Hay tantos refranes sobre la vejez, que podríamos elegir más de uno para reivindicar a cada jugador que de cuando en cuando demuestra en la NBA que la edad no siempre es sinónimo de decrepitud. Lo de LeBron James ya lo sabíamos, lo de Chris Paul lo hemos vivido y así con un sinfín de grandes leyendas que han escrito su currículum, también en parte, alargando su carrera. Sin embargo, en esa segunda fila de la mejor Liga del mundo se sitúan también una pequeña burguesía que es en realidad muy grande y a la que pertenece un hombre al que se creía ya lejos de su mejor nivel, sin posibilidades de competir entre los grandes y volver a ser diferencial en una pista de baloncesto. Una forma más de equivocarnos como otra cualquiera, ya que perro viejo nunca muere. O, dicho de otra manera: los perros viejos no tienen dientes, pero sí colmillos. Y esos colmillos los ha enseñado hoy Al Horford.

Robert Williams fue baja para el cuarto partido al resentirse de su recientemente operada rodilla izquierda, en la que tenía cierto dolor, y Horford volvió a ser el responsable de la zona de los Celtics, que venían de una muy ajustada derrota en el tercer partido y con un partido que para ellos era un matchs ball. Un 3-1 o 2-2; la diferencia es abismal para cualquiera que haya jugado una serie de playoffs. Y para los que no, también. Horford respondió a la titularidad, a menos de un mes de cumplir 36 años, con una soberbia, titánica actuación. Una de las mejores, de hecho, de su carrera deportiva en playoffs y una esencial para que el equipo de Ime Udoka resucite y vuelva a empatar una eliminatoria en la que está yendo todo el rato a remolque (1-0 y 2-1 con sendos empates), pero en la que está resistiendo el empuje del rival para mantenerse vivos, o para nunca morir.

Horford finalizó con 30 puntos, 8 rebotes y 3 asistencias, resistió a Giannis lo que pudo y fue el artífice de la remontada, fraguada en un segunda parte espectacular y un último cuarto de ensueño. En los últimos 12 minutos el pívot transformó 16 puntos, con 6 de 6 en tiros de campo y 2 de 2 en triples. Los Celtics, que entraron 7 abajo en el último periodo (80-73) se pusieron por delante gracias a un triple de Horford a 8 minutos del final (85-88). Tras la reacción local (94-92), un nuevo triple del pívot, a pase de Jayson Tatum (ahora hablaremos de él) y desde la esquina, daba de nuevo ventaja a los Celtics (94-95). Y un 2+1 ampliaba la diferencia hasta el 98-94 con 5 minutos para el final y permitía a los verdes una diferencia que ya sabrían gestionar hasta el final del encuentro, que se llegó a ir a 9 tantos (99-108) y que los Bucks no pudieron recortar a pesar de un triple de Wesley Matthews (102-108), ni con canastas tardías de Brook Lopez o Giannis Antetokounmpo. Al final. 108-116 y 2-2. De esta serie puede salir el campeón de la NBA, que nadie se olvide de ello.

Jaylen Tatum fue el otro gran resucitado: 30 puntos, 13 rebotes y 5 asistencias para él en casi 42 minutos (casi el mismo tiempo que Horford en pista) con 11 de 24 en tiros de campo, aunque 3 de 10 en triples. Se fue a 12 puntos en el último cuarto, que sumados a los de Horford dan los 28 de los 43 que los Celtics transformaron en los 12 minutos finales, una cifra preocupante para unos Bucks que dominaban desde el inicio del encuentro y que llegaron a tener ventajas de dos dígitos. Al final, fueron martilleados por un Horford que se mantuvo siempre en un nivel supremo y tuvo una efectividad espectacular (11 de 14 en tiros de campo, 5 de 7 en triples y 3 de 4 en tiros libres). Y por el espíritu de unos Celtics que lo devuelven todo, han estado dos veces muy cerca de salir de la eliminatoria y en las dos han resistido, titánicos, las embestidas del rival y de tener la eliminatoria virtualmente sentenciada.

Giannis esta vez estuvo muy solo: 34 puntos, 18 rebotes y 5 asistencias (con 4 pérdidas)y 14 de 32 en tiros de campo (0 de 4 en triples). No pudo responder a la avalancha final, aportando solo 6 puntos en el periodo definitvo, y estuvo muy rodeado en esos minutos, con los defensores esta vez más pendientes de frenarle que de buscar una falta en ataque. Y, esta vez, no se pueden excusar en la diferencia de tiros libres: 27-20 para los Bucks en todo el duelo, aunque 4-7 en el último cuarto para los Celtics. La otra cara de la moneda fue la de Jrue Holiday, que hizo una actuación catastrófica en el tiro (5 de 22, con 1 de 6 en triples) y se quedó en un -23. Pat Connaughton (11 puntos, 3 de 6 en triples) y Matthews (3 de 4) fueron la mejor ayuda para Giannis, al que les cuesta más encontrar soluciones si sus compañeros no encestan los triples liberados. Ahora, viaje al Garden para el quinto encuentro, uno que estadísticamente es clave (el que lo gana, emerge en la serie en más del 80% de los casos). Y, si la serie sigue así y hay séptimo partido, se jugaría también en Boston por obra y gracia de unos Bucks que se dejaron perder el último partido de la regular season para evitar a los Nets en primera ronda. Ahí queda eso.

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