Cualquiera diría que Kevin Durant es humano. Así lo han querido los Celtics, que han dejado seco a un jugador diferencial, históricamente bueno, extraordinariamente talentoso. Uno de esos absolutamente generacionales que aparecen cada mucho tiempo para cambiarlo todo. El alero está viviendo un auténtico suplicio en una serie en la que los Nets van 2-0 abajo en dos partidos que han tenido dos denominadores comunes: han perdido los dos, han podido ganar los dos y Durant ha jugado muy mal en los dos. Es posible que sea la peor combinación de partidos consecutivos de la estrella en playoffs y su análisis ha sido claro: “Están jugando con dos o tres jugadores sobre mí a veces cuando no tengo el balón, estropeando las acciones cada vez que me quedo solo… Hay dos o tres tipos que me golpean donde quiera que vaya. Esa es la naturaleza de la bestia en los playoffs”.

Recapitulemos: en el duelo inicial los Nets perdieron de un solo puntos sobre la bocina por obra y gracia de Jayson Tatum. Kyrie Irving se fue a los 41 puntos y estuvo muy cerca de decidir el encuentro a favor de los Nets, pero Durant estuvo muy fallón: apenas 23 puntos, 4 rebotes y 3 asistencias con 9 de 24 en tiros de campo, 1 de 5 en triples (incluido un caprichoso intento en la penúltima jugada, previa a la canasta de Tatum) y 6 pérdidas. La tortura en el segundo partido ha sido todavía peor y los 27 puntos anotados han sido sencillamente un adorno: 4 de 17 en tiros de campo, 0 de 10 en la segunda mitad y 0 de 5 en el último periodo, 1 de 2 en triples y 18 de 20 desde la lñinea de personal, el único lugar en el que ha podido mantener una relativa regularidad. Y 4 rebotes, 5 asistencias… y otras 6 pérdidas.

De forma combinada en ambos encuentros, Durant ha sumado apenas 50 puntos, 8 rebotes, 8 asistencias y 12 pérdidas. Ha conseguido un combinado de 13 de 41 en tiros de campo y de 3 de 7 en triples y ha conseguido un 22 de 25 en tiros libres; otra vez, el único lugar en el que ha conseguido sumar. Si en el primer partido hizo un 37,5% en tiros de campo, en este segundo se ha quedado en un 23,5%. De forma combinada, no llega al 32%. En los últimos cuartos, su balance es de 2 de 10 en tiros. Y ha perdido 12 balones totales de forma combinada, igualando su peor tope de la temporada, que ha logrado hasta en tres ocasiones más. Y no ha conseguido pasar de los 30 puntos, 5 rebotes o 5 asistencias en ninguno de los enfrentamientos, algo que le aleja enormemente de sus números en temporada regular (29,9+7,4+6,4), en la que ha disputado 55 partidos, superando en 21 de ellos los 30, en 1 los 40 y en 3 los 50.

La defensa de Ime Udoka, la mejor de la NBA, está desquiciando a Durant. Siempre hay, como bien ha señalado el alero, dos o tres jugadores encima suya, y le cuesta mucho en primera instancia superar a Jayson Tatum, su altura y sus largos brazos, para encima encontrarse con las ayudas de Marcus Smart, Jaylen Brown y compañía cada vez que hace algún tipo de movimiento. Durant puede jugar con o sin balón, pero siempre hay espacios de dos o tres jugadores rodeándole a él y a Kyrie y dejando más espacio al resto. Los Celtics asumen así que los secundarios entren en relativas rachas (Goran Dragic ha hecho 14 y 18 puntos en cada uno de los dos partidos) y se centran en acabar con la producción de las estrellas. Y si bien Kyrie consiguió salir airoso con una fantasía de actuación en el duelo inicial (que no en el segundo), Durant está dentro de una tela de araña defensiva de la que no consigue escapar. Han tenido que venir los Celtics a humanizar a Kevin Durant. Un hombre que podría explotar en Brooklyn. Pero que, de momento, está viviendo un auténtico suplicio.

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