Al rojo vivo. Así lleva unos días la NBA, en unos playoffs que suben de revoluciones a medida que pasan los días. La serie entre Grizzlies y Warriors está siendo el epicentro de la polémica, de la suciedad más grande y de las delcaraciones cruzadas. Pero no están solos: el Celtics-Bucks no está dejando a nadie indiferente y tanto los verdes como Giannis Antetokounmpo han rajado del arbitraje. Y Joel Embiid, con la cara rota y atraviado con una máscara, pasó de criticar a la afición de los Raptors a hablar negativamente del público en general, además de mostrar su carácter habitual en cada momento en el que puede. Una concatenación de situaciones que están dejando el juego en un desgraciado segundo plano y que está provocando que se hable mucho de los árbitros y no tanto de baloncesto.

El juego duro es una constante en playoffs, pero en la serie de Grizzlies y Warriors está cruzando alguna que otra línea. Draymond Green se quedó fuera del primer partido con cierta polémica después de que le señalaran una flagarantre tipo 2 por dar un manotazo a un rival. En el segundo asalto, la cosa fue a peor: Dillon Brooks lesionó a Gary Payton en el primer cuarto tras una falta extremadamente dura mientras el rival estaba en el aire, una acción siempre peligrosa en la que encima golpeó en la cabeza a Payton y le pudo hacer mucho daño. Steve Kerr denunció la jugada en la rueda de prensa posterior al partido, mismo lugar en el que Draymond Green aseguró que si esos eran los baremos, los Warriors no tendrían ningún problema en igualarlos. Y eso hicieron: una feísima falta de Jordan Polle sobre Ja Morant provocó que el base tuviera que abandonar el tercer encuentro y ya veremos con qué repercusiones. Una batalla campal total y absoluta que está dando más protagonismo a los golpes que a una serie que va 2-1 a favor de Golden State… con más gente pendiente de otras cosas que del tanteo de la eliminatoria.

No acaba ahí la cosa. El Celtics-Bucks también está teniendo una buena dosis de controversia. Marcus Smart no tuvo tres tiros libres en la jugada final del tercer partido, una señalización con la que habría tenido la oportunidad de empatar el partido desde la línea de personal y forzar así la prórroga. La jugada fue muy protestada, tanto por Ime Udoka como por el equipo verde… pero la realidad demuestra que Boston lanzó 34 tiros libres y los Bucks, 17, justo la mitad. En el último cuarto, la diferencia fue de 11-0, y los Bucks no fueron recomensados con la personal en los últimos 16:40 de encuentro. Todo eso provocó la ira de Giannis Antetokounmpo, que rajó de los árbitros en rueda de prensa: “¿Cuánto me va a costar si digo algo, un comentario sobre los árbitros? ¿Son $20,000? … No debería hacerlo. Ahorraré mi dinero. Tengo que pagar los pañales”, decía el griego.

Y más. Joel Embiid también ha tenido su dosis de protagonismo en estos playoffs. El pívot de los Sixers recibió un duro golpe en la cara que le dejó fuera de juego en los siguientes dos partidos y que supuso otra dura jugada. La estrella del equipo de Philadelphia cargó duramente contra la afición de los Raptors durante la primera ronda y ahora lo ha hecho con todo el público de la NBA. “Siempre pensé que Toronto tenía grandes fanáticos. Pero me hizo cambiar de opinión… No está bien decir F a alguien. Hay un montón de niños allí”, dijo, en relación a los canadienses y esa palabra que en inglés empieza por f y que es igual de fea en castellano. Un capítulo más de un jugador que genera animadversión y que también tuvo su tiempo de discusión en la ronda inicial con Nick Nurse. En fin, que hay de todo en la NBA. Así están las cosas.

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