Esto no es la temporada regular. Esto no es una eliminatoria menor. Aquí Luka Doncic va a tener que sacar todo lo que tiene y algo más, ya que los Suns le han mostrado el camino que va a tener que seguir en sus partidos contra ellos y es escabroso a más no poder. En la primera toma de contacto no le tocaron las dudosas ares de Jae Crowder, sólo tuvo que bailar con el segundo mejor defensor del curso: Mikal Bridges. Tiró de ingenio en algunas acciones, de su cada vez menos sorprendente inercia en las penetraciones y fue haciendo un acopio de puntos y más puntos.

45 en total. Su récord en playoffs lo logró el año pasado, en el 7º contra los Clippers en el que se fue a casa, y fueron 46, y la sensación de impotencia fue parecida. 15/30 en tiros de campo y 11/14 en tiros libres. Sumó 12 rebotes y 8 asistencias porque tuvo que controlar varias facetas. Precisamente todo esto que se ha repasado es un mal, ésta no es la fórmula ganadora ante un conjunto como el de Arizona. Le faltó ayuda. La defensa flaqueó en la primera mitad y en la segunda se notó el cansancio del esloveno, que sólo engordó la cifra al final, por la necesidad imperiosa de que él hiciera más magia de la que la varita le permite.

Será una tarea durísima la de igualar el nivel de los Suns y poder rascar alguna victoria, no debe parecer tampoco algo no conocido dado que hablamos del mejor equipo de la campaña. Pero sí se han visto algunas fallas en la estructura de Monty Williams: muy mala racha con Payne en la pista como base, en el descanso de un imperial que volvió haciendo mucho daño, y nula comunicación para sostener las salidas de Kleber al triple o los quintetos sin pívot de Kidd. Sobre eso sí puede ir trabajando el equipo texano para intentar asaltar el FootPrint Center el miércoles.

19 puntos de Kleber, con cinco triples, y superviviente de una caída feísima por la que el pabellón se quedó mudo. Eso sí ayudó. Los puntos estériles de Brunson, lastrado por las faltas cometidas y arriesgando sólo al final, y el poco acierto de Bullock, Dinwiddie o Finney-Smith ya no valieron tanto. Doncic estaba muy solo e incluso se quedó sin gasolina en la segunda mitad, en la que estuvo más fallón como dicta la lógica. Pero vaya números. En la combinación de puntos, rebotes y asistencias en partidos de playoffs, hoy con 65, promedia un 51,4 que le coloca ya como el mejor por delante de Wilt Chamberlain. Flipante, por poner un adjetivo.

Los Suns comenzaron arrasando y los Mavs van a un ritmo más bajo. Necesitaron cambiar alguna pieza y ralentizar todo para ir entrando poco a poco. Fue con Kleber y tres triples casi seguidos con los que desarmó la defensa pretoriana de los locales. Ahí les entró una pequeña duda. Ayton era una de las claves claras de la eliminatoria en la previa por no tener delante a un pívot de igual a igual, el alemán es más bajito y domina más fuera que dentro. Dallas ganó enteros con puntos pero para nada llegó a la altura de Phoenix en el primer cuarto. La defensa era lo que también fallaba. Phoenix es una máquina engrasada en la que cualquier arista te deja la cara como un colador.

Con los suplentes se trató de igualar el nivel. Doncic iba a seguir en la pista porque era Brunson el que no estaba. Tres faltas estando aún en el segundo cuarto condenaron a otro de los anotadores de referencia de Dallas. Luka lo tenía que hacer casi solo. Castigaron la dirección de Payne, poco acertado en sus decisiones, y obligaron a Williams a poner en el campo a Chris Paul a la mayor brevedad. Y es un metrónomo el hombre. El ritmo volvió a sus venas tras pasar por el banquillo y con él los Suns se pusieron de nuevo a funcionar.

Los Mavs perdieron pie casi completamente en el tercer cuarto. Dinwiddie era inexistente, Brunson apareció sólo un par de veces y no había respuesta interior. Doncic, forzado a tirar de todo truco que le viniera a la mente para ir hacia canasta o doblar balones al verse bien defendido, comenzó a bajar claramente su rendimiento. Ahí agarraron los Suns, con Ayton, Johnson, muy poco Booker y un dictatorial Paul, una ventaja que luego se extendió a casi veinte. En un final extraño en el que los locales se durmieron Doncic maquilló y Dallas se llegó a poner a cinco, sin más problema que el paso del último minuto para dar carpetazo a esta noche.

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