El que a Jimmy Butler mata, a Jimmy Butler muere. Es la frase resumen para la inauguración de las finales de la Conferencia Este. Muchos daban (dábamos) y siguen (seguimos) dando como favoritos a los Celtics por méritos propios. Por resistir hasta la extenuación una serie magistral, épica, epopéyica contra unos Bucks que sin Khris Middleton se van a casa para pensar en el futuro próximo, en el que su candidatura seguirá siendo un hecho mientras Giannis Antetokounmpo continúe con sus ganas de luchar contra la historia. Por destrozar a un equipo desmadejado, descontextualizado y sobredimensionado como los Nets en cuatro partidos, todos igualados pero todos para los verdes. Por ser el mejor equipo de 2022, la mejor defensa de la NBA, el equipo más dominante e insultantemente bueno de los últimos cinco meses. Por tener una estrella generacional (Jayson Tatum) un entrenador que nos ha demostrado mucho y unas ganas de ganar sublimes. Por todo eso y mucho más.

Pero lo que nadie sabía, o lo que sabíamos todos pero quisimos ignorar, es que enfrente tienen a los Heat. Un equipo con una cultura ganadora enorme para llegar en la expansión de 1989 y ser una franquicia joven que en algo más de 30 años ha logrado tres anillos y seis Finales. A la final de Conferencia han llegado en cinco ocasiones más, dos de ellas en las últimas tres temporadas, una en la burbuja (con victoria) y otra en el presente curso (con ya veremos qué). En 2020 ganaron precisamente a los Celtics en las finales del Este, sin ventaja de campo para nadie por la burbuja utilizada por la NBA para evitar la pandemia mundial del coronavirus y con un Jimmý Butler imperial. Un denominador común que se ha repetido este año, en el que está por encima del bien y del mal. Sosteniendo una cultura, que es la de Pat Riley, la de Erik Spoelstra, la de Udonis Haslem. Pero que también es la de un hombre que se lleva sus tradiciones allá donde va. Que quiere ganar a toda cosa. Conseguir el sueño del ansiado anillo. Uno que tiene, ahora mismo, a 7 victorias. Veremos.

Nadie ha podido con Butler, que ha sido el hombre que ha sostenido a los Heat en una primera parte en la que Boston amenazó con romper el partido, y el que ha liderado la remontada en una segunda mitad espectacular. Al final, 41 puntos, 9 rebotes, 5 asistencias, 4 robos, 3 tapones y solo 2 pérdidas, un +25 con él en pista y un pundonor espectacular, inherente a su persona. Butler lideró un parcial de 22-2 a inicios del tercer cuarto que cambió de sitio a Ime Udoka y sus posibles soluciones. Y Spoelstra ajustó para que los Heat se atrincheraran en la zona, donde recibieron 42 puntos en la primera mitad, y dejaran tiritando a sus rivales, obligándoles al lanzamiento exterior y a la revolución, inacabada en esta ocasión. El 39-14 del tercer periodo daba a los Heat alas: del 54-62, el resultado pasó a un 91-76. Y luego buena gestión con mucho oficio ante unos rivales que, por cierto, jamás se fueron del encuentro, y se lograron poner a 7 con un triple de Payton Pritchard (18 puntos) a poco menos de 90 segundos para el final (114-107).

Tatum se diluyó mientras Butler crecía hasta las estrellas que brillan en el firmamento. La estrella de los Celtics, espectacular en casi todo momento en playoffs, anotó 21 puntos en la primera mitad, pero solo 8 en la segunda. El 9 de 14 en tiros de la primera parte fue un 1 de 7 en la segunda, perdiendo además el duelo individual con un Butler que en estos playoffs lleva más robos que pérdidas. Brown cogió el testigo (24 puntos en total, 17 en la segunda mitad), pero no repartió ninguna asistencia en los últimos 24 minutos y tampoco pudo reaccionar en defensa al siempre alternativo juego de un Spoelstra que redujo la rotación a 8 jugadores y dejó sentado, una vez más, a Duncan Robinson, denostado en el sistema de un técnico al que le gusta, por lo que sea, que sus jugadores defiendan. Robert Williams empezó bien (8 puntos en el primer periodo, 12 al descanso), pero también se hundió en la segunda mitad y acabó con molestias, veremos hasta qué punto. Su presencia se volvió más esencial en ausencia de Al Horford, en los protocolos de salud y seguridad de la Liga, y de una variable que hoy ha ayudado a los Heat, que es no tener a Marcus Smart delante (muy tocado físicamente tras la serie ante los Bucks. Los dos volverán durante la serie, pero con una tradición tan unida a la ventaja de campo en la Conferencia Este, más les vale reaccionar pronto y no irse con un muy peligroso 2-0 al Garden.

Butler (12 de 19 en tiros de campo y un aprovechamiento excelente de los tiros libres, hasta 18 intentados con 17 aciertos) contó con la ayuda de un descomunal Tyler Herro que en la primera parte ayudó a que las cosas no acabaran siendo mucho peores y finalizó en esos dos cuartos con 15 puntos (18 al final), introducido muy pronto en la rotación por Spoeltra tras un gran inicio de los Celtics (7-0 inicial) y con su equipo habiendo fallado sus 7 primeros lanzamientos. Además, 10 puntos de un buen Bam Adebayo en defensa, 11 de Max Strus (con un triple impresionante al final) y 17 de Gabe Vincent, con Dedmon, Oladipo y Caleb Martin aportando algunos minutos de calidad. Pero, sobre todo, victoria de los Heat, que van 7-0 sin Kyle Lowry en estos playoffs (2-2 con él, cosa rara) y que no saben ni cómo será la reacción de los Celtics ni si recuperarán a su base. Pero si tienen claro que tienen un filón, alguien a quien no le da miedo el orgullo verde, el nivel generacional de Tatum, la estrella al alza de Udoka, la valentía de Smart o la defensa de los Celtics. Alguien que, en realidad, no tiene miedo a nada. Cuidado con los favoritismos. Con Jimmy Butler no hay de eso. Con Jimmy Butler solo hay una cosa: guerra, guerra y más guerra. Y el que más aguante, gana.

source

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here