Nikola Jokic vuelve a hacer historia. El serbio, que el año pasado se convirtió en el primer pívot en ganar el MVP de la temporada desde Shaquille O’Neal (en el 2000), vuelve a ir de la mano de la épica y se hace con el trofeo más importante de la NBA por segundo año consecutivo. Es el primer center en repetir desde que lo hiciera Moses Malone, que también lo hizo de forma consecutiva en 1982 y 1983, años en los que consiguió su segundo y tercer galardón. En lo referente a los pívots, solo Jokic, Moses, Kareem, Bill Russell y Wilt Chamberlain lo han conseguido más de una vez. Una lista a la que se apunta un jugador serbio que ha cumplido 27 años hace relativamente poco (el pasado 19 de febrero) y que se codea ya, a nivel histórico, con algunos de los jugadores más grandes de siempre.

La noticia, adelantada por Adrian Wojnarowski (ESPN), no adelanta los otros dos finalistas al premio, pero entre ellos a buen seguro se encontrará Joel Embiid, el otro gran aspirante durante todo el curso tras una temporada fantástica en la que ha promediado 30,6 puntos (líder de la NBA), 11,7 rebotes, 4,2 asistencias y 1,5 tapones. Sin embargo, la competición norteamericana se ha decantado por el serbio, que se ha ido a más de 27 tantos, 13,8 rebotes y casi 8 pases a canasta por partido, números magistrales que mejoran incluso los que consiguió el año pasado (26,4+10,8+8,3), cuando logró el primer galardón. Números de otra era que elevan al serbio a otro nivel y le ponen a la altura de otros grandes pívots históricos.

Jokic se ha ido a un 58,3% en tiros de campo (el tope de su carrera), un 33,7% en triples y un 81% en tiros libres. Sin embargo, la influencia en el juego del serbio va mucho más allá de los números: Jokic ha mejorado en defensa y se ha convertido en un digno protector de la zona (1,5 robos y casi 1 tapón por partido, además de un gran poder de intimidación) y es clave en el ataque de unos Nuggets que hacen pasar el balón por él prácticamente en cada jugada. El serbio lanza de tres, asiste, postea, va de fuera hacia dentro, anota tras rebote ofensivo o pone constantes bloqueos para facilitar lanzamientos fáciles de su compañero. Todo en 33,5 minutos por partido, una buena gestión del tiempo en pista de Mike Malone para que su estrella no se fatigue más de la cuenta.

El jugador serbio, con Jamal Murray y Michael Porter Jr. lesionados, ha liderado a los Nuggets a una temporada de 48 victorias y al sexto puesto de la Conferencia Oeste evitando así incluso el play-in, un resultado fantástico para un proyecto que se coló en las finales de Conferencia en la burbuja y se ha visto asolado por las lesiones justo cuando se asomaba al anillo entre la ristra de candidatos. La temporada ha acabado de la única forma de la que podía acabar: eliminación en primera ronda ante los Warriors (4-1) con 31 puntos, 13,2 rebotes y 5,8 asistencias, además de una victoria en el cuarto partido que fue un gran premio a una excelente temporada. Una en la que, por cierto, Jokic se ha ido a 66 dobles-dobles y 19 triples-dobles. Más cifras espectaculares que encumbran a un jugador histórico. Su nombre, ya se sabe, es Nikola Jokic.

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