La entrada en la NBA de los entrenadores europeos ha estado tradicionalmente vetada. Todo el aperturismo que ha tenido la mejor Liga del mundo desde el punto de vista racial, cultural y en los últimos años, también de género (otra asignatura pendiente y solo con Becky Hammon como referencia más allá de comentaristas o analistas poco frecuentes, aunque más que antes), no ha tenido lugar en la ocupación de banquillos por técnicos del otro lado del charco. David Blatt, criado en Europa y nacionalizado israelí, es los pocos vestigios en este aspecto y no deja de ser americano, además de durar lo que duró. Y Igor Kokoškov, serbio, se ha formado en Estados Unidos y apenas disfrutó de una temporada en los Suns, en los que se fue por la puerta de atrás tras un récord de 19-63.

Ahora, en una competición que ha celebrado este curso su 75 aniversario, suenan entre susurros las posibilidades de romper una barrera tradicionalmente inquebrantable. Suena, muy flojo pero suena, la opción de Sarunas Jasikevicius para un banquillo de la NBA, concretamente para… el de los Lakers. No parece que sea más que una quimera, que un leve rumor para seguir moviendo el mercado de una plaza vacante, la que ha dejado Frank Vogel tras su despido y una temporada objetivamente desastrosa para los angelinos. El entrenador ha salido por la puerta de atrás tras ser uno de los artífices del anillo de 2020, el de la burbuja de Orlando. Pero no ha sido suficiente ese éxito para que se mantenga después de una temporada en la que los Lakers ni siquiera han podido acceder al play-in.

Los angelinos ya han entrevistado a varios candidatos para el puesto y Rob Pelinka y Jeannie Buss están muy activos en las conversaciones, entre las que también se encuentran dos hermanos de Jeannie y Kurt Rambis, eternamente relacionado con la franquicia y casi siempre de forma ligeramente negativa. Entre el resto de opciones, han emergido dos nombres que son viejos conocidos en la NBA: Mark Jackson y Terry Stotts. El primero es analista de la TNT y entrenó a los Warriors justo antes de Steve Kerr y que emergiera la dinastía. El segundo estuvo ligado a los Blazers y les llevó a playoffs durante 8 temporadas consecutivas. Dos personajes que tienen cierto currículum y que pueden acabar en un banquillo en el que hay, como siempre cuando se trata de los Lakers, varios candidatos.

La posibilidad de que Saras acaba entrenando en la NBA es remota y conllevaría un hecho histórico sin parangón. Tampoco tiene que ser en el puesto de primer entrenador, y el lituano se puede formar como asistente antes de dar un salto siempre complicado, como ya comprobaron en su día Ettore Messina (en los Spurs) y Sergio Scariolo (en los Raptors). De todas formas, Jasikevicius sigue ligado el Barcelona y está centrado en la Final Four de la Euroliga, el máximo objetivo azulgrana. Y todo ello, más allá de que en Basket News se recojan unas declaraciones del entorno de los Lakers: «Es un líder carismático que comparte su contagioso amor por el oficio como entrenador nato«. Palabras que se merece un hombre que ha llegado a la Final Four tres veces como jugador y otras tres como entrenador, un hito histórico. De momento, falta la resolución de esta temporada. El resto, ya lo veremos.

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