Los Nets han dado bandazos en la temporada en la que se suponía que su favoritismo se tenía que refrendar no sólo en la Conferencia Este sino en toda la NBA, en la que eran los máximos favoritos cuando dio comienzo la campaña. Fue ahí donde todo empezó a torcerse. Luego llegaría la ausencia de Kyrie Irving en los partidos de casa por no vacunarse contra el coronavirus, lo que fracturó su ya de por sí suspicaz relación con James Harden. La salida del barbudo base, que se espantó tanto de lo que acontecía dentro y/o de su posición en la franquicia que pidió el traspaso sólo un año después de haber llegado allí procedente de los Rockets, fue un palo a las aspiraciones de los Nets, que le cambiaron por un Ben Simmons (y Curry y Drummond en el mismo paquete) que todavía no se ha visto capacitado para debutar con los neoyorquinos pese a que hayan pasado dos meses del intercambio.

En Brooklyn se sigue hablando de Harden, ahora en otro rival de la conferencia (un Este que está durísimo este año), en términos poco gráciles. No sólo por abandonar el barco cuando todavía no había llegado a buen puerto, un proyecto de trío matador que se vio cercenado por los egos y la falta de confianza entre los tres actores, sino porque las razones ofrecidas para hacerlo fueron escasas y poco convincentes. Pero se sigue hablando. En los círculos de la NBA la actitud pasiva de James Harden, pese a que hablemos de uno de los anotadores más letales de su generación, arrastra controversia, y más si el que se sorprende de ello es un compañero de equipo que ha compartido con él dos etapas diferentes de su prolífica carrera profesional.

Kevin Arnovitz explica en ESPN algunos de los pensamientos que le vinieron a la cabeza a Kevin Durant cuando James Harden acabó el verano y volvió a entrenar con los Nets:

«Ese descontento entre Harden y los Nets empezó al final de septiembre, cuando llegó al campus de pretemporada muy fuera de forma. Durant era consciente de la necesidad que Harden tenía en Houston, la de un nuevo escenario, pero de igual manera esperaba tácitamente un esfuerzo personal por parte de su compañero para cuidarse y así ir a por el título»

«Con la situación de Kyrie Irving estancada por su negativa a vacunarse, en las primeras semanas de temporada Durant se quedó estupefacto por la falta de explosividad y el juego perezoso de Harden, algo que él atribuye tanto a que el jugador estaba completamente fuera de forma como a sus continuos problemas de lesiones en los isquiotibiales»

La forma física de Harden fue un problema en la última etapa en los Rockets, aunque allí seguía teniendo un estatus de casi intocable por lo que había dado a la franquicia y ser el principal jugador de la misma hasta que se marchó. En Brooklyn se le cuestionó desde el inicio y aquella lesión en plena lucha por el título en 2021 fue el preludio a este descontento del que habla la información.

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