El milagro se aleja. Hablamos del de los Mavericks, claro está. El equipo de Jason Kidd cae en el quinto asalto de la eliminatoria de semifinales de la Conferencia Oeste en Phoenix y se queda a una derrota de la eliminación. La noche del jueves al viernes la serie volverá a Texas, donde los Mavs han ganado sus dos partidos de esta serie, pero con el agua al cuello y con los Suns tal y como han jugado, todo puede pasar. Ahí se verá si se puede forzar un séptimo partido o la cosa se queda, como decía la afición de Phoenix al final del encuentro, en un «Suns in six«. El grito que enarbolaron los seguidores de los Bucks en las pasadas Finales como pronóstico finalmente cumplido se ha adoptado en la afición del equipo que salió derrotado entonces. Un hecho meramente anecdótico de un partido que tuvo dos caras y que acabó con los Suns recuperando sensaciones y los Mavs con la mente puesta en el encuentro que tienen dentro de 48 horas. Uno con el que pueden redondear una temporada que ya es, pase lo que pase, de sobresaliente.

Y eso que el inicio parecía más similar a los que tuvieron lugar en Dallas que en los dos duelos iniciales en Arizona: 3-10, 9-15 y 11-17 en los primeros compases de encuentro, en los que Luka Doncic se salió (se fue con 18 puntos al descanso), Dorian Finney-Smith se parecía al que metió 8 triples hace unos días (anotó 2 nada más empezar, pero no volvió a meter más). El resultado llegó a ser de 16-24, pero los Suns ya arreglaron ligeramente la situación hasta el 23-26, y al descanso ya le habían dado la vuelta a un partido que comandaban por 3 (49-46), pero con los Mavericks muy metidos y muy fieles al guion: a buscar el poste con Doncic y también con Jalen Brunson y sacar de ahí el balón hacia fuera o llegar al interior gracias al poco tiempo de Dwight Powell en la zona (titular siempre, pero relegado a los pocos minutos al banquillo) y la capacidad para jugar abierto de Maxi Klebber, el mejor socio del esloveno.

En el tercer cuarto se acabaron las dudas de los Suns. Lo que les dijera Monty Williams en el descanso funcionó y el equipo salió a morder y a sentenciar. A demostrar que por algo habían ganado 64 partidos en temporada regular. A destrozar a su rival. Con 51-50 en el marcador, un parcial de 17-0 ya dejaba la situación prácticamente insalvable para los Mavs, y en total en el cuarto el balance fue de 33-14, y maquillado por tres canastas consecutivas de un Jalen Brunson activo, pero a rachas y con, a veces, una cuestionable selección de tiro. Los Mavs, un equipo que asegura mucho el balón, perdieron hasta 8 balones en ese cuarto y permitió 18 puntos a partir de sus pérdidas. Y Devin Booker, el mejor DeAndre Ayton de todos los playoffs y la correcta distrubución procedente de la consabida experiencia de Chris Paul dejaron tiritando a uno Mavericks que entraron 22 abajo en el periodo final (82-60).

Doncic, que se fue tranquilo y sonriente, finalizó con 28 puntos y 11 rebotes, , pero volvió a abusar del triple (2 de 8) aunque tuvo momentos, claro, brillantes. El base fue retirado al banquillo junto al resto del equipo titular con 4 minutos para la conclusión y su equipo 19 abajo, ya con Jason Kidd pensando en el sexto asalto. Brunson se fue a 21+7 y Bertans consiguió 10 puntos y es posible que su técnico tenga que usarle más en el sexto partido, especialmente cuando el equipo está atascado en el triple: 20 de 44 en el cuarto asalto, apenas 8 de 32 en el presente. Clave. En los Suns, 28 puntos de Devin Booker (y un +25 con él en pista), 20+9+2 de un Ayton muy activo, 14+7 (con 4 robos) de Mikal Bridges, y 7, con 10 asistencias, de Chris Paul. Jae Crowder se retiró lesionado cuando cometió la quinta falta, Bisack Biyombo entró pronto en la rotación y la tuvo al final del encuentro con Marquese Chriss, expulsado por una falta al final. y Cameron Johnson se fue a 14 tantos desde el banquillo. Monty Williams acortó su profunda rotación para llegar a todo y la hora de la verdad será en Dallas o en Phoenix, depende del resultado del sexto partido. De momento, los Suns tiran de pundonor y demuestran que calidad tienen. Eso ya lo sabíamos. Ahora toca rematar. Y eso siempre es complicado. Especialmente, si tu rival es Luka Doncic.

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