Los Grizzlies salieron con la cabeza alta, pero la eliminatoria casi perdida. Es difícil gestionar un final de partido si tienes delante a Stephen Curry, Klay Thompson y Draymond Green. Y todo lo que ello supone. En una eliminatoria fea y marcada por la polémica, Ja Morant fue baja en el cuarto partido por una lesión de rodilla provocada, según Taylor Jenkins y el entorno de los Grizzlies, por un Jordan Poole que le agarró de esa parte del cuerpo en el game 3 sin mucho sentido y en una jugada en la que hubo polémica. La NBA no tomó medidas ni sancionó al jugador de los Warriors, cosa que tampoco hizo con Draymond Green tras la flagarante del primer asalto pero sí con Dillon Brooks en la del segundo. Lo mismo da. La narrativa se quedará con todo eso y los Warriors con una victoria que les da prácticamente el pase a las finales de Conferencia por primera vez desde 2019. Y Steve Kerr seguirá sin perder una eliminatoria en el Oeste desde que llegó al banquillo de Golden State en 2014. Toda una auténtica dinastía que ha vuelto pisando fuerte tras dos ausencias en playoffs en los últimos años y que sueña con el anillo de forma lícita y legítima. Con 9 victorias más, será suyo. Todavía queda lejano… pero cada vez menos.

La sensación ha sido constante en el cuarto partido: los Warriors siempre estaban ahí, al acecho, esperando la oportunidad de dar el acelerón final. Uno que ha sido extraordinario y que ha tenido lugar cuando ellos han querido, a base de buenos minutos y una ausencia total de nervios solo propia de aquellos que tienen el recuerdo de las victorias del pasado. La añoranza de acaba en Golden State y en el maldito Chase Center, que solo ha vivido despropósitos en dos años marcados por las lesiones y la ausencia de Klay Thompson. El nuevo estadio ha dejado atrás el ruidoso e histórico Oracle y se ha trasladado a la zona de Mission Bay para jugar su primera fase final ante un público de igual conexión con sus jugadores. Y lo está disfrutando de lo lindo, con solo una derrota en primera ronda y una más que llevan en estas semifinales. Unas que se podrían acabar durante la noche del miércoles al jueves, cuando visitarán Memphis para pasar de ronda por una vía bastante rápida. En caso de perder, tendrían otra oportunidad del viernes al sábado en casa. No parece que la serie se vaya a ir mucho más lejos.

Los Grizzlies, sin Ja Morant, ganaban de 10 puntos tras un triple de Tyos Jones (buen partido el suyo con 19+6+5) a 11 minutos del final (64-74). La ventaja aumentaba a 11 (67-78) con una canasta de Jaren Jackson (21 puntos y 5 rebotes). A partir de ahí, los Grizzlies resistieron y los Warriors se acercaron: a 8 minutos, la distancia era de 8 (74-82), pero un triple de Curry, envalentonado en el último cuarto (18 puntos, 32 al final del partido), apretaba al máximo el choque poco después (81-82). A falta de más de 2 minutos, los Grizzlies todavía iban por delante (90-93)… pero hasta ahí llegaron. Los Warriors, inteligentes, buscaron las faltas para sentenciar el encuentro y tuvieron 12 tiros libres a su favor en los 1:11 finales, 8 de ellos sin fallo para un Curry que celebró la victoria como se merecía. Con 98-95, ya ventaja para los Warriors, Jaren Jackson intentó un triple que Draymond Green (2+11+5) defendió como solo él sabe. El resto, ya lo conocemos. Tan solo quedó tiempo para un triple lejano de Dillon Brooks que tan solo sirvió para maquillar el resultado final (101-98).

Dillon Brooks colapsó en el momento de la verdad y se quedó en 12 puntos (con 5 rebotes y 8 asistencias) y una paupérrima serie de lanzamiento: 5 de 19 en tiros de campo, con 2 de 9 en triples. Y Steve Adams jugó un buen partido (10+15+3), pero desapareció de la rotación en el último cuarto, en el que los Warriors lanzaron 17 tiros libres por 9 de los Grizzlies. Los Warriors anotaron 39 puntos en los 12 minutos finales, en los que rozaron el 60% en tiros de campo y transformaron 4 triples en 8 intentos (solo 4 de 29 en el resto del partido). Otra vez, y en el momento de la verdad, emergió el gen del campeón incluso sin un Klay Thompson paupérrimo en el tiro (6 de 20, con 0 de 7 en triples). En el partido, por cierto, no estuvo un Steve Kerr que dio positivo por coronavirus y se encargó de llevarlo Mike Brown, que la temporada que viene entrenará a los Kings. Por el resto, buenas actuaciones desde el banquillo de Otto Porter (12+2+3+2), el enemigo de los Grizzlies Jordan Poole (14+6+5) y Kevon Looney (8+9 en 15 minutos). Y, desde la titularidad, mucha seriedad de Andrew Wiggins (17+10). Un buen trabajo colectivo para compensar las 16 pérdidas y una aparición estelar de Stephen Curry. Una estrella absolutamente generacional. Un jugador de leyenda. Un hombre indestructible.

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