Lo único que le falta a Chris Paul es, objetivamente, el anillo de la NBA. Tiene todo lo demás: el talento, los lideratos en asistencias y en robos, la capacidad defensiva y ofensiva, la paciencia, el acierto, el saber estar y, ahora, también la experiencia. Lo único que se le ha escapado es el mayor premio que toda estrella añora conseguir: un título en sus vitrinas, en las que hay reservado un hueco muy grande como epicentro rodeado de multitud de cosas hermosas. The Point God, Paul es uno de los mejores bases de la historia, tiene una clase y una calidad inigualable, ha mejorado a todos los equipos a los que ha ido y es, por derecho propio, una de las referencias baloncestísticas del siglo XXI. Lo que le falta ya lo sabe, lo que vio de cerca con los Rockets de James Harden, rozó el año pasado ante los Bucks y quiere llevarse este curso. Y lo que también se sabe, es algo que Paul ha aprendido a base de momentos complicados y un sufrimiento soberano. Eso que en la NBA, antes o después, todo el mundo acaba teniendo claro: ganar no es fácil. Nunca lo es.

Que Chris Paul finalizara el segundo partido de las semifinales de la Conferencia Oeste con 28 puntos, 6 rebotes y 8 asistencias es meramente anecdótico. Quizá no tanto, pero no define la actuación sublime de un jugador absolutamente generacional. Anotó 9 tiros consecutivos sin fallo en la segunda mitad y solo erró uno en el último periodo, ya con todo decidido. Antes de eso, el partido estaba con un 89-86 con el que se demostraba el buen hacer de unos Mavericks que llegaron a ir delante en el segundo cuarto (por primera vez en toda la serie) y en el tercero, con una sustancial mejora respecto al primer encuentro, en el que fueron siempre a remolque y maquillaron el resultado al final. Hoy la cosa ha sido justo al revés, con un castigo excesivo que no hace justicia al buen partido, durante 36 minutos, de los Mavericks. Pero así son las cosas. Los texanos recibieron, de hecho, 129 puntos, el tope de los Suns esta temporada y también el récord de la franquicia en playoffs. Un equipo fantástico que lleva, además, 8 partidos consecutivos lanzando por encima del 50% en tiros de campo (hoy un 65%) y que va 52-0 cuando llega al tercer cuarto pot delante en el marcador esta campaña. Casi nada.

Paul descerrajó un triple en respuesta al de Jalen Brunson, ese que ponía el 89-86, y luego asistió para que Cameron Johnson hiciera lo mismo. La exhibición continuó con otras dos canastas marca de la casa, de media distancia y echándose hacia atrás; e incluso el balón que perdió lo compensó con un posterior robo y un balón arriba para que Mikal Bridges destrozara el aro. Luego, 7 puntos más, incluido un último 2+1 que provocó que la ciudad de Phoenix se postrara ante él. Y, de repente, el resultado pasó de un 89-86 a un 108-93. Un parcial de 19-7 que dejaba muy tocados al equipo de Jason Kidd, incapaz de frenar semejante derroche de talento. Paul anotó o asistió en los 19 primeros puntos de su equipo en el último cuarto, se encargó de encarar a Doncic con insistencia en la recta final y no se arredró ante los intentos que los Mavericks, durante todo el encuentro, hicieron de llevarse el partido. Decidió cuando había que decidir. Y con 11 de 16 en tiros de campo, 1 de 2 en triples y 5 de 5 desde la personal (solo 3 pérdidas), redondeó una actuación inequívocamente sublime.

Devin Booker, con 30 puntos, acompañó en la exhibición a su compañero y camarada, mientras que Mikal Bridges tuvo su ya habitual buena actuación (11 tantos, con 6 asistencias) y Jae Crowder martilleó desde el triple en la primera mitad (15, con 3 de 5 desde el exterior). La acumulación de faltas de los hombres interiores (DeAndre Ayton y JaVale McGee) obligó a Monty Williams a introducir en la rotación a Bismack Biyombo, que tuvo un buen hacer (9 tantos y 4 de 4 en tiros). En el otro lado, Luka Doncic volvió a salirse: 35 puntos, 5 rebotes y 7 asistencias, con un buen 5 de 10 en triples y superando a Michael Jordan en la clasificación de promedio de puntos en la que le igualó el otro día. Pero estuvo muy solo: 16 tantos de Reggie Bullock, 11 de Spencer Dinwiddie… y ya. Brunson anotó el ya mencionado triple, pero estuvo desaparecido y errático (3 de 12), mientras que el equipo entró en su mejor momento en la vorágine de protestas de los Suns, un Instant Replay muy protagonista y un encuentro que tuvo muchos parones que entorpecieron un buen día de baloncesto. Algo malo tenía que tener una serie que se va rumbo a Dallas con 2-0 en su casillero. Lo bueno que tiene ya lo sabemos. Se llama Chris Paul.

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