Los Bucks hicieron una apuesta ya hora les tiene que salir bien. Dejarse perder en el último partido de la regular season, en Ohio y prácticamente con el tercer equipo de su plantilla en pista fue para muchos un bochorno, pero tenía su explicación: disputarla primera ronda ante los Bulls. El equipo de Mike Budenholzer lo decidió así para tener una primera ronda más plácida y, sobre todo, evitar a los Nets a las primeras de cambio. El temor de los Bucks, justificado o no, provocó otra cosa: que, en una hipotética serie ante los Celtics en semifinales, no tuvieran ventaja de campo. Algo inherente a la tradición ganadora de la Conferencia Este, de una importancia supina para decidir eliminatorias. Pero fue, una vez más, la decisión de los Bucks.

Ahora bien, nadie dirá nada si esto les sale bien… y estarán en el ojo del huracán si las cosas son al revés. Recordemos, por ponernos en antecedentes, que los Bucks superaron a los Nets sin ventaja de campo el año pasado, en el que ganaron las Finales de la misma manera. Eso sí, un séptimo partido en el Garden, con el peso emocional y la presión que emana de una franquicia histórica, puede ser una hipótesis que cause cierto nerviosismo. Y si los Bucks caen ante los Celtics en ese tipo de escenario, las críticas se pueden verter sobre ellos de forma tan justificada como legítima, sin una compasión que no van a merecer. Porque sí, fue su decisión. Pero

Las cosas han empezado como tenían que empezar para que ese hipotético enfrentamiento se de: 1-0 para los Celtics en su serie ante los Nets y 1-0 para los Bucks contra los Bulls. Pero no hay que adelantar acontecimientos y ambos equipos deberán ganar tres partidos más para llegar a unas semifinales que ya vimos en 2019 (4-1 para los Bucks). Pero para ninguno ha sido fácil; tras el repaso al histórico partido del Garden, se presuponía un encuentro más sencillo para los Bucks… que no se ha dado. Y quién lo diría en un inicio: 9-0 que provocaba el tiempo muerto de Billy Donovan tras triple de, están leyendo bien, Giannis Antetokounmpo; 18-5 unos minutos más adelante y 34-21 en la conclusión del primer cuarto. Parecía un aviso de lo que estaba por venir, un martillo pilón físico tremendo que apabullara a los Bulls con músculo y presión ambiental. Pero sus rivales reaccionaron.

Al descanso la ventaja de 13 puntos ya había sido reducida a 8 (51-43) y los Bulls, paulatinamente, le fueron dando la vuelta al partido en el tercer cuarto hasta conseguir su máxima en el partido, 5 puntos de ventaja que llenaban de nerviosismo las gradas del Fiserv Forum. De repente, claro, la decisión de dejarse perder ante los Cavs de forma tan bochornosa y hasta desagradable no parecía tan acertada. Porque sí, DeMar DeRozan estaba mal (acabó con 6 de 25 en tiros de campo para 18 puntos), Zach LaVine no entraba en racha (6 de 19, con 2 de 10 en triples) y los Bulls no metían un triple (7 de 37 al final). Pero Nikola Vucevic se hacía fuerte en la zona y aprovechaba las segunddas oportunidades (24+17, 8 rebotes ofensivos), Alex Caruso era un filón en una gran defensa, Coby White hacía cosas desde el banquillo (12 tantos) y Giannis, que empezó volando (9 puntos y 7 rebotes en los primeros 7 minutos), no entraba en juego en un último cuarto (0 puntos) en los que el partido estaba en un puño y la presión era para los locales.

En 4:30 transcurridos en el último cuarto, los Bucks solo habían anotado un solitario tiro libre de Bobby Portis (que fue el alma, 10 tantos y 12 rebotes). A 5:56 para el final, Vucevic daba ventaja a los Bulls (77-78). A 1:36, la diferencia era mínima en favor de los locales (87-86). Y hasta ahí llegaron los de Billy Donovan, algo casi lógico en un partido lleno de defensas y muchos errores en ataque. Una canasta de Brook Lopez (18 puntos y 5 rebotes, buen partido el suyo) y sendos tiros libres de Jrue Holiday (15+6+6) y Khris Middleton (11+5+6) dejaban el 93-86 definitivo y quitaban el miedo en el cuerpo de unos Bucks que esperaban menos oposición y más comodidad. Giannis, desaparecido en ataque en el último periodo (que no en defensa), se fue a 27 puntos y 16 rebotes en 33 minutos de juego y fue, cómo no, el mejor. Solo falta por ver si el conato de rebeldía de los Bulls será efímero o se mantendrá en el tiempo. De momento, 1-0 para los Bucks. El resto, ya lo veremos.

source

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here