahí hay pocas dudas: hablamos del actual campeón, un conjunto con artes suficientes como para vencer dificultades importantes. Los de Ime Udoka van a tener que pasar esta asignatura con nota para seguir en el curso. En el primer pase contra los Bucks ha llegado la primera derrota en los playoffs. Un control casi absoluto de las dos estrellas de los locales, porque este choque se disputaba en el TD Garden, produjo un cortocircuito que no se llegó a arreglar en toda la tarde. Mal Tatum (6/18) y aún peor Brown (4/13) para combinarlo con un Marcus Smart, rey de la defensa en la NBA, al que se le salió el hombro en la primera parte y quedó medio cojo en una caída de la segunda.

Los Bucks supieron medir sus esfuerzos y, en una noche tampoco excesivamente acertada al tiro de Giannis Antetokounmpo, ejercer un dominio de los que deja petrificado. Con naturalidad, poniendo en valor a muchos de sus integrantes y no sólo a unos pocos, salen del primer envite con una victoria que supone también el factor-cancha.

Marcador final de 89-101, pero con la sensación de que no peligró en casi ningún momento de la segunda mitad. Tiene especial mérito para Milwaukee Bucks si añadimos la variante de Khris Middleton, que por lesión no estará en toda esta segunda ronda de los playoffs. El no tener a uno de sus referentes en ataque hizo que se centraran, quizá por asegurar, en contener en su aro al rival. Vaya si lo consiguieron. 46 puntos en contra entre los dos primeros cuartos y sólo 19 concedidos en el último, cuando definitivamente cerraron la puerta a los célticos. Brad Stevens, ahora jefe de la parcela deportiva, no quiso ni ver el final en una imagen que captaron las cámaras de televisión y que habla de un resultado más allá del numérico: los Bucks no son los Nets, ahora su equipo tiene un rival a la altura, y la primera derrota después de una buena racha siempre va a raspar el corazón del que recibe tal zarandeo.

El tercer cuarto fue un intento de remontada. Los Celtics salieron de nuevo con Smart, que se vio agarrado por su propia sombra en lo que era sólo una aproximación del jugador que fue un cerrojo ante los Nets, y Tatum y Brown no ayudaban. Horford, obligando a fallar a Anteto en varias bandejas de las clásicas con el instinto que le caracteriza cumpla los años que cumpla, era la mejor respuesta. Y los Bucks pasaron un pequeño mal trago. Duró poco. Portis sacó algún tiro, Matthews era una roca en los dos lados de la cancha, Holiday era omnipresente y ahí estaban. La diferencia no bajó lo suficiente, tampoco mejoraron los jugadores locales y la distancia de nuevo creció. Giannis, prefiriendo la defensa y los pases, hizo olvidar su carta de lanzamientos con una jugada de fantasía: pasos para apoyar la carrera, balón alto al tablero, rebote a sí mismo y mate a dos manos. Porque se nota quién tiene el mango de la sartén, al menos en estos momentos. No está Middleton, están los demás y los verdes no se van a poder valer de su afamado orgullo -únicamente- para ganar.

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